La punta de la lengua
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Artículos comestibles

Esas humildes partículas deben de provocar alguna aversión en muchos periodistas de ahora

Una taza de café.
Una taza de café.Boy_Anupong/Getty Images (Getty Images)

Algunos filólogos dicen que en realidad seguimos hablando latín. Vale, se acepta la metáfora; pero hablamos un latín con artículos. Porque estas partículas constituyeron una de las adiciones del español en su evolución desde la lengua de los romanos.

Los artículos nos sirven hoy para distinguir entre lo definido y lo indefinido, para acercar o alejar, para precisar o insinuar.

La oración “Un consejero se vacunó antes de tiempo” sería parecida a aquel “alguien ha matado a alguien” con el que el humorista Miguel Gila creía torturar a un asesino cada vez que se cruzaba con él. Por el contrario, “El consejero se vacunó antes de tiempo” concreta, acerca y precisa, gracias al artículo.

Los romanos ya vieron esa necesidad de delimitar el papel de los sustantivos; y como no disponían aún de artículos, acudieron a los demostrativos para los definidos (illa regina, esa reina) y a un numeral para los indefinidos (unus rex, un rey). A partir de ahí, el castellano fue conformando su propio sistema mediante un complejo y lentísimo proceso del que hoy disfrutamos (el, la; un, una; los las…).

Si quieres apoyar la elaboración de periodismo de calidad, suscríbete.
Suscríbete

Gracias a ese juego sutil de ausencias y presencias, comunicamos sentidos diferentes: “Necesito café” (he de comprarlo), “necesito un café” (he de tomarlo), “necesito el café” (no me lo prohíba, doctor). Pero no por eso decimos “me gusta café”.

Valgan estos ejemplos para ahorrarnos aquellos prolijos detalles técnicos que los explican con precisión.

Sin embargo, los humildes artículos del español deben de provocar la gula en muchos periodistas de ahora, que se los comen sin importarles su historia y su función.

Empezó el proceso hace años con el periodismo deportivo: “Sube Chendo por banda derecha”, “golpea Stoichkov con pierda izquierda”, “juega Molina bajo palos”. (Por cierto, sería mejor “entre palos”; perdón: “entre los palos”, pues el guardameta no tiene las tres piezas sobre su cabeza, sino solamente una).

A esta profusión de artículos comestibles en el fútbol se unió después el periodismo político: “…según informan en Delegación del Gobierno”, “fuentes de Moncloa señalan…”, “se reunieron ayer en Zarzuela”. El fenómeno ocurre principalmente ante nombres propios de lugar, como los citados; o como estos otros: “Se prevé mal tiempo en Pirineos”, “aumenta el paro en Reino Unido”.

Puede ocurrir que estas supresiones se deban a un cierto cansancio por el uso continuo, día a día, hora a hora (partido a partido), de todos esos sintagmas. Tantas veces hay que decir “por la banda derecha”, que algún cambio vendrá bien: ¡Quitemos el artículo!

Y lo mismo sucede en el periodismo de información general con los lugares de gran frecuentación informativa. Pero sólo con ellos. Porque “mucha gente se fue a esquiar a Pirineos” no se copia en “se fueron a Alpes”; y “nos encontramos en Moncloa” no ha ocasionado “el seminario se celebrará en Magdalena” (palacio de la Magdalena, en Santander).

Y así como a menudo se escribe y se dice “en Reino Unido”, la liga de los sin artículo no ha propuesto otras construcciones análogas en singular como “se ha extendido en Unión Europea”, “va a llover en País Vasco” o “Putin trabajó como espía de Unión Soviética”. Si llegáramos a eso, ya sí sería como para que algunos se tirasen de pelos.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta ya puedes leer este artículo, es gratis

Gracias por leer EL PAÍS

Sobre la firma

Álex Grijelmo

Subdirector de EL PAÍS y doctor en Periodismo. Presidió la agencia Efe entre 2004 y 2012, etapa en la que creó la Fundéu. Ha publicado una docena de libros sobre lenguaje y comunicación. En 2019 recibió el premio Castilla y León de Humanidades. Es miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS