El cómic que retrata cómo el acoso moral puede llevar a un trabajador al suicidio

‘Cuando el trabajo mata’, del que ‘Ideas’ adelanta una selección de viñetas, cuenta el descenso a los infiernos de empleados de Renault y France Telécom que acabaron quitándose la vida

Viñeta del libro cómic 'Cuando el trabajo mata', de G. Mardon, H. Prolongeau y A. Delalande.
Viñeta del libro cómic 'Cuando el trabajo mata', de G. Mardon, H. Prolongeau y A. Delalande.EL PAÍS

En 2007 una noticia de los medios incomodó a sus receptores: una oleada de suicidios había causado varios muertos en las oficinas de Renault y y France Telécom (más tarde Orange). En concreto, 35 personas (según los sindicatos) se quitaron la vida en la empresa de telecomunicaciones y otros 13 en dos oleadas en la empresa de motor. El origen, se supo pronto, se debía a un cambio en la cultura empresarial. Las preguntas eran muchas: ¿Puede el trabajo causar angustia vital? ¿Qué tipo de ambiente empresarial afecta a los empleados hasta el punto de llevar a quitarse la vida?

Para el psiquiatra y sociólogo francés Cristophe Dejours, estudioso de los efectos en la salud del trabajo en los empleados, el trabajo se ha convertido en el lugar en el que más se genera sufrimiento, donde más se siente la brutalidad del sistema capitalista. El trabajo, afirma Dejours, ha pasado de ser un espacio solidaridad social a un espacio de violencia y eliminación. Sumado al deterioro de las condiciones laborales, no es extraño que se haya convertido en una de las principales causas de suicidio.

Un cómic que se acaba de publicar ahonda en las causas de aquella oleada de suicidios en Renault y en France Telécom: Cuando el trabajo mata, de Grégory Mardon, Hubert Prolongeau y Arnaud Delalande, de la editorial Garbuix books. La historia se basa en la investigación de dos periodistas, Hubert Prolongeau y Paul Moreira, que escribieron Travailler à en mourir (Trabajar hasta morir) y permite satisfacer el interés y comprender la angustia, los porqués.

El cómic cuenta la historia de uno de los afectados, aunque para construir al personaje Arnaud Delalande y Grégory Mardon se nutrieron de detalles del resto de las víctimas. “Sintetizamos los casos para mostrar distintas facetas de esa cultura empresarial terrible, en un intento de hacer un retrato cruzado de quienes se encuentran con sufrimiento en el trabajo, muchas veces con consecuencias fatales”, afirma por correo electrónico Delalande.

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El protagonista del cómic es Carlos Pérez, hijo de emigrantes españoles. Llega siendo joven a jefe de taller en Renault. Casado con Françoise, la vida le sonríe, hasta que, con el traslado de la sede de la empresa, empieza un lento e imparable descenso al infierno. Alienación, cambios en la dirección, cambios de rumbo, evaluaciones por objetivos poco realistas, largas estancias en el extranjero, acoso moral de los superiores… Vemos cómo la relación con su mujer se vuelve sofocante, ella no puede entender el bloqueo de él. Poco a poco somos testigos de cómo Carlos emprende una progresiva quiebra, hasta encontrar en el suicidio la salida a la pesadilla en la que se encuentra inmerso. El sistema de acoso se da en todos los niveles de la jerarquía, llevando a estos empleados al límite. Hubert Prolongeau, uno de los autores de la investigación periodística, resume el sufrimiento que la cultura empresarial causó en algunos empleados: “Les condujo a un sentimiento de traición propia y a una fractura del yo”.

Estos días en Madrid tiene lugar el ciclo de conferencias Hablemos del suicidio. Y después, ¿qué? Prevención del suicidio en diferentes ámbitos, organizado por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid con la colaboración de la Fundación “la Caixa”. Javier Cantera, representante del colegio oficial de psicólogos y Presidente de la Fundación Personas y Empresas, afirma que las oleada de suicidios que retrata el cómic provocó que en Francia se pusieran en marcha protocolos para supervisar la salud mental de los empleados. Sin embargo, afirma, en España este asunto va más lento. La prevención, afirma el experto, está muy estigmatizada. Afirma que es necesario que las empresas adopten protocolos de prevención de salud mental porque, si no lo hay, los cargos intermedios no se preocupan. “Pasamos mucho tiempo en las empresas y se producen muchas situaciones, algunas de ellas inadecuadas y es importante una mirada sobre la salud mental de los empleados”.

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