Dilma Rousseff rompe un tabú e inicia la distensión con los socialdemócratas en Brasil

Su comportamiento con el mayor partido de oposición, el PSDB, se aleja del de Lula

La presidenta Dilma Rousseff continúa derribando barreras y reafirmando su personalidad diferente, por lo menos en los gestos y en la forma, de la de su antecesor y tutor, Luiz Inácio Lula da Silva. Sus últimas acciones están demostrando un comportamiento dispar hacia el mayor partido de la oposición, el socialdemócrata PSDB, del expresidente Fernando Henrique Cardoso. Los analistas políticos califican ya este hecho como la ruptura de un tabú.

Lula no solo acabó ofuscando a la oposición con la fuerza de su carisma popular, sino que llegó a decir en algunas ocasiones que algunos partidos de la oposición deberían "ser exterminados". Aún hoy es notoria su oposición frontal con el PSDB de su antecesor, Cardoso a quien nunca invitó "ni para tomar un café" -como él mismo ha contado-, durante los ocho años de su Gobierno.

Rousseff está cambiando, gesto a gesto, aquella difícil relación del Partido de los Trabajadores (PT) con el mayor partido progresista de la oposición, el PSDB, en la tentativa de lanzar nuevos puentes de diálogo y distensión. El último -muy destacado por la prensa- ha sido el mensaje de pésame con motivo del fallecimiento del líder del PSDB, el sábado pasado, el emblemático exministro de Educación de Cardoso, Paulo Renato Sousa, quien desde 1995 a 2003 revolucionó el concepto de educación y colocó en la escuela al 97% de los niños de familias pobres.

La presidenta reconoció en su mensaje el trabajo realizado por Sousa a favor de la educación, y además envió a su funeral a cuatro importantes ministros de su Gobierno: el de Justicia, el de Educación, el de Cultura y el Deportes. "Paulo Renato era un pilar del PSDB, la presencia de cuatro ministros del Gobierno en su entierro debe ser entendida como una mano tendida al partido de oposición", ha afirmado David Fleixer, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Brasilia (UnB), quién considera que la relación entre el Gobierno y la oposición había empezado a cambiar, en realidad, en el momento en que Lula pasó el fajín de mando a su sucesora Rousseff. "Ciertamente Lula nunca hubiera hecho ese gesto de divulgar una carta lamentando el fallecimiento (de Sousa). Sin duda, la relación con la oposición hoy (con Rousseff) es más civilizada", subraya.

El gesto de distensión de la presidenta ha llegado días después de su famosa carta llena de elogios al expresidente Cardoso con motivo de su 80 cumpleaños. La misiva tuvo una repercusión nacional ya que con ella Rousseff quebró otro tabú: el que Cardoso y su partido el PSDB habían dejado a Lula una herencia maldita, eslogan que ya no podrá volver a usar el Partido de los Trabajadores.

Ayer mismo, Rousseff volvió a mandar otro mensaje en clave a la oposición, esta vez desde Río de Janeiro, a donde se trasladó para celebrar los 60 años de historia del diario O Dia.

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Marcando diferencia con Lula, quien hace varios días lanzó una diatriba a blogueros fieles al Gobierno contra "la prensa grande" y volvió a resucitar la idea de la necesidad del ambiguo "control social de los medios", la presidenta fue tajante: "Brasil va a necesitar cada vez más de más periódicos y de una prensa libre". Para ella, el futuro del país "se injerta en un momento en el que hemos superado una dictadura, así como la falta de libertad de expresión y de comunicación. Brasil ha construido así una de las democracias más sólidas del mundo"; palabras que fueron ovacionadas por los periodistas y autoridades presentes.

La importancia de esta distensión con el mayor partido de la oposición, el progresista PSDB no se escapa al mundo político. En el pasado siempre se pensó que la democracia y el desarrollo social y económico del país se consolidarían aún más con la colaboración más que la confrontación entre dos partidos como el PT y el PSDB, de los que Cardoso acaba de decir que "sus programas sociales son muy parecidos".

De hecho, cuando Cardoso llegó al poder, su deseo fue el de formar Gobierno junto con el PT, pero Lula se opuso en aquel momento. Cuando, tras ocho años, Lula llegó a la presidencia, su antecesor volvió a ofrecerle la colaboración de su partido en el primer Gobierno de izquierdas del país. Lula volvió a rechazar la propuesta porque había creado durante la campaña presidencial, la imagen del PSDB como el partido " de los ricos" contra el PT el partido "de los pobres".

Hoy, tras la carta de Rousseff a Cardoso, en la que le agradece el haber acabado con la inflación del país - el mayor azote de los pobres-, y de haber sido un ejemplo de liderazgo en defensa de los valores democráticos de Brasil, aquellos clichés se han quedado vacíos de sentido.

Rousseff, con sus gestos de acercamiento al PSDB y de reconocimiento de lo que sus líderes han hecho a favor del desarrollo económico, social y democrático del país ¿no estará abriendo una puerta para que en el futuro los dos grandes partidos socialdemócratas acaben colaborando en vez de enfrentarse y anularse?

El diario O Globo, generalmente crítico con el Gobierno, destaca hoy, subrayando los gestos de distensión de Rousseff con el PSDB que cuando las personas "son capaces de conversar independientemente de sus ideologías, se abren espacios para el entendimiento en torno a los grandes problemas nacionales".

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, hoy en el Palacio de Planalto
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, hoy en el Palacio de PlanaltoPEDRO SANTANA (AFP)

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