Miles de seguidores de Erdogan echan un pulso a los indignados

El primer ministro advierte que “la paciencia tiene un límite”

Decenas de personas reciben a Erdogan y a su mujer, Emine (derecha), a su llegada ayer a Ankara
Decenas de personas reciben a Erdogan y a su mujer, Emine (derecha), a su llegada ayer a AnkaraVadim Ghirda (AP)

La polarización social y política se profundiza en Turquía, donde el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, ha sido arropado por miles de seguidores en varias ciudades mientras el centro de Estambul seguía totalmente ocupado por quienes exigen su dimisión. “¿Es la gente en el parque Gezi la única que representa al pueblo [turco]? ¿No lo son también quienes me esperaron en el aeropuerto de Estambul? Y los que están ahora aquí, en Ankara, ¿no son ellos también el pueblo? Hemos sido pacientes. Pero la paciencia tiene un límite”, dijo ayer Erdogan ante una multitud que se había reunido en el aeropuerto de la capital para recibirlo.

“Solo quedan siete meses para las elecciones locales. Quiero que les deis (a los manifestantes) una primera lección democrática en las urnas”, había dicho unas horas antes el primer ministro a sus seguidores en la ciudad de Adana. Su Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP, en turco) ha convocado ya dos mítines en Ankara y Estambul para el próximo fin de semana. El primer ministro lleva en el poder desde 2002 y el AKP obtuvo el 49% de los votos en 2011, cuando obtuvo su tercera visita consecutiva. En estos 11 años, el PIB per cápita en Turquía ha llegado casi a triplicarse. Irónicamente, este crecimiento también ha contribuido a originar las protestas en su contra.

“Erdogan hizo cosas buenas para el país, lo ha desarrollado. Nuestra generación, todos estudiamos, todos leemos”, explicó en Gezi U.D., un estudiante de Medicina de 26 años. “Los jóvenes no queremos que [el Gobierno] nos cambie nuestro estilo de vida”.

El primer ministro lleva en el poder desde 2002 y el AKP obtuvo el 49% de los votos en 2011, cuando obtuvo su tercera visita consecutiva

Mientras Erdogan se dirigía a sus seguidores, el parque Gezi y la plaza Taksim en el centro de Estambul vivieron el sábado y domingo las manifestaciones más multitudinarias en su contra desde el inicio de la protesta. Ambos lugares fueron ocupados por decenas de miles de personas y los accesos cerrados con barricadas.

Los manifestantes, en su mayoría jóvenes de clase media urbana, acusan a Erdogan de “autoritario” y critican que el primer ministro solo gobierna para la mitad del país que lo votó y que, mediante leyes, intenta imponer un estilo de vida conservador y religioso.

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Lo que empezó el 27 de mayo como una pequeña sentada de activistas para detener la demolición del parque Gezi, se extendió a más ciudades como una protesta generalizada contra Erdogan tras una serie de violentas intervenciones policiales. Aunque el centro de Estambul está ocupado pacíficamente, los enfrentamientos entre manifestantes y policía han continuado a diario en otras partes de la ciudad, en Ankara y en otros lugares del país.

Al menos tres personas han muerto, más de 4.000 han sido heridas y más de 3.000 han sido detenidas durante las protestas, incluyendo a 33 que fueron detenidas por haber “incitado a la violencia” a través de mensajes en la red social Twitter. La gran mayoría de los detenidos han sido puestos en libertad, según las autoridades. Además, seis policías se han suicidado desde el inicio de las protestas, según un sindicato policial.

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