La justicia brasileña condena a cárcel por primera vez a un senador

Los legisladores brasileños pierden su aura de intocables con la condena al miembro del partido conservador Ivo Cassol

Cassol, en una foto del pasado julio.
Cassol, en una foto del pasado julio.Waldemir Barreto (EFE)

El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil ha condenado  al senador Ivo Cassol, del conservador Partido Progresista (PP), a cuatro años y ocho meses de cárcel por corrupción. Es la primera vez en la historia de este país que la Alta Corte condena a ir a prisión a un miembro de la institución que representa a los 27 Estados de la República.

El senador de todos modos cumplirá la pena en régimen abierto. Cassol, acusado de fraude de licitaciones cometido entre 1998 y 2002, deberá pagar también una multa de 201.000 reales (88.000 dólares). El Supremo ha dejado en manos del Senado la decisión de permitir o no la continuidad del político en su cargo.

Algo parecido está ocurriendo con dos diputados del Partido de los Trabajadores (PT), Eduardo Cunha, expresidente del Congreso y José Genoino, expresidente del PT, ya condenados a varios años de cárcel por el Supremo en el caso del mensalâo, un asunto de corrupción que sacudió a Brasil, y que continúan ejerciendo sus funciones en el Parlamento hasta que se dilucide si pierden o no automáticamente el mandato que recibieron a través del voto popular.

La condena del senador Cassol ha tenido lugar 40 días después que el Supremo mandara detener, también por primera vez en la historia, a un diputado: Natan Donadom, del conservador PMDB.

El senador condenado ya ha hecho saber que “no renunciará a su cargo”, ya que recibió el mandato de sus electores de Rondonia. El suplente en la Cámara Alta es su propio padre, Reditário, conocido por haber defendido que los presos que se nieguen a trabajar deberían poder recibir castigos corporales, como latigazos.

La condena al senador Cassols llega tras 14 años de proceso. Él afirma que recurrirá la sentencia a pesar de que las condenas del Supremo no comprenden ningún tipo de apelación, son definitivas y el Supremo lo condenó por diez votos a favor y cero en contra. Hoy los comentarios de prensa destacan que las protestas callejeras están teniendo sus primeros efectos. Hasta la fecha, nunca un miembro del Congreso había sido condenado a la cárcel.

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