Munición para los euroescépticos

"Es una noticia maravillosa para los amantes de la soberanía y la libertad en Europa", proclama Nigel Farage, líder del partido británico antiinmigración UKIP

Nigel Farage, líder del partido antieuropeo el pasado viernes.
Nigel Farage, líder del partido antieuropeo el pasado viernes.Matt Cardy (Getty Images)

El resultado del referéndum suizo ha sido recibido con euforia por los euroescépticos británicos pero con bastante indiferencia por el Gobierno, preocupado como está por las inundaciones en el sur de Inglaterra. Nigel Farage, líder del antieuropeo y antiinmigración UKIP (siglas en inglés del Partido para la Independencia de Reino Unido) ha declarado que se trata de "una noticia maravillosa para los amantes de la soberanía nacional y la libertad en Europa".

Farage: La consulta suiza ha sido una forma “sensata” de enfrentar a Bruselas

Farage, cuyas posiciones rozan a menudo el racismo y la xenofobia, ha asegurado que el voto de los suizos ha sido una forma "sensata" de enfrentarse al "acoso" de Bruselas y que "no es una cuestión de raza, sino de espacio". El resultado del voto es una excelente noticia para el UKIP pero no tan buena para el primer ministro británico, David Cameron, que precisamente también defiende que la Unión Europea adopte medidas encaminadas a reducir la libertad de establecimiento en cualquier Estado miembro de los trabajadores de los países de la UE. El hecho de que Suiza pueda establecer ahora esos límites es malo para él por dos razones.

Primero, porque aumentará la presión del ala antieuropea de su partido para exigirle que tome medidas de forma unilateral si, en caso de ser reelegido primer ministro en 2015, no convence a sus socios europeos de que le hagan caso en la puesta en marcha de esas restricciones. Y, segundo, porque la UE puede ahora reaccionar de forma drástica contra Suiza y en defensa de los acuerdos de libre acceso de los nacionales comunitarios, sin que Reino Unido tenga capacidad de influenciar el debate con la misma fuerza con la que lo podría hacer si se tratara de una negociación entre Londres y el resto de socios. Cameron tiene que jugar sus cartas a través de un Gobierno interpuesto que ha de defender ante la UE una política de restricciones en la que no cree.

Se prevé que crezca la presión del ala antieuropea ‘tory’ sobre Cameron

El referéndum suizo, sin embargo, ha pasado desapercibido en un país en el que estos momentos el debate político se centra en las inundaciones que sufre desde hace semanas el sudoeste del país y que se están extendiendo ahora más al Este, al Valle del Támesis. Las autoridades han advertido del riesgo de que haya inundaciones severas en 14 lugares del sudeste de Inglaterra y en especial en Berkshire y en Surrey. Ese nivel significa que las vidas de las personas pueden correr peligro.

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El desconcierto es tan grande que ha provocado un enfrentamiento abierto entre el ministro de Medio Ambiente, Owen Paterson, y el de Comunidades Locales, Eric Pickles. Pickles, un hombre orondo y sin pelos en la lengua que conecta bien con el inglés medio, ha aprovechado unos problemas oftalmológicos de Paterson para coger las riendas de la crisis y disparar con bala contra la Agencia de Medio Ambiente, que depende de Paterson y está dirigida por un laborista, lord Smith. Al hacerlo, Pickles ha conseguido el triple objetivo de sacarse las pulgas del Gobierno, ensuciar a la oposición y alinearse con la opinión mayoritaria en las zonas inundadas, que tienden a echar la culpa de todo a la agencia.

Las inundaciones se han convertido en batalla política en otros aspectos. Cameron viajó a la zona el viernes pasado, tras ser criticado por su ausencia total a pesar de que las inundaciones empezaron en algunas zonas en Navidad, y de nuevo hoy. Nigel Farage se presentó en Somerset el domingo, dejándose fotografiar vestido con unos aparatosos pantalones de plástico que le permitían pasear por zonas con casi un metro de agua.

También habló, como hace casi siempre, y lo hizo para pedir que el Gobierno desviara a las zonas inundadas el dinero que destina a ayuda al desarrollo exterior.

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