Erdogan maniobra para mantener el poder ejecutivo desde la presidencia

Puede dejar el puesto de primer ministro a quien hasta ahora era presidente

Erdogan, a la izquierda, y Gül, en octubre de 2013 en Estambul.
Erdogan, a la izquierda, y Gül, en octubre de 2013 en Estambul.REUTERS

Aunque la victoria de Recep Tayyip Erdogan en las elecciones presidenciales celebradas el domingo en Turquía se podría percibir como la culminación de su carrera política, el aún primer ministro tiene una apretada agenda por delante.

“Hoy hemos cerrado una era y estamos entrado en una nueva”, dijo el domingo Erdogan en su primer discurso como presidente electo. Y una decisión que va a marcar el futuro político de Turquía en esta nueva era es precisamente quién va a sucederle a él como jefe del Ejecutivo.

El 28 de agosto, Erdogan será nombrado oficialmente el 12º presidente de la República Turca, el primero elegido por voto popular directo. Antes, debería renunciar al cargo de primer ministro, que ostenta desde 2003, y a su relación con el Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP, en turco), ya que en Turquía la figura del presidente es neutral y no partidista, según la Constitución.

El nuevo jefe de Estado quiere verse reforzado en la futura Constitución

Sin embargo, Erdogan ha asegurado que su Presidencia va a ser activa e intervencionista. Y tanto él como el AKP han dicho que, tras las elecciones generales previstas para junio de 2015, querrían modificar la Constitución para otorgar formalmente poderes ejecutivos al presidente. Erdogan quiere llegar como líder incuestionable del país a 2023, centenario de la República desde su fundación por Mustafá Kemal, Ataturk. Entonces, Erdogan habría cumplido 20 años en el poder, dos más de los que estuvo el propio Ataturk, que también fue primer ministro y luego presidente.

“El [nuevo] primer ministro va a tener que ser alguien que acepte estar bajo la cadena de mando del presidente Erdogan, alguien que vaya a ser poco más que simbólico”, comenta Yavuz Baydar, activista por la libertad de expresión y comentarista político. “Erdogan ha señalado que querrá presidir las reuniones del Gabinete, y entonces el Ejecutivo estaría dirigido desde el palacio presidencial”, lo que en teoría va contra la Constitución, según alerta Baydar.

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La pregunta que hoy todos se hacen en Turquía es, ¿quién va a ocupar el puesto de primer ministro de aquí a las elecciones de 2015? ¿Quién va a convivir como oficialmente jefe del Ejecutivo con la ambición de Erdogan como presidente?

La mayoría de expertos apuntan a Ahmet Davutoglu, el actual ministro de Exteriores y una persona muy cercana a Erdogan. Davutoglu, doctor en Relaciones Internacionales, exprofesor universitario y autor de varios libros, es uno de los responsables, junto con el propio Erdogan, de la idea de que Turquía debería ser una potencia y un país líder en la región que en el pasado ocupó el Imperio Otomano.

Davutoglu está también detrás del lema “Cero problemas con los países vecinos”, y su política exterior ha recibido críticas precisamente porque en la actualidad Turquía no tiene buenas relaciones con varios de estos vecinos, como Siria, Egipto, Israel e Irak. Además, Estados Unidos y países europeos acusaron a Ankara de no haber hecho suficiente para impedir el auge de los grupos yihadistas que hoy controlan buena parte de Siria e Irak, y que supuestamente usaron territorio turco para desplazarse.

Los expertos creen que el responsable del Gabinete le cederá atribuciones

Sin embargo, el aún presidente Abdulá Gül ha anunciado este lunes que, cuando el día 28 acabe su mandato, no dejará la política sino que volverá a ser un miembro del AKP, del que es uno de los fundadores junto a Erdogan. Esto ha desatado el rumor de que Erdogan y Gül podrían protagonizar un intercambio de jefaturas igual que el que protagonizaron en 2012 los entonces primer ministro y presidente rusos, Vladímir Putin y Dimitri Medvédev.

Gül ya ocupó el puesto de primer ministro brevemente cuando el AKP ganó las elecciones en 2002, antes de que el propio Erdogan se convirtiera en el jefe de Gobierno en 2003. El aún presidente, que ha sido profesor universitario y economista, fue nombrado entonces ministro de Exteriores, cargo que ocupó hasta que llegó a la presidencia cuatro años después. Gül es más moderado y conciliador que Erdogan, y sus personalidades podrían acabar chocando si fuera él quien consiguiera la jefatura del Gobierno.

“El próximo primer ministro será alguien que (Erdogan) pueda controlar, o alguien que no vaya a oponerse a su voluntad. Si alguien de perfil alto es nombrado para el puesto, esto podría ser un problema para Erdogan”, analiza Ali Aslan, de la Fundación para la Investigación Política, Económica y Social, un think tank en Ankara.

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