Obama busca la complicidad de los musulmanes contra el terrorismo

El presidente evita usar el término yihadismo para no caer en la retórica de que Occidente está en guerra contra el islam

Obama en la Cumbre contra el Extremismo Violento.J. ROBERTS | REUTERS-LIVE! (reuters_live)

El nombre que se le de al enemigo es muy importante y define los bandos. Por eso, la Casa Blanca estos días ha hecho un ejercicio de puro malabarismo semántico para superar la volátil conexión entre religión y extremismo y no estigmatizar a los más de 1.500 millones de musulmanes que hay en el mundo. Barack Obama evitó durante los tres días que ha durado la llamada Cumbre contra el Extremismo Violento etiquetar las atrocidades cometidas por Al Qaeda y el autodenominado Estado Islámico como "terrorismo islamista". Tampoco hizo mención a guerras santas en nombre de Alá.

Como si de un eco del discurso dado un día antes en la Casa Blanca se tratase, el presidente de Estados Unidos insistió este jueves en el Departamento de Estado, ante representantes de más de 60 naciones, en que Estados Unidos no está en guerra contra el islam y que a pesar de que todos los allí presentes vinieran de distintos países, procedieran de distintas culturas y profesaran distintas creencias, todos estaban "en el mismo barco".

"El Estado Islámico no representa al islam", dijo Obama. "La noción de que Occidente está en guerra con el islam es una fea mentira que todos —al margen de la fe que practiquemos— tenemos la responsabilidad de rechazar", recalcó el presidente parafraseándose a sí mismo.

Pero que Obama luche con el diccionario por razones estratégicas —como lo hizo en su día la Administración de George W. Bush— para encontrar el nombre que defina a los autores de los ataques que han aterrorizado en los últimos meses ciudades como Sidney, Ottawa, París y Copenhague no significa que no encuentre calificativos para la violencia extremista ejercida por EI y Al Qaeda. "Según hablamos, el Estados Islámico está aterrorizando al pueblo de Irak y Siria con una crueldad atroz, asesina a niños, esclaviza y viola mujeres, amenaza de genocidio a las minorías religiosas, decapita..."

Renovando la llamada de la Casa Blanca de que el mundo tiene que estar unido en la lucha global contra el extremismo violento, Obama desafió a distintos Gobiernos y regímenes de Oriente Próximo a acabar con las dinámicas que han propiciado el ascenso del Estado Islámico. Las luchas entre suníes y chiíes "solo acabarán cuando puedan resolver sus diferencias a través del diálogo y no con guerras de poder", prosiguió Obama. "En Irak, el fracaso de la anterior Administración para gobernar de una manera inclusiva ayudó a allanar el camino del EI", añadió. "En Siria, la guerra de Bashar Al Asad contra su propia gente y fomentar de manera deliberada tensiones sectarias ha ayudado también al crecimiento del Estado Islámico", acabó el presidente.

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Obama desafió a los Gobiernos de Oriente Próximo a acabar con las dinámicas que han propiciado el ascenso del Estado Islámico

Tras recordar el sangriento escenario en el que actúa el EI, Obama pidió a las naciones del mundo que expandan los derechos humanos, la tolerancia religiosa y el diálogo pacífico para combatir "el extremismo violento". "Cuando la gente se siente oprimida o siente que se le niegan sus derechos, por motivos étnicos o sectarios, cuando se silencia la disidencia, se alimenta el extremismo violento", declaró Obama en el cierre de la Cumbre que se abrió el martes en Washington y concluyó este jueves.

En opinión del hombre que poco después de llegar a la Casa Blanca en 2009 pronunció un histórico discurso en El Cairo en el que dijo que desde la fundación de EEUU "los musulmanes americanos habían enriquecido la nación, peleando en nuestras guerras, sirviendo en el Gobierno, luchando por los derechos civiles...", la única opción para evitar la propaganda terrorista que desemboca en violencia es la democracia. "La estabilidad y la seguridad requieren gobiernos democráticos, elecciones libres con las que la gente pueda elegir su propio futuro", declaró Obama. "Libertad de expresión y libertad de religión", finalizó.

Sobre la firma

Yolanda Monge

Desde 1998, ha contado para EL PAÍS, desde la redacción de Internacional en Madrid o sobre el terreno como enviada especial, algunos de los acontecimientos que fueron primera plana en el mundo, ya fuera la guerra de los Balcanes o la invasión norteamericana de Irak, entre otros. En la actualidad, es corresponsal en Washington.

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