Los sindicatos franceses lanzan un pulso “contra la austeridad”

Moderado apoyo al cambio de políticas exigido por cuatro centrales

Participantes en la manifestación, este jueves en París.
Participantes en la manifestación, este jueves en París. François Mori (AP)

El movimiento sindical francés protagonizó este jueves una demostración de fuerza contra el Gobierno. La jornada de protesta “para combatir la austeridad” congregó en las calles a 300.000 personas por toda Francia, según datos de los organizadores, un día después de que el Gobierno anunciara que mantendrá y ampliará su política reformista. Las cuatro centrales convocantes exigen aumentos salariales y la reducción del tiempo de trabajo, fijado hoy por ley en 35 horas semanales.

La protesta, que fue decidida el pasado febrero, coincide con las negociaciones que el Gobierno mantiene estas semanas con patronal y sindicatos para crear un nuevo marco de diálogo social, al mismo tiempo que el Ejecutivo pretende plantear a ambas partes una reforma laboral. El Gobierno interviene en la negociación tras el fracaso de los agentes sociales en lograr un acuerdo.

La protesta de este jueves fue organizada por la Confederación General del Trabajo (CGT), el sindicato más representativo en Francia, Fuerza Obrera, la Federación Sindical Unitaria, mayoritaria en la enseñanza, y Solidarios, líder en el transporte. Según la CGT, la manifestación de París, desde la plaza de Italia hasta los Inválidos (unos cinco kilómetros), reunió a 120.000 personas, muchas de ellas trasladadas en cientos de autobuses.

Philippe Martínez, secretario general de la CGT desde enero, afirmó al inicio de la marcha en la capital que las reformas del Gobierno “incluyen demasiadas ayudas sin control a las empresas, en lugar de favorecer las inversiones, el empleo y el poder adquisitivo de los trabajadores”. Martínez defiende rebajar a 32 horas el tiempo de trabajo semanal. Jean-Claude Mailly, líder de Fuerza Obrera, ha comentado que las concentraciones de los trabajadores son una prueba de que “el Gobierno debe estar más atento a lo que opinan los asalariados”.

La CFDT, uno de los mayores sindicatos del país, no se ha sumado a la protesta porque "en Francia no hay austeridad"

La movilización, sin embargo, no ha sido unitaria. Otros grandes sindicatos, como la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), que asegura contar con el mayor número de afiliados, han preferido no sumarse a la protesta. Para el máximo dirigente del sindicato, Laurent Berger, “en Francia no hay austeridad”, sobre todo comparado con las políticas aplicadas en España, Portugal o Grecia en estos años.

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El ministro de Trabajo, François Rebsamen, ha recordado que el poder adquisitivo de los franceses no ha dejado de aumentar y que el año pasado creció el 1,1%. El gasto público (56% del PIB, uno de los más elevados del mundo) tampoco ha dejado de crecer en los años de crisis, aunque ahora el Gobierno se propone rebajarlo al 55,4% este año y al 54,7% el que viene.

Para Philippe Martínez, pese a todo, “la política que desarrolla el Partido Socialista francés no es propia de un partido de izquierdas y es de austeridad”. “En toda Europa se está practicando la misma política. Simplemente unos están más adelante que otros”, argumentó en una entrevista con EL PAÍS nada más ser elegido secretario general.

La división sindical influyó para que los paros y huelgas convocados para la jornada tuvieran escaso seguimiento. Alguno, como el cierre de los accesos a la torre Eiffel, fue especialmente simbólico y exhibido por los sindicatos como prueba de su supuesto éxito. Miles de turistas se encontraron con las taquillas y los accesos a la torre cerrados, después de que el 90% de los empleados votaran a favor de un paro que se prolongó hasta media tarde.

La jornada, en cambio, coincidió con dos paros muy significativos pero convocados al margen de la movilización. La protesta por segundo día consecutivo de los controladores aéreos provocó la suspensión de cientos de vuelos por toda Europa. Los empleados de Radio France, por su parte, están ya en su tercera semana de huelga para protestar por un previsto plan de reajuste para reducir costes.

Horas antes de comenzar las manifestaciones en las calles, el presidente francés, François Hollande, recibió en el Elíseo al máximo responsable de la patronal francesa (Medef), Pierre Gattaz, una coincidencia que fue criticada por los organizadores de las protestas.

Sobre la firma

Carlos Yárnoz

Es Defensor del Lector, llegó a EL PAÍS en 1983 y ha sido jefe de Política, subdirector o corresponsal en Bruselas y París. El periodismo y Europa son sus prioridades. Como es periodista, siempre ha defendido a los lectores. Ahora, oficialmente.

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