Los incidentes antisemitas en el mundo caen al nivel más bajo en una década

Un estudio de la Universidad de Tel Aviv achaca la caída, de casi el 50% en un año, a la mayor protección ofrecida a las comunidades judías

Las oscilaciones en el número de los incidentes antisemitas parecen estar ligadas a la intensidad de la violencia en el conflicto entre israelíes y palestinos. Como reconoce el estudio de la Universidad de Tel Aviv, 2014 fue “un año muy difícil a causa de la Operación Margen Protector durante el verano”. La guerra de 50 días de duración en la que murieron más de 2.100 palestinos, dos terceras partes civiles, y 73 israelíes, entre ellos 67 militares, generó una oleada de protestas internacionales contra Israel.

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En este caldo de cultivo, el número de agresiones a los judíos o sus intereses en el mundo se elevó a 766, un hito que constata la tendencia marcada tras las anteriores campañas militares israelíes en Gaza: Pilar Defensivo (2012), con 686 casos, y sobre todo Plomo Fundido (invierno de 2008 a 2009), que marca el máximo registrado en la serie histórica del centro Kantor, con 1.118 incidentes. Las cifras más bajas, mientras tanto, se corresponden con los años que van desde el final de la Primera Intifada (1993) y la aplicación de los Acuerdos de Oslo (1994) hasta el estallido de la Segunda Intifada (2000).

La tendencia general a una disminución de los casos de violencia antisemita se constata en casi toda Europa. En Alemania se pasó de 76 incidentes en 2014 a 37 en 2015; en Francia de 164 a 72; en Italia, de 23 a 4; en Hungría, de 15 a 8, en Bélgica, de 30 a 6, o en Suecia, de 17 a 2. Cifras similares se observan en Australia, que pasó de 30 a 4 casos, o en Sudáfrica, de 14 a 4. Estados Unidos se mantuvo estable en torno a los 80 incidentes, y tan solo en Canadá se registró una elevación significativa, de 20 en 2014 a 32 en 2015. Por objetivos o medios de los ataques, la caída es también generalizada, con un 70% menos de ataques a sinagogas y un 50% de reducción en las acciones contra personas; así como un 60% menos de casos con armas y un 50% de atentados incendiarios.

Aunque las acciones violentas contra las comunidades de la diáspora judía se han reducido, el centro Kantor constata que la cifra de actos antisemitas como insultos o acosos se ha mantenido prácticamente constante. “Hay una creciente variedad de expresiones verbales o visuales cada vez más brutal, sobre todo en las redes sociales”, advierten los autores. El presidente del Congreso Europeo Judío, Moshe Kantor, alertó el miércoles en Tel Aviv durante la presentación del informe que lleva su nombre de la “atmósfera de antisemitismo institucional que se está generando en torno a partidos políticos moderados”, en una clara alusión al laborismo británico, que ha sancionado o investigado a algunos destacados militares tras ser acusados de formular declaraciones antijudías. En Reino Unido la cifra de ataques antisemitas se redujo de 141 en 2014 a 62 en 2015.

España ocupa rúbrica diferenciada en el informe Kantor, que cita solo dos casos relevantes en 2015. El estudio hace especial hincapié en el incidente del cantante judío norteamericano Matisyahu, a quien le intentó vetar en un festival musical el pasado verano ante la presión de grupos propalestinos del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), así como la polémica sobre la denominación de la localidad burgalesa Castrillo de Matajudíos, que ha pasado a recuperar su denominación original de Castrillo de Mota (colina) de Judíos.

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El debate dentro y fuera de Israel se centra últimamente en la equiparación de los ataques contra la política del Gobierno de Israel con los ataques antisemitas. En su discurso del Día del Recuerdo del Holocausto, que se conmemoró este jueves en Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu, dijo que, aunque la incitación antijudía surge desde el islam radical, “en los últimos años ha sumado un incitación no menos venenosa desde del mundo occidental: parlamentarios británicos, altos cargos suecos o líderes de opinión en Francia”. Su ministra de Justicia, Ayelet Shaked, fue incluso más allá en una intervención en Varsovia durante un simposio para conmemorar el 70º aniversario de los juicios de Núremberg contra la cúpula nazi: “Ahora no parece políticamente correcto ser antisemita, pero es aceptable ser anti israelí. A quienes mantienen esa visión antisemita no debería permitírsele ocupar puestos clave de liderazgo”.

Sobre la firma

Juan Carlos Sanz

Es el corresponsal para Oriente Próximo en Jerusalén desde 2015. Antes fue jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, el Magreb, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid.

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