Egipto arresta también a un general aspirante a la presidencia

El exjefe del Estado Mayor ha sido detenido tras anunciar su candidatura y todo hace indicar que Al Sisi concurrirá solo a las elecciones

Tampoco la condición de ex Jefe del Estado Mayor es garantía en Egipto de evitar un arresto por osar desafiar al mariscal Abdelfatá Al Sisi en las urnas. Sami Anan, un general retirado que formó parte de la cúpula militar del país, fue arrestado el martes por la mañana según informaron sus allegados, pero todavía se desconoce bajo qué cargos concretos. Anan era el único de los aspirantes a competir con Al Sisi que no había padecido el acoso legal de un régimen despiadado que ha ahogado con violencia cualquier voz disidente desde su instauración. Así pues, todo indica que nombre del mariscal será el único que aparecerá en las papeletas el próximo 26 de marzo en unos comicios que han perdido ya cualquier viso de normalidad.

Una foto de archivo de Sami Anan cuando todavía formaba parte de la cúpula militar
Una foto de archivo de Sami Anan cuando todavía formaba parte de la cúpula militarAmr Nabil (AP)

El arresto de Anan fue confirmado por varios miembros de su campaña, y se produjo minutos después de la emisión de un duro comunicado del Ejército, leído por un portavoz en la televisión pública, en la que se le acusaba de “incitación contra las Fuerzas Armadas con el objetivo de crear una brecha entre ellas y el pueblo", así como de haber falsificado varios documentos para poder concurrir en los comicios presidenciales.

“Las Fuerzas Armadas no pasarán por alto las flagrantes violaciones legales que [Anan] ha cometido, y que constituyen una seria ruptura de las leyes militares”, reza el comunicado militar. que también le echa en cara haber anunciado su candidatura “sin haber obtenido el permiso de las Fuerzas Armadas ... o haber tomado las medidas necesarias para terminar su servicio”. Probablemente, estos serán los cargos que le imputará la Fiscalía militar. No obstante, sus asistentes argumentan que Anan no necesitaba ningún permiso al estar en la reserva.

Anan no es el único oficial que ha padecido el hostigamiento del régimen por sus ambiciones políticas. Otro general jubilado y exprimer ministro, Ahmed Shafiq, fue deportado de Emiratos Árabes en diciembre y permaneció varias semanas bajo arresto domiciliario antes de renunciar a sus ambiciones presidenciales. Y aún otro uniformado que sí estaba en activo, el coronel Ahmed Konsowa, fue condenado el mes pasado a 6 años de cárcel por haber presentado su candidatura sin desvincularse antes de la institución militar. Según la ley, los militares no pueden entrar en política sin antes colgar el uniforme.

Curiosamente, haber criticado el rol político que ha adoptado el Ejército bajo el mandato del presidente Al Sisi podría ser la línea roja que cruzó Anan y que llevó a su arresto, a pesar de su elevado rango en la jerarquía militar. Tras anunciar su candidatura en un vídeo colgado en su página oficial de Facebook la semana pasada, el general criticó al Ejército por haber "cometido errores" y haberse inmiscuido en política. Asimismo, hizo una llamada a todas las instituciones del Estado a mantener su neutralidad en los comicios.

Anan, el ambicioso militar disidente

La candidatura de Anan, un general con ambiciones políticas que ya flirteó con la idea de concurrir en los comicios de 2014, amenazaba con exponer públicamente las primeras fisuras en el Ejército de la era Al Sisi. Desde el meteórico ascenso del mariscal a rebufo del golpe de Estado de 2013, la institución le ha ofrecido un respaldo granítico. A sus 69 años y con unas credenciales impecables, Anan podría haber atraído el apoyo de algunos sectores críticos con la gestión de Al Sisi dentro de las Fuerzas Armadas, así como deñ Egipto conservador.

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Nombrado Jefe del Estado Mayor por Hosni Mubarak en 2005, permaneció en el cargo hasta que Mohamed Morsi, el depuesto presidente islamista, relevó la entera cúpula militar en verano de 2012. Anan desempeñó una importante labor política tras la Revolución de 2011. Considerado el número dos de la Junta Militar que pilotó los primeros meses de la transición egipcia, este oficial se encargó de negociar con los líderes de los Hermanos Musulmanes su integración en el naciente sistema político.

Después de haber mantenido la incertidumbre durante meses, el presidente Al Sisi por fin hizo pública su intención de presentarse a la reelección el pasado viernes. “Os anuncio con la honestidad y transparencia que nos es habitual ... mi candidatura al cargo de presidente de la República”, proclamó el mandatario en una conferencia celebrada en El Cairo y retransmitida por la televisión pública.

Con Anan fuera de combate, el único posible rival de Al Sisi en las urnas podría ser el abogado progresista Jaled Alí. Sin embargo, su candidatura no está exenta de obstáculos legales. En septiembre, fue condenado por realizar un gesto obsceno en público después de obtener un veredicto judicial favorable en su batalla contra el Gobierno por la cesión de dos islas del Mar Rojo a Arabia Saudí. El próximo 3 de marzo, un tribunal de casación revisará los cargos, que Ali califica de “fabricados”. Según la legislación electoral, en caso de haber un solo candidato, éste tan solo necesitará recibir un 5% de los votos del censo para ser proclamado presidente.

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