Turquía deporta a una periodista holandesa que tuvo una relación con un sospechoso de terrorismo

La fiscalía de su país natal investiga a Ans Boersma, ligada en 2015 a un refugiado supuesto miembro de la filial siria de Al Qaeda

Foto de perfil de Ans Boersma en la red social Twitter.
Foto de perfil de Ans Boersma en la red social Twitter.TWITTER

La fulminante expulsión de Turquía de la periodista holandesa Ans Boersma, de 31 años, corresponsal del diario económico Het Financieele Dagblad, ha confundido y molestado a partes iguales a sus colegas y al Parlamento holandés. La reportera ha aterrizado este jueves en su país y no ha sido detenida por la policía, así que las críticas contra un aparente atentado a la libertad de expresión por parte de Ankara han arreciado. Luego, la Fiscalía de Holanda ha confirmado que había pedido a las autoridades turcas información sobre Boersma, en el curso de una investigación sobre terrorismo. Según ella, es posible que la deportación se deba a la relación que mantuvo en 2015 con un refugiado sirio, arrestado bajo la sospecha de haber pertenecido al Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria.

La dirección del rotativo financiero para el que trabaja Ans Boersma ha indicado que “no pesaba sobre ella una petición de extradición, no se ha emitido una orden de busca y captura, y a la policía turca no se le dijo que estuviera vinculada a Yabhat al Nusra”. La relación entre la periodista y Aziz terminó en el verano de 2015, y ella empezó a trabajar en el diario en 2017. Por su parte, Fahrettin Altun, portavoz del Gobierno turco, ha asegurado en su cuenta de Twitter que lo ocurrido nada tiene que ver con el trabajo de Boersma. “Si una organización extranjera creíble señala que uno de sus ciudadanos tiene lazos con el terrorismo, no te arriesgas”. “Holanda le dijo a Turquía que la reportera expulsada tuvo una vinculación con el Frente al Nusra. Ante esa información de la inteligencia holandesa, hemos tomado precauciones. Solo las autoridades holandesas pueden explicar cómo llegaron a dicha conclusión”.

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La antigua pareja sentimental de la holandesa tiene 32 años y pidió asilo en Holanda en 2014 con un pasaporte y nombre falsos. Recibió un permiso temporal de residencia y en 2017 fue reconocido en Ámsterdam por varios activistas sirios amenazados por el Estado islámico (ISIS, en sus siglas inglesas). Dijeron que era “un antiguo yihadista”. Él lo negó, pero está detenido desde entonces, y los servicios secretos holandeses admiten que llevaban tiempo siguiendo sus pasos. El pasaporte que usó para entrar en el país estaba en blanco, como los que roba el ISIS, y otros grupos terroristas islámicos, para introducir a sus miembros en Europa, según las mismas fuentes. La periodista fue sacada de Turquía cuando iba a renovar su permiso de residencia. Recibió atención de su consulado, pero fue llevada al aeropuerto con destino a Ámsterdam.

 

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