ANÁLISIS
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

La batalla de nunca Hamás en Gaza

Israel bombardea durante dos días el enclave palestino sin enfrentarse por primera vez con la milicia islamista que lo controla desde 2007

Funeral por los miembros de una familia muertos en un bombardeo israelí, el jueves en Gaza.
Funeral por los miembros de una familia muertos en un bombardeo israelí, el jueves en Gaza.MOHAMMED SABER (EFE)

El último cohete disparado en la noche del jueves cayó fulminado por los interceptores de la Cúpula de Hierro, el sistema antimisiles de Israel, mientras el Ejército lanzaba una nueva oleada de ataques aéreos en Gaza. El inestable alto el fuego acordado de madrugada con la Yihad Islámica había puesto en principio fin a una espiral bélica de dos días de bombardeos que se saldaron con 34 palestinos muertos, entre milicianos y civiles, y el lanzamiento de 450 proyectiles contra el territorio del sur israelí, que quedó paralizado por el ulular de las alarmas antiaéreas.

Aparentemente, la escalada solo ha sido otro episodio de tensión —como el vivido hace seis meses cuando fueron lanzados 650 cohetes desde la Franja en vísperas del festival de Eurovisión en Tel Aviv— en el bucle de violencia que reina en Gaza desde la devastadora guerra de 2014. Esta vez, empero, la batalla de 50 horas desencadenada por el asesinato selectivo de un comandante de la Yihad Islámica apunta a un cambio de paradigma en el conflicto. Estas son las primeras lecciones que se desprenden de la bautizada por el Estado Mayor israelí como Operación Cinturón Negro.

Hamás no es el enemigo a batir

El movimiento de resistencia islámico Hamás, franquicia de los Hermanos Musulmanes en Gaza, se ha mantenido por primera vez al margen en un estallido bélico en el enclave costero que gobierna de facto desde 2007. El Ejército ha dirigido su abrumadora potencia de fuego contra la Yihad Islámica, un grupo más radical que se había desmarcado de la dirección de Hamás en la negociación hacia una tregua permanente con Israel para permitir la reconstrucción de la Franja. “Nuestras acciones se han concentrado únicamente en los objetivos militares de la Yihad Islámica”, reconoció el teniente coronel Jonathan Conricus, portavoz de las Fuerzas Armadas, al anunciar el alto el fuego. “Hemos decidido mantener a Hamás al margen de los combates”.

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Israel había sostenido hasta ahora que quien ejerce el poder —sea el Gobierno de Damasco en Siria o los islamistas en Gaza— es responsable último de los ataques lanzados desde su territorio. La alteración de esta doctrina envía el mensaje implícito de reconocimiento de que Hamás está cumpliendo el compromiso de rebajar la tensión, negociado a través de Egipto y la ONU. En contrapartida, recibe ayuda económica de Qatar para aliviar las penurias de los dos millones de gazatíes, que sufren una tasa de paro del 50%, y cerca de 5.000 palestinos de la Franja han obtenido permiso para trabajar en Israel.

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Ningún enemigo está a salvo

Un misil de precisión impactó en la madrugada del martes en el dormitorio de un piso del distrito de Shejaia, al este de la capital de Gaza, donde se encontraba Baha abu el Ata, comandante de las Brigadas al Quds, brazo armado de la Yihad Islámica, junto con su esposa. Un dron había verificado la identidad del considerado como enemigo número uno de Israel, quien cambiaba cada noche de domicilio después de sufrir ataques fallidos.

El primer ministro, Benjamín Netanyau, dio personalmente la orden de liquidarle. “Nuestros enemigos han captado el mensaje: podemos alcanzar a cualquiera, en cualquier lugar y en cualquier momento”, reiteró el jefe del Gobierno a lo largo de la operación. Al comandante de la Yihad Islámica se le habían atribuido la mayor parte de los ataques contra Israel de los últimos meses, incluido el disparo del cohete que obligó a Netanyahu a ocultarse en un refugio cuando participaba, en la ciudad costera de Ashdod, en un acto de campaña para las elecciones del pasado septiembre. Al Ata, a quien Israel tenía en su diana desde hacía dos años, había roto con la dirección política de la Yihad Islámica y estaba disparando proyectiles por cuenta propia contra territorio hebreo con el objetivo de reafirmase como caudillo local frente a Hamás.

Bajo un eficaz escudo protector

Las alarmas por lanzamiento de cohetes contra Israel se activaron en la periferia de Tel Aviv y en la provincia de Jerusalén, y no dejaron de sonar en un radio de 40 kilómetros en torno a Gaza.El Ejército ha destacado que el escudo antimisiles Cúpula de Hierro ha interceptado el 90% de los proyectiles que representaban una amenaza. Como es habitual, el sistema defensivo no se activó frente el 60% de los 450 cohetes disparados, ya que los radares detectaron que no iban a caer en zonas habitadas. Los servicios sanitarios israelíes atendieron a medio centenar de civiles con heridas leves.

Víctimas civiles palestinas en los bombardeos

Pese a la “precisión quirúrgica” de los ataques ensalzada por los portavoces castrenses de Israel, al menos una decena de civiles han muerto en los bombardeos. El Ejército aseguró que se había infligido un serio revés a la Yihad Islámica mediante la destrucción de arsenales, fábricas y rampas de lanzamiento de cohetes y centros de mando, y que en la operación se habían limitado al máximo los daños a la población gazatí.

El Ministerio de Sanidad palestino contabilizó entre los 34 muertos en dos jornadas de hostilidades a ocho miembros de una familia, entre ellos dos mujeres y cinco menores, aplastados por un bombardeo de madrugada en su casa de Deir el Balah (al sur de la capital del enclave). Un hombre y sus dos hijos fallecieron también en un ataque aéreo cuando circulaban en una motocicleta camino de un hospital.

Netanyahu gana la partida política a Gantz

La operación militar en Gaza se ha producido en un momento en el que Netanyahu había perdido la iniciativa política, mientras su rival, el centrista Benny Gantz, maniobraba contra el reloj para intentar formar una coalición de Gobierno alternativa antes del miércoles, cuando vence su mandato. Buscaba un pacto con los laboristas y la izquierda pacifista, y el apoyo externo en la Kneset (Parlamento) de los partidos árabes de Israel. El estallido bélico parece haber abortado esta opción de alianza, ya que la minoría árabe veta las acciones militares contra palestinos, mientras el centroizquierda sionista las ampara.

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Sobre la firma

Juan Carlos Sanz

Es el corresponsal para el Magreb. Antes lo fue en Jerusalén durante siete años y, previamente, ejerció como jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Autónoma de Madrid.

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