Diez muertos en violentos incidentes durante el referéndum constitucional en Guinea

La oposición acusa al presidente Alpha Condé de organizar la consulta para seguir seis años más en el poder

Jóvenes tiran piedras a la policía en Conakri durante las protestas por la celebración del referéndum de reforma constitucional.
Jóvenes tiran piedras a la policía en Conakri durante las protestas por la celebración del referéndum de reforma constitucional.CELLOU BINANI (AFP)

Al menos diez personas fallecieron y decenas resultaron heridas este domingo en Guinea en los graves enfrentamientos entre ciudadanos y fuerzas del orden que tuvieron lugar durante la celebración de un referéndum constitucional, según asegura la oposición. El Gobierno reduce esa cifra a dos muertos. La doble cita electoral, consulta y comicios legislativos, estuvo marcada por la violencia con ataques a colegios electorales, destrucción de material y bloqueo de carreteras en numerosas localidades. La oposición decidió boicotear la consulta porque considera que los cambios en la Carta Magna son solo una cortina de humo del presidente Alpha Condé para proseguir otros seis años en el poder tras haber agotado los dos mandatos legales.

Los incidentes comenzaron nada más abrirse las urnas a las ocho de la mañana y se han prolongado este lunes. Los barrios populares de Conakri, como Ratoma o Hamdalaye, fueron el escenario de ataques a los gendarmes que trataban de proteger los colegios. Uno de estos centros fue quemado. Según la oposición, agrupada en el Frente Nacional para la Defensa de la Constitución (FNDC), las fuerzas del orden dispararon fuego real contra los manifestantes y al menos diez personas fallecieron. En otras regiones del país la tensión fue en aumento y se produjeron disturbios en Mamou, Boké y N’zerekoré y se destruyeron papeletas en Kobela, Dinguiraye y Konah, informa AFP. El FNDC ha llamado a intensificar las manifestaciones este lunes y martes.

Alpha Condé, en el poder desde 2010, ha impulsado esta reforma constitucional con el objetivo oficial de fijar la igualdad de género, prohibir el matrimonio precoz y la mutilación genital femenina y preconizar un reparto más equitativo de la riqueza. Asimismo, el proyecto de Carta Magna mantiene un máximo de dos mandatos presidenciales pero modifica su duración, que pasa de cinco a seis años. La oposición considera que el verdadero objetivo de esta reforma es “poner el contador a cero” para Condé y que se pueda presentar a las elecciones previstas para octubre. Aunque no lo ha confirmado oficialmente, el presidente lo ha insinuado en repetidas ocasiones.

“Espero que todo transcurra en paz y con tranquilidad y que el pueblo guineano, como en 1958, muestre su madurez”, dijo Condé tras votar en Conakri en referencia al referéndum que abrió la puerta a la independencia del país hace seis décadas. Sin embargo, los graves incidentes han perturbado un escrutinio contra el que se habían manifestado decenas de miles de ciudadanos desde el pasado mes de octubre, lo que provocó una contundente respuesta de las fuerzas del orden que acabó con la vida de al menos 32 personas. Las organizaciones de derechos humanos han denunciado una y otra vez la brutalidad policial.

Esta doble cita con las urnas estaba prevista para el pasado 1 de marzo pero fue aplazada por la presencia en el censo electoral de 2,4 millones de electores dudosos. El Gobierno guineano alcanzó un acuerdo con organismos internacionales para limpiar el censo y celebrar los comicios este domingo, pero el principal líder opositor Cellou Dalein Diallo se queja de que no tienen ninguna prueba de que la modificación del fichero se haya realizado.

En el marco del imparable avance de la pandemia de coronavirus por África, que ya supera los 1.600 casos y los 43 países afectados, Guinea solo ha declarado dos contagios. Ello tampoco impidió que se siguiera adelante con el calendario fijado. Pese a que las autoridades aseguran que se han tomado precauciones higiénicas como lavado de manos y separación de votantes, varias fuentes coinciden en que pocas medidas han sido adoptadas para impedir la transmisión del virus más allá de algún recipiente con agua clorada y alguna mascarilla. Numerosos organismos internacionales retiraron a sus observadores como medida de precaución.

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Sobre la firma

José Naranjo

Colaborador de EL PAÍS en África occidental, reside en Senegal desde 2011. Ha cubierto la guerra de Malí, las epidemias de ébola en Guinea, Sierra Leona, Liberia y Congo, el terrorismo en el Sahel y las rutas migratorias africanas. Sus últimos libros son 'Los Invisibles de Kolda' (Península, 2009) y 'El río que desafía al desierto' (Azulia, 2019).

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