Los audios de los policías revelan nuevos detalles de la muerte de George Floyd

La víctima advirtió más de 20 veces a los agentes de Minneapolis de que no podía respirar

Los policias despedidos: Derek Chauvin, Tou Thao, Thomas Lane y J. Alexander Kueng en la cárcel de Minneapolis, Minnesota.
Los policias despedidos: Derek Chauvin, Tou Thao, Thomas Lane y J. Alexander Kueng en la cárcel de Minneapolis, Minnesota.Handout . (Reuters)

La agonía de George Floyd fue más cruda que lo que mostraron las imágenes que recorrieron el mundo y provocaron una ola de protestas contra la brutalidad policial con los afroamericanos en EE UU, que continúan dos meses y medio después del cruel suceso en Minneapolis (Minnesota). El hombre, de 46 años, advirtió a los agentes más de 20 veces de que no podía respirar y que lo iban a matar. “Se necesita mucho oxígeno para decir eso”, le respondió el policía Derek Chauvin sin retirar la rodilla del cuello del detenido durante ocho minutos y 46 segundos. La conversación es parte de la transcripción de los audios grabados por las cámaras corporales de dos de los cuatro agentes involucrados en la muerte de Floyd, que se hicieron públicas este miércoles.

La nueva documentación está incluida en el material aportado por la defensa del ya expolicía — fue despedido pocos días después del suceso— Thomas Lane, de 37 años, acusado de incitar y ayudar a un asesinato en segundo grado. Si Lane es declarado culpable, se enfrenta hasta a 40 años de cárcel, igual que sus otros tres compañeros. Lane llevaba cuatro días en el cuerpo de policía de Minneapolis cuando ocurrió la muerte de Floyd, el 25 de mayo. Para su abogado, se trata de un novato que cumplía las órdenes de un agente de mayor rango con 20 años de experiencia: Chauvin.

Lane fue uno de los dos agentes que llegaron primero a la tienda Cup Foods, donde se acaba de denunciar un pago con un billete falso de 20 dólares (18 euros). El dueño del almacén les indicó el coche donde estaba Floyd, quien supuestamente había cometido el delito. Lane se acercó y le pidió al menos cinco veces que pusiera sus manos a la vista. Al no acatar la orden, el agente sacó su arma y le ordenó que saliera del vehículo. “Lo siento, lo siento. No hice nada”, dijo Floyd muy nervioso mientras rogaba que no le dispararse. “¡Deja de resistirte, Floyd!”, gritó desde dentro del coche Shawanda Renee Hill. El agente preguntó a la mujer en el interior del vehículo si el detenido estaba borracho y por qué actuaba de este modo, a lo que ella respondió que un policía le había disparado en el pasado.

A Floyd le empezó a salir espuma blanca de la boca mientras quedaba esposado. Lane le preguntó si estaba drogado; él aseguró que no —días más tarde la autopsia revelaría que sí había rastros de sustancias ilegales—. Floyd dijo que tenía miedo, que era claustrofóbico, que sufría de ansiedad. Los policías lograron que entrara en un coche de patrulla, pero se resistía y se golpeó la cabeza con la ventana, lo que le provocó una herida sangrante. Fue entonces cuando Lane llamó a una ambulancia y alerto de un código 2: Floyd ya se quejaba de que no podía respirar. “Acabo de tener coronavirus, no quiero volver a eso”, se le escucha al afroamericano en la grabación.

En medio de este panorama, apareció Chauvin, que ordenó a los agentes que sacaran a Floyd del coche y lo tiraran al suelo. Lane le sujetó los pies, el agente Kueng la espalda y Chauvin le clavó su rodilla en el cuello. “Oh, Dios mío. No puedo creerlo. No puedo creerlo”, dijo Floyd desesperado. “Mamá, te quiero ... Dile a mis hijos que los quiero. Estoy muerto”, suplicó el detenido a su difunta madre. Las transcripciones muestran que Lane preguntó a Chauvin varias veces si no debían cambiar a Floyd de posición, a lo que el agente de más rango respondió con una negativa. Lane insistió en su preocupación de que el detenido muriera repentinamente y le hizo ver que este parecía haberse desmayado. Elevó la solicitud de la ambulancia a código 3, un escalón más grave.

Cuando llegó la ambulancia, Lane se subió al vehículo y le dio compresiones torácicas a Floyd. El personal médico informó al agente de que se habían equivocado de ubicación y que, además, llegaban creyendo que tenían que atender un código 2, por una lesión en la boca. La autopsia reveló que el fallecido había consumido fentanilo y metanfetamina, pero que no contribuyeron a su muerte, producto de un “fallo cardiopulmonar” provocado por complicaciones derivadas de la actuación policial y, en concreto, de “la compresión en el cuello”.

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Además de las 82 páginas de transcripción de los audios de las cámaras corporales, hay otras 60 de una entrevista de los investigadores del Estado de Minnesota a Lane y a su abogado, Earl Gray. Al final de esa extensa conversación, los investigadores preguntan al expolicía si no sentía que él o Chauvin habían contribuido a la muerte de Floyd. “No vas a responder eso”, le ordenó su representante legal. Lane permaneció en silencio.

Sobre la firma

Antonia Laborde

Corresponsal en Washington desde 2018. Ha trabajado en Telemundo (España), en el periódico económico Pulso (Chile) y en el medio online El Definido (Chile). Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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