El checheno Kadírov no quiere a los superhéroes de Marvel

El ultraconservador líder de Chechenia ordena retirar las imágenes de Ironman, Thor y Capitán América de un parque infantil

Captura de vídeo. Ramzán Kadírov en la inauguración de un centro infantil en la ciudad chechena de Kurchalov, este lunes.
Captura de vídeo. Ramzán Kadírov en la inauguración de un centro infantil en la ciudad chechena de Kurchalov, este lunes.

El líder checheno, Ramzán Kadírov, no quiere las “fantasías” de Ironman, Thor o Capitán América para los niños de Chechenia. El dirigente de esa pequeña república rusa, de 1,3 millones de habitantes, ha ordenado reemplazar a los personajes míticos de los cómics de Marvel que adornaban las paredes de un centro de juegos infantil de Kurchalov con “héroes reales locales”, aunque aún no ha especificado cuáles. “En la historia de nuestra nación y religión tenemos muchos héroes reales que pueden y deben servir de ejemplo”, dijo este lunes el líder de Chechenia.

Ekaterina Neroznikova, experta en la zona y coordinadora de Marem, una organización de apoyo a colectivos vulnerables en el Cáucaso, opina al respecto que “las autoridades tratan de hacerse respetar a través de la confrontación”. “Kadírov lucha contra muchos, pero ahora Occidente es su principal enemigo y todo lo que suene a occidental es automáticamente considerado hostil, porque Occidente es para Kadírov un dragón con una bandera LGTB, necesita ser derrotado”, añade.

Kadírov, en la lista de sancionados por EE UU por constantes violaciones de derechos humanos, acumula denuncias de la comunidad internacional por torturas, ejecuciones extrajudiciales, matrimonios forzados de mujeres jóvenes con altos funcionarios, y por la brutal represión de personas LGTB. Tras los informes de las purgas y asesinatos de homosexuales, la Administración Kadírov aseguró que las acusaciones son imposibles porque en Chechenia “no existen” gais.

Durante la última década, Kadírov, en su día rebelde y hoy apuntalado en el poder en Chechenia por el presidente ruso, Vladímir Putin, ha reafirmado su control autoritario sobre la región. El líder, de 43 años, ha impulsado políticas cada vez más conservadoras y basadas en el islam. La mayoría de los 1,3 millones de habitantes de esta región —en el turbulento Cáucaso norte ruso— es musulmana.

Hace unos años, Kadírov encabezó una campaña para reunir a las parejas divorciadas en la que participaron clérigos musulmanes que predicaban la Sharía. En 2019, su Administración vetó los conciertos de aficionados y ordenó que solo los artistas aprobados por una comisión, que verifica que sus canciones cumplen la mentalidad chechena, pueden actuar. Y ahora ha puesto el foco en los personajes de las historietas estadounidenses, que han triunfado en el cine con sagas como X-Men. Pero aún no ha revelado qué héroes chechenos pondría en las paredes del centro infantil del nuevo complejo residencial de Kurchalov (26.000 habitantes), al sureste de Grozni (la capital).

Enormes fotografías de Ramzán Kadírov y de su padre, Ajmát Kadírov, asesinado en 2004, encabezan las fachadas de varios edificios públicos del país. Es la expansión del “culto a la personalidad” de Ramzán Kadírov, apunta Neroznikova.

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Feudo personal

El Kremlin se mantiene al margen. Kadírov asegura a Putin la estabilidad de la región, después de dos conflictos armados (1994-1996 y 2000-2003) entre los independentistas chechenos que llegaron al poder al derrumbarse la URSS y fuerzas enviadas por Moscú. Pero el antiguo señor de la guerra dirige Chechenia como su feudo personal, ha aplastado a la disidencia –dentro de la región y también es sospechoso de mover los hilos para sofocarla fuera– y ha forzado a marcharse a las organizaciones de derechos civiles y ahogado la prensa independiente.

En una región donde nadie levanta públicamente la voz contra la familia Kadírov y quienes se quejan son en muchas ocasiones forzados a pedir disculpas públicamente en televisión, la cruzada de Kadírov contra los superhéroes de Marvel ha desencadenado una oleada de críticas en las redes sociales, donde muchos se preguntan qué será lo próximo. “¡El gato con botas es un representante de un país de la OTAN! ¿Por qué privar a los niños de la infancia?”, dice un cibernauta en la red social Vkontakte.

Sobre la firma

María R. Sahuquillo

Corresponsal en Moscú, desde donde cubre Rusia, Ucrania, Bielorrusia y el resto del espacio post-soviético. Antes, fue enviada especial para grandes coberturas y se ocupó de los países de Europa Central y Oriental. Ha desarrollado casi toda su carrera en EL PAÍS y además de temas internacionales está especializada en asuntos de igualdad y sanidad.

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