Rusia amenaza con silenciar a los gigantes de Internet al considerar que “censuran” a los medios estatales

Un proyecto de ley ruso propone vetar el acceso a Facebook, YouTube o Twitter por etiquetar a medios y personas como “afiliadas al Estado”

Un asistente a la conferencia Facebook Inc's F8 en San Jose, California, el pasado abril.
Un asistente a la conferencia Facebook Inc's F8 en San Jose, California, el pasado abril.Stephen Lam (REUTERS)

Más madera para el anhelo del presidente ruso, Vladímir Putin, de controlar Internet. Un grupo de parlamentarios de Rusia Unida, el partido del Gobierno, ha presentado este jueves un proyecto de ley para restringir el acceso en el país euroasiático a Facebook, Twitter o YouTube si se considera que “censuran” a los medios estatales rusos. Una represalia a algunos gigantes de Internet estadounidenses que desde hace varios meses añaden a determinados medios rusos y personas cercanas al Kremlin la etiqueta de “afiliadas al Estado” y que, dentro de su campaña de lucha contra la desinformación y la propaganda, también dejaron de publicar anuncios de medios estatales y publicidad política. Ese etiquetado o advertencia “vulnera” el derecho a la información de la ciudadanía rusa, dice el texto legal, que también habla de “discriminación” contra los materiales de los medios gubernamentales rusos.

El proyecto de ley propone que el regulador de Internet ruso, Roskomnadzor, sancione o silencie —total o parcialmente— estas plataformas si la Fiscalía General, de acuerdo con el Ministerio de Exteriores, considera que dañan los intereses de la ciudadanía rusa. “La urgencia en la adopción del proyecto de ley se debe a numerosos casos de restricción injustificada del acceso de los ciudadanos rusos a la información en los medios rusos por parte de ciertos recursos de Internet, incluidos los registrados fuera de Rusia”, dicen los legisladores.

Twitter, por ejemplo, etiqueta desde el verano las cuentas de los medios estatales y de los funcionarios gubernamentales clave como “afiliadas al Estado”. Pero no solo de Rusia sino de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU en una avanzadilla que alcanzará más tarde a otros países, según la compañía. La BBC, Voice of America o Radio France Internationale (RFI) no reciben esa etiqueta porque “tienen independencia editorial”, explica la empresa estadounidense.

“Irónicamente, la iniciativa afirma que busca proteger el derecho constitucional de los ciudadanos rusos al libre acceso a la información. En realidad, esta iniciativa está más bien dirigida contra los rusos, ya que les impedirá acceder a esas redes sociales, medios de comunicación y otros recursos de informar, incluidos aplicaciones de mensajería”, considera Mijaíl Tretyak, director del departamento de tecnologías en la alianza de abogados cibernéticos Digital Rights Center. “Es una manera muy perspicaz de decir ‘si no te gusta lo que publicamos, y marcas o informas de que es propaganda, y /o bloqueas directamente esa información, entonces lo consideraremos una violación de los derechos constitucionales de nuestros ciudadanos”, añade el abogado.

Dentro de su nueva campaña para impedir la desinformación y episodios como el ocurrido en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, en las que Rusia promovió los mensajes de desconfianza hacia el sistema electoral y difundió noticias falsas en las redes para apoyar a Donald Trump, según las agencias de inteligencia de EE UU, Facebook e Instagram han eliminado cientos de cuentas vinculadas a los medios estatales rusos, como la agencia de noticias Sputnik. Consideraron que ejercían un “comportamiento falso coordinado” y empleaban tácticas para “para engañar [a los usuarios] sobre quiénes eran y qué estaban haciendo”, según declaró Nathaniel Gleicher, jefe de Política de Ciberseguridad de Facebook. Sputnik denunció que la eliminación de esas cuentas era “injusta”.

El miércoles, el regulador ruso de Internet envió una carta de queja a YouTube por lo que considera un maltrato al influyente periodista Vladímir Solovyov, presentador del principal canal estatal ruso. Afirman que la plataforma de vídeos ya no coloca el canal de Solovyov entre las tendencias y que eso es un “intento” de “restringir la distribución de materiales de un autor ruso popular, para evitar el crecimiento de su audiencia”, cuenta Ria Novosti.

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El Kremlin también ha criticado la supuesta censura de sus medios, aunque todavía no ha respaldado el proyecto de ley, que todavía debe debatirse y votarse en el Parlamento ruso. “Se han llevado a cabo acciones discriminatorias contra los clientes rusos de estos servicios”, ha dicho este jueves el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en una conferencia telefónica. “Esto debe ser contrarrestado”, ha recalcado.

El proyecto de ley sobre “protección de la información” es otra entrega más de la pugna del Kremlin contra los gigantes de Internet, a quienes ya tiene en la diana por negarse a almacenar en suelo ruso la información de sus clientes en el país. Rusia ya bloqueó el acceso a LinkedIn y otros, como el canal de vídeos DailyMotion ha impuesto multas —pequeñas en comparación con su capital– a Twitter o Facebook por no hacerlo. Pero sobre todo es un ingrediente más, apunta el abogado Mijaíl Tretyak, de la cosmovisión del Kremlin para reforzar el control sobre la Red, que quiere cristalizar con la creación de un Internet soberano, una red doméstica (RuNet) que pueda funcionar de manera independiente y que permita a las autoridades rusas filtrar la información externa y bloquear el contenido que consideren indeseable o peligroso; un telón de acero digital al estilo de la gran muralla cibernética que aplica China.

La iniciativa presentada este jueves, señala Tretyak, ofrecería un mecanismo “tornillo” para regular el llamado Internet soberano, cuyo concepto favorece al Kremlin. “Las autoridades rusas, que buscan el pleno control de la información que reciben los ciudadanos, consideran que este concepto es una panacea capaz de garantizar el funcionamiento plenamente independiente y autónomo de RuNet”, apunta el experto.

Rusia también decretó el bloqueo —ahora ya levantado— al acceso a la aplicación de mensajería Telegram, pero técnicamente nunca lo logró. Y eso podría suceder también ahora si el proyecto de ley avanza, y tiene enormes posibilidades. Aunque siempre supondrá una traba, señalan los expertos.

Sobre la firma

María R. Sahuquillo

Corresponsal en Moscú, desde donde cubre Rusia, Ucrania, Bielorrusia y el resto del espacio post-soviético. Antes, fue enviada especial para grandes coberturas y se ocupó de los países de Europa Central y Oriental. Ha desarrollado casi toda su carrera en EL PAÍS y además de temas internacionales está especializada en asuntos de igualdad y sanidad.

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