Perú empieza la vacunación contra la covid-19 con los trabajadores sanitarios

Las 300.000 vacunas de Sinopharm llegan a las regiones en extrema alerta. El presidente Sagasti fue inmunizado ante las cámaras de televisión

Un oficial del Ejército peruano vigila un centro de vacunación en Lima, este 9 de febrero.
Un oficial del Ejército peruano vigila un centro de vacunación en Lima, este 9 de febrero.LUKA GONZALES (AFP)

En las últimas semanas el personal sanitario de los hospitales de Lima ha tenido que desconectar a los pacientes y ventilarlos manualmente con una bolsa en la boca ante la falta de presión de oxígeno en los ventiladores mecánicos. “Bolsear” -como llaman a esta práctica- los deja exhaustos cuando intentan salvar una vida. El inicio de la vacunación en Perú ha sido un respiro a esa agobiante rutina. Este martes empezó la inmunización al personal de salud, a más de 3.400 trabajadores sanitarios, con la vacuna de Sinopharm.

Hasta este miércoles, habían fallecido por covid más de 300 sanitarios en el país que tiene 1,3 médicos por cada 1.000 habitantes. En total, el ministerio de Salud ha registrado más de 42.600 fallecidos por la covid-19 y los infectados superan el millón. Sin embargo, la cantidad de decesos puede ser mayor. El Sistema Nacional de Defunciones reporta un exceso de fallecimientos que aumentaría la cifra de muertes confirmadas por covid a 94.615, hasta inicios de esta semana.

Luego de que una larga negociación del Gobierno peruano con Pfizer se frustrara en diciembre, el país compró su primer millón de vacunas a China: un lote de 300.000 unidades que llegó la noche del pasado 7 de enero y el próximo 14 de este mes recibirá las 700.000 dosis restantes. La eficacia de estas es de un 79%, y Lima ha sido sede de los ensayos clínicos de fase tres del inmunizante, con unos 12.000 voluntarios. Perú firmó este lunes un contrato con Pfizer por 20 millones de dosis. La canciller Elizabeth Astete informó de que las primeras 550.000 unidades de la firma estadounidense llegarán entre marzo y abril. En los próximos meses, adicionalmente, esperan recibir 14 millones de dosis de AstraZeneca.

Nueve regiones del país, entre ellas Lima y Callao, afrontan desde el pasado 31 de enero una nueva cuarentena a raíz de que los indicadores de la pandemia se dispararon desde finales de diciembre. El Gobierno del presidente de transición, Francisco Sagasti, determinó que este confinamiento tendría vigor por dos semanas, pero este miércoles el Ejecutivo evaluará si los indicadores ameritan extender la medida.

De acuerdo con una encuesta de Ipsos Perú realizada en enero, el 48% de peruanos no están dispuestos a vacunarse, ocho puntos más que el mes anterior. De ellos, el 55% dijo que no lo haría porque no se conocen todos los efectos secundarios de la inmunización. Por eso, como un gesto para inspirar confianza, el presidente Sagasti fue uno de los primeros en recibir la primera dosis este martes .“No le tengan miedo a la vacuna. Es el mejor escudo en la lucha contra las enfermedades de este tipo. Hoy me vacuno sin miedo”, ha dicho minutos antes de recibir el pinchazo en el Hospital Militar de la capital peruana ante las cámaras de televisión.

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Cambios en la pandemia

La médica y epidemióloga Yolanda Angulo asegura que la segunda ola de la pandemia en Perú se caracteriza por “la aparición de nuevas variantes con mutaciones que podrían tener una implicancia clínica como la del Reino Unido o el linaje identificado en Manaos-Brasil”. La ministra de Salud, Pilar Mazzetti, ha confirmado que ambas circulan en varias regiones del país.

Angulo añade otro aspecto distinto a la primera ola: “El surgimiento de casos de reinfecciones, que cada día son más, y que se convierten en un desafío para el manejo médico ante la incertidumbre del riesgo de que estas personas desarrollen cuadros severos o de haberse infectado con variantes de mayor transmisibilidad”.

Además de las medidas de bioseguridad, como el distanciamiento físico y el uso de cubrebocas, la investigadora Angulo plantea que “la adecuada provisión de recursos a los establecimientos de salud que afrontan la carga del tratamiento de casos moderados y severos, son la verdadera clave para un manejo coherente y sostenido de esta pandemia”.

En dos de los hospitales de Lima donde empezó la inmunización, algunos de los trabajadores sanitarios señalaron a EL PAÍS que hubieran preferido vacunarse con las dosis de Pfizer porque -dicen ellos- su eficacia es mayor que Sinopharm y porque no saben si estarán protegidos frente a las nuevas variantes. Sin embargo, coinciden en ver la vacuna como una herramienta para combatir el virus. “Hay entusiasmo: la gran mayoría queremos vacunarnos”, señaló un residente del Hospital Rebagliati.

Minutos después de ser inmunizada, la enfermera neonatóloga Luisa Zamudio, de la unidad de cuidados intensivos del Hospital Madre-Niño San Bartolomé en Lima, dijo que la vacuna “es una esperanza para la primera línea pese a trabajar con limitaciones”. Mientras se tomaba una foto con sus compañeras, mostrando su carné de vacunación, agregó: “Ahora lo que debe primar es la empatía. No somos un país como los de Europa, tenemos recursos limitados, pero el pueblo peruano se mantiene unido a pesar de todo”.

Este miércoles, cientos de trabajadores de la primera línea de los hospitales Rebagliati y Dos de Mayo formaron filas varias durante varias horas para ser inmunizados, pero no recibieron la vacuna porque no figuraban en el padrón. “Hay personas que están de licencia desde marzo y ayer han venido a vacunarse, esto tiene que corregirse”, dice un médico del Hospital Dos de Mayo, donde hace dos semanas falta el oxígeno y desde el lunes no admiten pacientes debido al desabastecimiento de ese insumo.

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