Draghi empieza a diseñar el plan de reformas para reflotar Italia

Roma busca un papel clave en Europa el año de la salida de Merkel y con Macron en campaña

El primer ministro de Italia, Mario Draghi, en su primer consejo de ministros, este sábado, en Roma.
El primer ministro de Italia, Mario Draghi, en su primer consejo de ministros, este sábado, en Roma.POOL (Reuters)

Mario Draghi se someterá el miércoles y el jueves a la votación de investidura de las Cámaras italianas. El exbanquero realizará ahí su primer discurso como primer ministro y mostrará algunas de sus cartas. Pero Draghi ya ha empezado a trabajar. Tiene sobre la mesa asuntos cruciales como rediseñar el plan de recuperación para invertir los 209.000 millones en ayudas de la UE (el que hizo el Gobierno de Giuseppe Conte es inviable). A cambio, deberá acometer reformas en la justicia, la Hacienda pública y la Administración. Y, sobre todo, decidir si Italia necesita decretar un segundo gran confinamiento.

Mario Draghi ya trabaja para Italia. La primera reunión del Consejo de Ministros, celebrada el pasado sábado, duró 40 minutos. El exbanquero se negó a hacer sonar la tradicional campanilla. Nada de folclore. Pidió a sus ministros que no hablen demasiado con la prensa. “Portaos bien”, les dijo. Y su equipo trasladó a los medios que no comunicarían nada hasta que hubiera algo que comunicar. Y no era el caso. Ese será el primer cambio que notará un país acostumbrado al ruido político. Draghi y su equipo más estrecho proceden del mundo económico, donde cada palabra de más puede costar mucho dinero (las legendarias tres palabras que pronunció en julio de 2012 salvaron el euro). De modo que esa será la regla para ir dando cuenta de una agenda complicada.

Mario Draghi se vestirá el miércoles y el jueves de político por primera vez y debutará en la Cámara de Diputados y el Senado. Pronunciará sendos discursos y se votará su investidura. La única duda es si el Movimiento 5 Estrellas le apoyará en bloque o se agrietará con un grupo de parlamentarios contrarios. Inmediatamente después deberá despejar los problemas más urgentes como volver a diseñar el Plan de Recuperación que había hecho el anterior Ejecutivo e instituir un órgano de gobernanza. También deberá afrontar el eterno problema de la aerolínea Alitalia —que ya ha costado más de 9.000 millones de euros a las arcas públicas—, el del banco Monte Dei Paschi y la acerera Ilva. También deberá tomar una decisión urgente sobre el bloqueo de los despidos: el 31 de marzo expira el plazo dado por el anterior Ejecutivo y la tasa de paro podría dispararse de forma espectacular. Todo ello, con la primera gran decisión sobre la pandemia.

Nuevo confinamiento. Los datos de la pandemia no son buenos en Italia (este lunes se notificaron 7.531 contagios). Suben de nuevo, también el índice de transmisión por cada infectado. Los virólogos más importantes y el principal asesor del Ministerio de Sanidad, Walter Ricciardi, aconsejan el cierre total del país. “Puede durar una, dos, tres o cuatro semanas. Depende de lo que se tarde en volver a rebajar la incidencia”, ha apuntado Ricciardi. Draghi, consciente de que la economía italiana tendría muchos problemas para soportar un nuevo confinamiento, deberá buscar fórmulas para preservarla. Los datos de crecimiento de Italia (3,4%), penúltima de los 27 países de la UE, estarán de nuevo por debajo de la media de la Unión Europea en 2021. La llegada de Draghi ya ha provocado la caída en picado de la prima de riesgo. Pese a ello, parte del nuevo Gobierno, encabezado por la corriente de la Liga y Matteo Salvini, aprieta para que no haya más cierres.

Draghi, además, quiere acelerar el plan de vacunación, que este lunes comenzó con los mayores de 80 años. Italia es el segundo país de Europa en ritmo de administración de las vacunas. Pero el nuevo primer ministro quiere establecer una plataforma única en todo el país y tratar de establecer un punto de producción de vacunas en Italia. El objetivo es llegar a 300.000 vacunaciones al día. Todo ello a la espera de la primera vacuna italiana (Reithera), que podría llegar en junio.

Más nombramientos. Draghi ha configurado un Ejecutivo con 23 ministerios, de los cuales hay 15 ocupados por perfiles políticos. Es la superficie de un Gobierno que tomará forma con, al menos, 36 puestos más entre secretarios de Estado y viceministros. La partida más complicada se jugará ahora, porque deberá volver a establecer un equilibrio de fuerzas y, al mismo tiempo, infiltrar a sus hombres de confianza en cada una de las áreas.

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Este lunes asignó el puesto de jefe de Gabinete a Antonio Funiciello, de 43 años. Es un periodista y experto en comunicación que ya ocupó un lugar parecido en el Ejecutivo de Paolo Gentiloni y vinculado a la órbita del Partido Democrático (PD). Draghi no ha dicho todavía quién será su portavoz.

Reforma fiscal y Justicia. La reforma del sistema impositivo será una de las prioridades del mandato Draghi. Ya en las consultas con los partidos adelantó su intención de aumentar la progresividad de las tasas, justo en la línea contraria de la tarifa plana que quería la Liga. La idea que los partidos han contado estos días es que podría reducirse algo la presión sobre las rentas inferiores a 40.000 euros. Pero se compensaría con nuevas normas contra la evasión fiscal.

La reforma de la Justicia Civil, encargada a la nueva ministra y expresidenta del Tribunal Constitucional, Marta Cartabia, también pretende tener un impacto sobre la economía. Ha sido una petición expresa de la Unión Europea en el marco del plan de recuperación. Los procesos en Italia, especialmente largos y farragosos, no ofrecen garantías suficientes a los inversores extranjeros. La aceleración de la obra pública es otro de los objetivos. Draghi ha puesto como ejemplo el modelo de Génova, donde se reconstruyó el puente Morandi de manera rápida y eficaz. Italia tiene ahora mismo 59 grandes obras de infraestructuras clave. Para ello hay que acometer una reforma de la Administración importante que permita simplificar la normativa y el proceso de concesiones públicas.

Liderazgo en Europa. Italia aspira a convertirse en la voz de la Unión Europea bajo el mando de Draghi. El año en que el país transalpino presidirá el G20 coincide con la retirada de Angela Merkel en Alemania y será el mismo año en el que Emmanuel Macron deberá sumergirse en una intensa campaña electoral de cara a 2022. Consumada la salida del Reino Unido de la UE, Draghi será el perfil con mayor autoridad entre sus pares. “Soñar con romper el eje franco-alemán es demasiado. Pero es evidente que hay pocas voces más respetadas ahora mismo en el continente”, señalan a este periódico fuentes del nuevo Ejecutivo.

Italia aspira también a liderar las relaciones con EE UU. Draghi tiene estupendas relaciones con varios miembros de la nueva Administración de Joe Biden. El presidente estadounidense ya ha manifestado que no ve “la hora de empezar a trabajar” con él y podría mediar también en los recientes conflictos a raíz de los acuerdos de comerciales europeos con China.

Las mujeres del PD se rebelan

Mario Draghi ha diseñado un Ejecutivo en el que, aparentemente, pesan más los políticos que los técnicos (15 contra 8). Pero hay que analizarlo en función de la relevancia de las carteras. Donde no hay debate posible en la proporción de mujeres (también es de 8 contra 15) y de su flagrante ausencia en la cuota de ministerios asignada a determinados partidos.

La paradoja es que el Partido Democrático (PD) no ha entregado ninguno de sus tres ministerios a una mujer. Todo lo contrario, por ejemplo, que la Forza Italia de Silvio Berlusconi, donde ninguna de sus tres carteras ha sido para un hombre. Las mujeres del PD se rebelaron este lunes contra la decisión. Protestaron airadamente. Y la respuesta del secretario general, Nicola Zingaretti, fue la promesa de que en el puesto de subsecretarias de Estado o viceministras se elegirá solo a mujeres. Una decisión que todavía calentó más los ánimos.

La eurodiputada del PD y expresidenta de la Región Emilia Romaña, Debora Serracchiani, señaló en un mensaje en Facebook que la respuesta de Zingaretti para solucionar el problema era como “reparar un jarrón roto con cinta adhesiva”. La diputada Laura Boldrini se sumó a la queja. “Unos pocos puestos como subsecretarias no serán suficientes. El PD debe acabar con las corrientes que eliminan. Si no, terminará perdiendo su identidad progresista y su finalidad social”.

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