El corresponsal de la BBC abandona China por temores sobre su seguridad

John Sudworth había recibido presiones personales de funcionarios y medios chinos por las informaciones de la cadena sobre el trato a la minoría uigur

La sede de la BBC en Londres, en una imagen de archivo.
La sede de la BBC en Londres, en una imagen de archivo.Frank Augstein (AP)

El corresponsal de la BBC en China John Sudworth ha tenido que abandonar el país de manera precipitada e instalarse en Taiwán, según ha revelado este miércoles la corporación televisiva británica. Su marcha llega entre una campaña de presiones y duras críticas de Pekín contra la cadena por la emisión de reportajes que denuncian las violaciones de los derechos humanos de la minoría musulmana uigur en la región de Xinjiang.

En un comunicado, la cadena británica no ha proporcionado una razón para la súbita salida de su corresponsal, aunque menciona que “el trabajo de John ha dado a conocer verdades que las autoridades chinas no querían que el mundo conociera”. “La BBC está orgullosa del trabajo de John durante su etapa en Pekín, que le ha hecho ganar premios”, precisa la compañía, que puntualiza que el periodista seguirá informando sobre China desde la vecina Taiwán.

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El Club de Corresponsales Extranjeros de China (FCCC) ha precisado, por su parte, que Sudworth partió de China el pasado día 23, por “preocupación por su seguridad y la de su familia”. El periodista británico había sufrido, denuncia la asociación profesional, “meses de ataques personales y desinformación dirigida contra él y sus colegas de la BBC, diseminados tanto por los medios estatales chinos como por funcionarios del Gobierno chino”. Los ataques incluían críticas personales publicadas en medios estatales y la difusión de imágenes suyas captadas por la policía china.

Desde hace un mes, la señal de la cadena británica ha dejado de recibirse en las televisiones del gigante asiático, en una aparente medida de represalia de las autoridades en Pekín después de que el Reino Unido retirara la licencia de emisión a la cadena estatal china CGTN por abusos de los derechos humanos. China también ha criticado la cobertura de la BBC sobre el país, que considera una “invención tras otra de mentiras del siglo”.

En febrero, la cadena británica emitió un reportaje en el que denunciaba abusos y violaciones entre mujeres internas en los campos de reeducación de Xinjiang. La información fue negada categóricamente por Pekín. Sudworth, corresponsal en China desde hace nueve años, no aparece entre los periodistas que participaron en la pieza informativa, pero tanto el Ministerio de Exteriores chino como medios oficiales le han señalado directamente.

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Este mismo miércoles, el periódico Global Times, propiedad del Partido Comunista de China, publicaba una información sobre la marcha de Sudworth en la que atribuía la partida a supuestos planes de residentes en Xinjiang de demandar a la BBC por “producir noticias falsas, difundir rumores sobre Xinjiang y vituperar la política de China en la región”.

Según recuerda el FCCC, el abuso contra Sudworth forma parte de “una tendencia más amplia de hostigamiento e intimidación” hacia los corresponsales extranjeros en China que obstaculiza su trabajo y expone a sus colaboradores chinos a una presión creciente. En su informe anual, presentado a comienzos de marzo, esta organización había denunciado un grave deterioro de las condiciones de trabajo en China para los reporteros durante la pandemia. El corresponsal de la BBC, precisa el Club, “forma parte de un número cada vez mayor de periodistas a los que un acoso inaceptable hace salir de China”.

En un breve vídeo difundido por la BBC, Sudworth ha explicado que ha decidido trasladarse a Taiwán “después de tolerar durante mucho tiempo” el acoso de las autoridades chinas. “Hemos recibido presiones por nuestra cobertura de temas e historias que China no quiere que sigamos de forma independiente como hemos hecho. En los últimos meses ha habido una intensa campaña de propaganda no solo hacia la BBC, sino hacia mí personalmente y hacia mi trabajo en particular y ha habido amenazas legales”.

Según la BBC, el periodista y su familia fueron seguidos hasta el aeropuerto por policías de paisano. Su esposa, Yvonne Murray, informaba en China para la cadena pública irlandesa RTÉ.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de China indicaron que las autoridades nacionales no habían recibido notificación previa de la marcha del periodista. “En los últimos días, cuando íbamos a renovar la tarjeta de prensa de Sudworth, nos enteramos de que se fue sin despedirse”, ha dicho Hua Chunying, portavoz del ministerio, en una rueda de prensa en Pekín. “Después de salir del país, no informó a los departamentos pertinentes, de ninguna forma, ni proporcionó razón alguna por la cual [se fue]”, ha agregado.

Represalias

La marcha del periodista británico llega después de que el año pasado Pekín expulsara al menos a 18 corresponsales, una de las medidas de represalia adoptadas en medio de crecientes tensiones entre la segunda economía del mundo y varios países occidentales, especialmente Estados Unidos.

La asociación profesional denuncia la “frecuencia creciente de afirmaciones erróneas, por parte de entidades estatales y controladas por el Estado, que aseguran que los corresponsales extranjeros y sus organizaciones están motivados por fuerzas políticas antichinas para hacer una cobertura que contradiga la línea oficial del Partido Comunista. De manera alarmante, las autoridades chinas también han mostrado una disposición mayor a amenazar a los periodistas con medidas legales, procedimientos que podrían someterlos a la prohibición de abandonar el país”.

“Instamos a China a cumplir su compromiso declarado de facilitar la cobertura periodística sin obstáculos del país. En particular, el FCCC pide el fin de los ataques peligrosos y personales contra periodistas individuales y medios de comunicación extranjeros”, concluye el comunicado de esta asociación.

Sobre la firma

Macarena Vidal Liy

Es la corresponsal de EL PAÍS en Asia. Previamente trabajó en la agencia EFE, donde ha sido delegada en Pekín, corresponsal ante la Casa Blanca y en el Reino Unido. También ha cubierto conflictos en Bosnia-Herzegovina y Oriente Medio como enviada especial. Es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.

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