La oposición a la junta golpista de Myanmar anuncia un Gobierno de unidad nacional con Suu Kyi al frente

El Ejecutivo se presenta como voz legítima del país e incluye a varios líderes de minorías étnicas para cargos de alto nivel

Un grupo de manifestantes muestra carteles contra la junta militar este viernes en Mandalay.
Un grupo de manifestantes muestra carteles contra la junta militar este viernes en Mandalay.STRINGER (EFE)

Tras semanas operando en la clandestinidad, el Comité para la Representación de la Unión Parlamentaria (CPRH, por sus siglas en inglés) ha pasado a la acción. El que se presenta como único Gobierno legítimo de Myanmar, donde los militares dieron un golpe de Estado en febrero, ha anunciado este viernes a los componentes de su Gabinete, poniendo al frente a Aung San Suu Kyi, detenida desde la asonada. Creado inicialmente por miembros del partido de la Nobel de la Paz, la Liga Nacional para la Democracia (NLD, por sus siglas en inglés) —ganador de las elecciones de noviembre—, incluye a representantes de minorías étnicas y tiene como objetivo restaurar la democracia en el país asiático.

“Por favor, den la bienvenida al Gobierno del pueblo”, ha anunciado en un vídeo divulgado en Facebook el activista prodemocracia Min Ko Kaing, quien ha leído un comunicado publicado por el CPRH en redes sociales este viernes. En él se reafirma su “autoridad” para constituir un Gobierno debido a la voluntad expresada por el pueblo birmano en los comicios de noviembre. Entonces, la NLD ganó el 83% de los escaños en disputa —396 de los 476 en liza—, mientras los militares, representados por el Partido de la Solidaridad y Desarrollo de la Unión (USDP), solo lograron 33 asientos. Ante la debacle electoral, la USDP denunció fraude en los comicios, sin presentar pruebas. Unas reclamaciones que el Ejército utilizó de pretexto para dar el golpe el 1 de febrero en Naypidó, la capital, día en el que se constituía el nuevo Parlamento. Habría sido la segunda legislatura de Suu Kyi, líder de facto del Gobierno desde que la NLD venció en las elecciones de 2015.

Más información
Los cómplices del golpe
Myanmar lanza una campaña de detenciones contra un centenar de blogueros y artistas críticos con el régimen

Resistiéndose a aceptar los mandatos de la junta golpista, diputados de la NLD aún en libertad —muchos fueron detenidos por los militares, entre ellos Suu Kyi y el presidente, Win Myint— constituyeron el CPRH con el objetivo de crear un Gobierno y un Ejército federales que incluya a otros partidos políticos, organizaciones civiles e incluso a las guerrillas formadas por minorías étnicas. Según la lista de nombramientos revelada este viernes, Suu Kyi se mantiene como consejera de Estado, el cargo creado para ella tras los comicios de 2015 y con el que ejerció en la práctica de líder del Gobierno. La presidencia, que la Nobel de la Paz de 1991 no podía ocupar formalmente porque la Constitución de 2008 —redactada por los militares— impide que lo sea alguien con cónyuge e hijos extranjeros como ella, sigue siendo asignada a Win Myint, también arrestado por los uniformados.

Tanto Suu Kyi como Win Myint se enfrentan a varios cargos. Entre otros delitos, la Nobel está acusada por los militares de violar la ley de secretos oficiales, lo que podría acarrear una pena de hasta 14 años de prisión. El CPRH, por su parte, acumula pruebas contra los generales con la intención de que sean procesados por crímenes contra la humanidad, para lo que ha contratado los servicios de una firma legal con sede en Londres, Volterra Fietta. Más de 700 civiles, entre ellos 46 niños, han perdido la vida a causa de la represión de las fuerzas de seguridad desde la asonada, según la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos (AAPP, por sus siglas en inglés).

El CPRH ha anunciado un nuevo cargo, el de primer ministro, que recae en Mahn Win Khaing Than, miembro de la etnia karen. Otras carteras ministeriales también son ocupadas por representantes de minorías étnicas —Myanmar reconoce hasta 135 y muchas llevan décadas luchando por la autodeterminación de sus territorios—, con el objetivo de alejarse de la visión bamar —el grupo mayoritario del país— que ha caracterizado al Tatmadaw (Ejército birmano), y a los Gobiernos previos. Salai Maung Taing San, conocido como doctor Sasa y uno de los principales portavoces del CPRH desde el inicio, fue nombrado ministro para la Cooperación Internacional. Sasa es de etnia chin y cristiano, en un país donde casi el 90% de la población es budista. “Somos los líderes democráticos de Myanmar. Si el mundo nos rechaza, es que rechazan la democracia”, dijo Sasa, según Reuters. El político comparó el caso de Myanmar con el de Venezuela y el líder opositor Juan Guaidó.

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites
Suscríbete aquí

De momento, no se tiene constancia de que el autonombrado Gobierno civil incluya miembros de la minoría rohinyá, musulmana y víctima de una campaña del Tatmadaw que llevó a más de 720.000 a huir al vecino Bangladés en 2017, que la ONU investiga por posible genocidio.

Pese a los esfuerzos del CPRH de ser reconocidos internacionalmente como voz legítima de la antigua Birmania, este viernes se ha revelado que el líder de la junta militar, el general Min Aung Hlaing, acudirá a una cumbre convocada por la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) el próximo 24 de abril, según el medio birmano The Irrawaddy. Celebrada en Yakarta a instancias del presidente indonesio, Joko Widodo, será la primera cita diplomática de alto nivel del comandante en jefe del Tatmadaw. Con ella se espera que los países de la ASEAN, de la que Myanmar forma parte (junto con Indonesia, Tailandia, Filipinas, Singapur, Camboya, Laos, Vietnam, Malasia y Brunéi), debatan posibles soluciones para evitar el colapso del país vecino.

La junta militar se enfrenta a una firme oposición por parte de la sociedad civil birmana, que desde la asonada protagoniza huelgas y protestas que son dispersadas violentamente por las fuerzas de seguridad.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS