Biden reconoce como “genocidio” la matanza de armenios y tensa la relación con Turquía

Con su decisión, el presidente de EE UU rompe con la línea de sus antecesores en la Casa Blanca, quienes evitaron calificar el exterminio perpetrado durante el Imperio Otomano

El presidente Joe Biden sube al helicóptero oficial, el 'Marine One', este sábado en Washington.
El presidente Joe Biden sube al helicóptero oficial, el 'Marine One', este sábado en Washington.TASOS KATOPODIS (AFP)

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha reconocido este sábado como “genocidio” el exterminio de más de un millón y medio de armenios a manos del Imperio Otomano cuando se cumplen 106 años desde el inicio de la masacre. Con este calificativo, el demócrata rompe con sus antecesores de la Casa Blanca, que evitaron llamarlo genocidio por temor a dañar la relación entre Estados Unidos y Turquía. El anuncio de Biden escala la tensión entre ambos países, agravada después de que Ankara comprara equipo militar ruso, así como por los casos de violación de derechos humanos y las intervenciones militares en Siria y Libia.

“Cada año, en este día, recordamos las vidas de todos los que murieron en el genocidio armenio de la era otomana y volvemos a comprometernos a que esa atrocidad no vuelva a ocurrir”, sostuvo en un comunicado Biden, convirtiéndose en el primer presidente en la historia de Estados Unidos en clasificar de genocidio la matanza de armenios entre 1915 y 1923. Ronald Reagan hizo una alusión en 1981 al genocidio armenio durante un comunicado sobre el Holocausto, pero se retractó bajo la presión de Turquía, socio actual de Washington en la OTAN. En 2019, el Congreso estadounidense aprobó las resoluciones para reconocer por primera vez el genocidio, pero Donald Trump —que mantenía buenas relaciones con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogán— no las tomó en consideración.

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Según el comunicado de la Casa Blanca, Biden llamó el viernes a Erdogan, pero no mencionó las masacres de principios del siglo XX. El mandatario estadounidense expresó su interés en una “relación bilateral constructiva con áreas ampliadas de cooperación y una gestión eficaz de los desacuerdos”. La transcripción turca de la llamada narra que Erdogan planteó sus objeciones sobre el apoyo de EE UU a las fuerzas kurdas en Siria, a quienes Ankara considera como grupos terroristas.

Turquía, el Estado heredero del Imperio Otomano, ha reconocido que muchos armenios murieron en combates con las fuerzas otomanas, pero rechaza calificarlo como un genocidio y cuestiona las cifras de víctimas. Justifican que eran tiempos de guerra, donde hubo fallecidos en ambos lados, y sostienen que los armenios muertos rodaron los 300.000, pese a que los historiadores estiman que superaron el millón y medio.

Los grupos armenio-estadounidenses habían presionado durante años para que Washington calificara la masacre de “genocidio” y este sábado han celebrado la medida. “La declaración del presidente Biden sobre el genocidio armenio marca un momento de importancia crítica en el arco de la historia en defensa de los derechos humanos”, sostuvo Bryan Ardouny, director ejecutivo de la Asamblea Armenia de América. “Al oponerse firmemente a un siglo de negación, el presidente Biden ha trazado un nuevo rumbo”, agregó en un comunicado.

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Acuerdo

Los casos de genocidio sobre los que hay acuerdo en la comunidad internacional son muy pocos: el Holocausto contra judíos y gitanos por los nazis, las masacres por parte de los hutus contra los tutsis en Ruanda en 1994 y la de musulmanes de Bosnia en Srebrenica, en 1992. En el caso de los armenios, hay un consenso académico de que se trató de un genocidio; pero no hay consenso político, ya que muchos países evitan utilizar la expresión. Solo una treintena de países ha reconocido la masacre armenia como un genocidio, entre ellos Canadá, Brasil y Rusia. De los 27 países de la Unión Europea, 17 han hablado de “genocidio”.

La masacre al pueblo armenio y el Holocausto impulsaron a crear un nuevo concepto que recogiera la voluntad de exterminio a un grupo étnico o religioso en su totalidad, sin otro motivo que el hecho de existir; el jurista judío de origen polaco acuñó la palabra “genocidio” en 1944. Se incorporó al derecho internacional en 1948, cuando se firmó en el marco de la ONU la convención contra el genocidio, con una definición muy precisa: “El intento de destruir, totalmente o en parte, un grupo nacional, étnico, religioso o racial, como tal”.

Sobre la firma

Antonia Laborde

Corresponsal en Washington desde 2018. Ha trabajado en Telemundo (España), en el periódico económico Pulso (Chile) y en el medio online El Definido (Chile). Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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