Kathryn Garcia, la demócrata que desafía al sexismo en Nueva York

La precandidata a la alcaldía, minusvalorada por sus contrincantes, promete más vivienda y apoyo social

Kathryn Garcia, candidata demócrata a la alcaldía de Nueva York, este sábado en Brooklyn.
Kathryn Garcia, candidata demócrata a la alcaldía de Nueva York, este sábado en Brooklyn.Joana Toro

La suerte de Kathryn Garcia (Brooklyn, 51 años) como candidata de las primarias demócratas a la alcaldía de Nueva York (22 de junio) parecía echada. Una campaña modesta la mantenía desde diciembre, cuando saltó a la palestra, en el furgón de cola de la decena de aspirantes a sustituir al demócrata Bill de Blasio. Pese a ser la única candidata con experiencia en la gestión municipal -al frente de varias concejalías desde 2014, era para muchos la alcaldesa en la sombra-, su nombre apenas sonaba entre el montón. Los mejor situados, Andrew Yang y Eric Adams -dos hombres-, se permitieron incluso darla por derrotada antes de tiempo, al ofrecerle ser número dos de sus hipotéticos gobiernos. Pero Garcia recibió el lunes pasado un decisivo espaldarazo, el del consejo editorial del diario The New York Times, que la eligió la candidata más capacitada para regir el Nueva York de la pospandemia.

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No hay poco en juego en las elecciones locales de noviembre: la idoneidad del gestor que devuelva a Nueva York su brillo como capital cultural y financiera del mundo, en un periodo marcado por la incertidumbre económica, la vuelta a las clases y las oficinas, un repunte claro en la violencia armada y la esperanza generada por la vacunación masiva, con el miedo a la recaída. Un momento clave del que Garcia, con reputación de hábil gestora, es plenamente consciente. “Lo primero es el grave problema de inseguridad alimentaria, que afecta a cerca de dos millones de neoyorquinos. Es un problema agudo, por eso debemos coordinar los esfuerzos en toda la ciudad, porque hay zonas que incluso carecen de bancos de alimentos. No se trata solo de la recuperación de la pandemia, sino de hacer todo lo necesario para que una hipotética emergencia no condene en el futuro a nadie al hambre”, explicaba Garcia el lunes, horas antes de recibir el apoyo del diario, en conversación telefónica con este periódico.

Garcia, que vive a dos manzanas de la casa de Brooklyn donde creció en el seno de una familia diversa -cinco hijos adoptados de distintas razas-, conoce bien el problema del hambre, pues entre marzo y diciembre de 2020 fue responsable del programa de emergencia de alimentos del Ayuntamiento. Antes había sido concejal de Saneamiento (un departamento con 10.000 empleados y 2.000 millones de dólares de presupuesto anual, unos 1.647 millones de euros) y responsable interina de Vivienda, otro desafío formidable en una ciudad que expulsa a muchos de sus habitantes por el precio desorbitado del alojamiento. Garcia resume en una sola palabra, affordability (asequibilidad), su programa de Gobierno. “[Antes de la pandemia], la gente se veía obligada a irse de Nueva York porque no podía criar a sus hijos. Quiero que todos puedan hacer lo que hicieron mis padres: sacar adelante a su familia con las lógicas dificultades, pero sin penurias”, dice por teléfono. En 2019, 2.600 neoyorquinos se marchaban de la ciudad a la semana, 376 al día, por la crisis de la vivienda, según la Oficina del Censo de EE UU, recuerda la candidata, dos de cuyas propuestas son “construir 50.000 pisos para el segmento más desfavorecido de la población” y terminar con el sistema de albergues para los miles de sin techo, una herida sangrante en la ciudad, gracias a “10.000 viviendas de apoyo” habilitadas a partir de casas vacías.

Tras la caída en desgracia por denuncias de acoso sexual de uno de los candidatos mejor situados, el contralor de la ciudad, Scott M. Stringer -el favorito de los progresistas-, los apoyos demócratas se barajan ahora como las piezas de un puzle y, mientras los aspirantes Yang, excandidato a la Casa Blanca, y Adams, presidente del distrito de Brooklyn, siguen gozando del favor de las encuestas, Garcia gana tracción a diario -ha duplicado su intención de voto desde el lunes-. Mientras, el sexismo juega en contra de estos candidatos. “No me presento a número dos, sino a alcaldesa. Es sexista, totalmente sexista. Parece como si me estuvieran haciendo un cumplido, pero no. No necesito a ninguno de ellos para ser alcaldesa, puedo hacerlo sola. Y no parece que ellos se vean muy capaces cuando juegan ya la baza de la número dos”, dice sobre la oferta de sus rivales.

Que un importante medio de comunicación se pronuncie sobre la idoneidad de un candidato es práctica habitual en EE UU. Pero el apoyo del Times ha puesto todas las cartas boca arriba. Sobre todo las de Yang, con una campaña mediática efervescente, muchos apoyos famosos y a quien las encuestas siguen considerando favorito, pero que dio un traspié esta semana con un tuit muy criticado sobre el conflicto de Oriente Próximo. Garcia ha tenido menos repercusión pública -se estrenó en Twitter en septiembre- pero el apoyo del Times ha multiplicado su visibilidad y su presencia en Google, donde encabezaba las búsquedas en los últimos días. El sábado, recibió el de The New York Daily News.

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En el primer debate televisado de las primarias, el pasado jueves, la candidata tiró de programa, centrado también en el reclamo de la seguridad, cuando la ciudad experimenta un incremento de la violencia por armas de fuego bien perceptible desde la pandemia. “No podremos reabrir la economía si la gente no se siente segura, si tiene miedo en las calles o el metro. Entre mis planes figura reforzar el papel de la policía e involucrarla más en los barrios, en las comunidades, además de controlar la presencia de armas en las calles. Porque todas vienen de fuera, de otros Estados, aquí no se fabrican. Ese control y el respeto al trabajo del departamento de policía son fundamentales para incrementar la seguridad”, explica. Seguridad es otra de las ideas fuerzas de su programa, muy alejado del mantra progresista defund the police (desfinanciar a la policía), acuñado tras la muerte de George Floyd en Minneapolis en mayo de 2020.

Pragmatismo, moderación, sentido común. Las cualidades que para algunos son un demérito, parecen haber forjado a una candidata de una pieza. Blanco del sexismo de sus adversarios, sabe dónde buscar más apoyos: su propuesta de cuidado infantil gratuito para las familias con menos recursos va dirigida a “una de cada cuatro mujeres que está pensando en dar un paso atrás [quedarse en casa], tras haber sufrido especialmente la pandemia”. Eso, y la promesa de eficiencia de los servicios públicos -con una compañía municipal de transportes deficitaria, rematada por las pérdidas causadas por el coronavirus-, es todo lo que necesita para persuadir al electorado Kathryn Garcia, la candidata que se empoderó frente al sexismo.

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