FRANCIA

El jefe del Estado Mayor francés se marcha para evitar la “politización” del cargo

El general Lecointre quería evitar que el final de su mandato coincidiese con el del presidente Emmanuel Macron. Se retira en un periodo de cambios estratégicos para las Fuerzas Armadas francesas

El presidente Macron, junto con el jefe del Estado Mayor, general Lecointre, en el desfile de la fiesta nacional francesa, el 14 de julio, de 2020.
El presidente Macron, junto con el jefe del Estado Mayor, general Lecointre, en el desfile de la fiesta nacional francesa, el 14 de julio, de 2020.Christophe Ena / AP

El general François Lecointre, jefe del Estado Mayor de los Ejércitos franceses, abandonará a petición propia sus funciones tras la fiesta nacional de 14 de julio, según anunció este domingo el palacio del Elíseo. Lecointre explicó que la decisión pretende evitar la “politización” del cargo, que se hubiese producido si se hubiese marchado coincidiendo con el fin del primer quinquenio presidencial de Emmanuel Macron en mayo de 2022.

“No lo deseaba”, justificó Lecointre en una entrevista con la cadena de radio RTL, “porque creo que es importante que no haya un solapamiento, que se asocie al jefe del Estado mayor de los Ejércitos, que es un jefe militar, a un político”. En julio de 2017, Macron, recién llegado al poder, nombró a Lecointre, tras un enfrentamiento público, a propósito del presupuesto de Defensa, con el entonces jefe de los Ejércitos, el general Pierre de Villiers, que desembocó en la dimisión de De Villiers. Lecointre no quiere ser el general de Macron, quien, según los sondeos, disputará la próxima elección presidencial con la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen.

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La marcha de Lecointre (Cherbourg, 59 años) no es una sorpresa para los involucrados. El general explicó en la citada entrevista que en noviembre ya manifestó a Macron su deseo de retirarse y recordó que cuatro años, que son los que lleva en el cargo, es un periodo habitual, incluso largo, para un jefe del Estado Mayor. Entonces Macron le pidió que reconsiderase su decisión pero acabó aceptando su marcha antes de final del quinquenio presidencial. Le sustituirá el general Thierry Burkhard, actual jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra.

El relevo llega en un momento de turbulencias y cambios estratégicos en las Fuerzas Armadas francesas. Primero fue la publicación, en abril y mayo, de dos tribunas en la revista de derechas Valeurs Actuelles firmadas por generales retirados y exmilitares anónimos que describían una Francia en pleno derrumbe e insinuaban la necesidad de una intervención militar para dar un golpe de timón.

Sanciones ejemplares

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Las tribunas, aunque entre los firmantes no figuraba ningún militar destacado con nombre y apellidos, causaron inquietud, no solo por lo que decían sino porque, como reveló un sondeo, el diagnóstico de una Francia en declive y en un ambiente de casi preguerra civil era compartido por una parte considerable de franceses. Tampoco son un secreto las amplias simpatías entre los soldados por el partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional (RN) de Le Pen.

Lecointre anunció sanciones ejemplares. Seis de los generales firmantes -retirados, pero aún ligados a la institución militar- han recibido convocatorias para someterse a un consejo disciplinario.

El otro episodio que marca la etapa final de Lecointre al frente de los Ejércitos es el anuncio por parte de Macron del fin de la llamada Operación Barkhane desplegada en el Sahel desde 2014 para combatir el yihadismo.

La decisión, anunciada el jueves, no significa la retirada de Francia de esta zona donde lleva cerca de una década en una guerra sin fin. Pero implica una redefinición de la misión, más centrada en el combate contra los terroristas con fuerzas especiales, y en su internacionalización para que los socios europeos asuman un papel más destacado.

Con la salida de Reino Unido de la Unión Europea, el ejército francés el único del club con el arma nuclear y el único con la capacidad y la voluntad de desplegarse masivamente en operaciones exteriores, como ha sido el caso en Malí, donde tiene 5.100 soldados. Es un ejército sometido a crecientes demandas, como la de la protección del territorio nacional desde los atentados de 2015. Una paradoja es que, año tras año, los sondeos muestran que se trata de una institución popular, con una aprobación que supera el 80%, pero al mismo tiempo sufre una desconexión con la población civil acentuada desde el final del servicio militar obligatorio en 1997.

Y esta desconexión incluye a Macron, según Lecointre, quien declaró a RTL: “Lo que me llama la atención -pero no es el caso particular del presidente de la República, sino del conjunto de la clase política y del conjunto de los periodistas- es que ustedes no conocen nada de los ejércitos, porque no conocen el corazón de los ejércitos”. Y añadió: “El presidente, como cualquier persona de su generación, no ha experimentado lo que son las largas marchas, las noches de aburrimiento, la dificultad, el dolor”.

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