El terremoto interno del Movimiento 5 Estrellas complica la agenda de Italia

Los ‘grillinos’, el partido con más parlamentarios y socio mayoritario para el Ejecutivo de Draghi, están al borde de una gran escisión que puede afectar a la estabilidad y decisiones del Gobierno

Giuseppe Conte tras ofrecer una rueda de prensa en Roma el lunes.
Giuseppe Conte tras ofrecer una rueda de prensa en Roma el lunes.RICCARDO ANTIMIANI (EFE)

El Movimiento 5 Estrellas (M5S)está a punto de sufrir la mayor implosión desde su fundación. El partido que ganó las últimas elecciones con un 33% de los votos y que sigue teniendo el mayor número de parlamentarios en Italia se encuentra sumido en el caos después de que Beppe Grillo y el ex primer ministro Giuseppe Conte hayan roto relaciones. El primero era el fundador, el supuesto garante y, de algún modo, el propietario del partido político. El segundo, que fue durante dos años presidente del Consejo de Ministros, pretendía refundarlo y convertirlo en un partido estable, progresista y verde. Pero la ruptura solo deja ahora dos vías: una rebelión interna a favor de Conte o una enorme escisión de parlamentarios para formar un nuevo partido guiado por el ex primer ministro. El problema es que las consecuencias de la crisis se notarán también fuera del partido. “Estamos metidos en un buen lío”, resume un senador del M5S.

Más información
Conte, profeta de un renacido Movimiento 5 Estrellas
Conte reinventa el Movimiento 5 Estrellas

La paradoja de esta historia muestra al partido que vino a destruir el viejo sistema como el que mejor lo ha protegido hasta ahora (el M5S ha formado parte de tres Ejecutivos distintos en tres años con casi todos los partidos de Italia). Ahora es su propio terremoto interno lo que pone en riesgo la estabilidad. El Palacio Chigi, pese a que rechaza comentar la situación, observa con mucha atención el desarrollo del conflicto. Todas las opciones son negativas y complicarían la agenda del Gobierno de Mario Draghi y del país para los próximos meses.

El peso del M5S, aunque haya caído mucho en los sondeos, sigue siendo muy elevado en Italia. Es el socio de mayoría del Ejecutivo de unidad que preside Draghi. Su apoyo es fundamental para la buena marcha del Plan de Recuperación, para las reformas que deben acometerse y aprobarse en el Parlamento y para la inversión de los fondos europeos. Pero también para la estabilidad del Consejo de Ministros —tiene a tres de sus titulares— y de varias secretarías de Estado controladas por los grillinos. “Es evidente que la situación no es la mejor. Esperemos que se pueda reconducir”, señala un alto cargo de uno de los ministerios afectados.

La crisis, sin embargo, no tiene visos de “reconducirse”. Grillo humilló en público a Conte acusándole de no tener “visión política” —después de haber sido durante dos años primer ministro y en plena pandemia— y no tener “capacidad de gestión”. El show del fundador, autoproclamado garante de la formación, no gustó a muchos de los parlamentarios del M5S y ayer por la tarde todos se reunieron para analizar la cuestión con un fondo crítico que aboca a la escisión o a la rebelión.

Toda la escena política italiana contiene la respiración a la espera de un desenlace. Tras cuatro meses conviviendo en un insólito oasis, los partidos vuelven a agitarse con las convulsiones grillinas. En el Partido Democrático (PD), que debía convertirse en un socio del M5S para las próximas elecciones, hay preocupación. “Esto complica las cosas, empezando por las elecciones locales, porque no se sabe ahora quién elegirá a los candidatos de una posible coalición [con el PD]. Puede ser que la lucha del M5S termine en los tribunales. No es algo bueno para nadie. La paradoja es que el Gobierno tendrá que apoyarse más en el centroderecha. Y eso puede contribuir a regalarles el Ejecutivo. Pero es todo muy confuso todavía”, señala un importante diputado socialdemócrata.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

Las implicaciones podrían alcanzar también a la propia estabilidad del Gobierno —un regreso a los orígenes populistas y anticasta de un M5S sin Conte casi descartaría el apoyo a Draghi— y la elección del próximo presidente de la República. Algo que el propio Enrico Letta, secretario federal del Partido Democrático, admitió el martes.

Conte ha decidido que seguirá en política y, de momento, ya hace campaña para seducir al mayor número de parlamentarios. Sin nervios. En la mañana de ayer, vestido con ropa deportiva y una bolsa con raquetas para jugar al tenis, aseguró que “la transformación autárquica que lidera Grillo es una mortificación para toda la comunidad que ha creído en ciertos ideales”. Y, de momento, parece que muchos le seguirán. “La transformación era inevitable y él [Conte] era el hombre perfecto para liderarla”, señala el diputado antes mencionado. Pero si no hay un giro de guion inesperado en el show de Grillo, tendrá que ser ya desde otra plataforma.

Un diputado del M5S: "Esto es un caos"

La situación interna del Movimiento 5 Estrellas (M5S) es difícil de entender incluso para los más veteranos parlamentarios. “Esto es un caos”, señala un diputado del M5S, subrayando que la gran mayoría de senadores se marcharía con Giuseppe Conte si el ex primer ministro formase un partido. “Quizá algo menos en la Cámara de Diputados, pero también ahí sería la mayoría”, insiste. Lo extraño de esta situación esquizofrénica es que Beppe Grillo fue quien aupó a Conte a la presidencia del Consejo de Ministros dos veces; luego fue quien le pidió que liderase la refundación del partido en el último gran encuentro del M5S. Y, por último, fue también quien aceptó apartar a Davide Casaleggio, hijo del cofundador y amigo del cómico, Gianroberto Casaleggio. Con ese movimiento se decidió enterrar definitivamente la opaca plataforma de participación directa (Rousseau) que el movimiento había usado hasta la fecha para tomar todas sus decisiones.

Pero ahora Grillo, en otro cambio de opinión, quiere recuperarla para decidir ahí la composición de los nuevos órganos directivos. El cómico, de habitual lucidez, comienza a agotar la paciencia de parte de la militancia.

Sobre la firma

Daniel Verdú

Nació en Barcelona en 1980. Aprendió el oficio en la sección de Local de Madrid de El País. Pasó por las áreas de Cultura y Reportajes, desde donde fue también enviado a diversos atentados islamistas en Francia o a Fukushima. Hoy es corresponsal en Roma y el Vaticano. Cada lunes firma una columna sobre los ritos del 'calcio'.

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS