La represión en Argelia se recrudece y alcanza los 300 detenidos por delitos de opinión

Activistas y opositores observan con escepticismo los indultos otorgados con motivo del día de la independencia a decenas de manifestantes presos por manifestarse contra el poder

El presidente de Argelia, Abdelmayid Tebún, a la salida de un centro de votación en las elecciones del pasado 12 de junio.
El presidente de Argelia, Abdelmayid Tebún, a la salida de un centro de votación en las elecciones del pasado 12 de junio.ALGERIA PRESS SERVICE (via REUTERS)

El presidente de Argelia, Abdelmayid Tebún, decretó este domingo medidas de gracia para los detenidos en manifestaciones, con motivos de la celebración del 59º aniversario de la independencia, que se celebró este lunes 5 de julio. Sin embargo, destacados activistas miran con mucho escepticismo ese gesto de Tebún. Said Salhi, vicepresidente de la Liga Argelina por la Defensa de los Derechos Humanos (Laddh), recuerda desde Argel que el Gobierno ya decretó en febrero un indulto que afectó a medio centenar de activistas. “Pero dos meses después hemos alcanzado la cifra récord de detenidos por delitos de opinión”.

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El Comité Nacional de Liberación de Detenidos (CNLD) cifraba este lunes en 305 el número de presos de opinión. Se trata de una cifra que, según Salhi, nunca se había alcanzado desde el 22 de febrero de 2019, día en que nació el Hirak (movimiento, en árabe). Aquellos manifestantes se oponían a la candidatura para un quinto mandato del octogenario presidente Abdelaziz Buteflika (1999-2019). Y consiguieron su dimisión. Dos años y medio después, algunos activistas como Said Salhi estiman que la situación de las libertades es incluso peor que bajo Buteflika.

El diario Liberté hacía balance de los 59 años de independencia en su editorial de este lunes 5 de julio. Y señalaba que la moral de los argelinos está “más baja que nunca”, que hay una “desilusión total”. “Por una opinión discordante, una palabra a contracorriente de las nuevas normas (…) 304 argelinos se pudren hoy en las mazmorras del sistema”. El artículo menciona “esas pateras que se llenan cada día un poco más”, con jóvenes que buscan en el exterior “una felicidad que no encuentran” en su país.

Entre los detenidos de opinión se encuentra el periodista Rabah Kareche, que lleva 79 días en prisión. El abogado Arslane Abd Raouf, miembro del comité de defensa de detenidos del Hirak, también ingresó en la cárcel en mayo. Un caricaturista dibujó una viñeta donde se veía a un preso en su celda que decía: “Quiero hablar con mi abogado”. Y el preso de al lado le respondía: “Estoy aquí”. Después de esas detenciones sobrevino el pasado 30 de junio la del presidente del partido opositor de izquierdas Movimiento del Desarrollo Social (MDS), Fethi Ghares. Su esposa, Messaouda Cheballah, difundió un vídeo en directo durante la detención en su propio domicilio.

“Ni al periodista, ni al abogado, ni al político opositor se les ha otorgado el indulto”, señala Salhi. “El Ministerio de Justicia asegura que han sido liberadas 18 personas. Eso es algo insuficiente, cuando tenemos a 300 personas en las cárceles”.

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El activista y periodista Imad Bubekri afirma desde Argel que Argelia no ha conocido nunca “tanta represión ni tantos atentados contra los derechos humanos”. “Ni bajo Buteflika ni bajo ningún otro presidente”, asegura. “Es una situación inédita. Pero también hay que reconocer que el régimen nunca se ha enfrentado a un movimiento tan poderoso desde la independencia del país”.

Bubekri explica que la decisión del presidente de liberar a los detenidos de opinión aún no está clara. Y que el mismo día en que Abdelmayid Tebún anunció la medida de gracia se estaban deteniendo y encarcelando a otras personas. “No se trata de un cambio de rumbo del régimen, sino de emitir un mensaje dirigido a la opinión internacional”. Añade que los indultos anunciados por el presidente este domingo no se inscriben dentro de un sistema de pacificación que lleve a sacar al país de la crisis. “Además”, precisa, “estos indultos no eliminan los procesos judiciales que hay en marcha contra manifestantes pacíficos. Hay asociaciones independientes y partidos políticos que están siendo perseguidos judicialmente para ser disueltos”.

Indultos

El periodista argelino Arezki Metref afirma también desde la capital del país que detener a los ciudadanos se ha convertido en un hecho tan fácil como bajo el mandato de Buteflika. “Da la impresión de que arrestan a la gente para que después se puedan beneficiar de la clemencia oficial”.

El periodista independiente Khaled Drareni, de 41 años, fue uno de los 50 indultados en febrero, en vísperas del segundo aniversario del Hirak. Después de pasar 11 meses en prisión, Drareni ha seguido informando en sus tuits sobre las protestas contra el régimen. Este mismo lunes tuiteó un mensaje con foto donde habla del inicio de una manifestación en el centro de Argel “dispersada” por la policía.

Y la semana pasada, escribió en Twitter: “¡El mundo tiene que saber que en 2021 en Argelia meten en la cárcel a uno de los líderes de la oposición, Fethi Ghares, jefe del partido MDS, por haber criticado al presidente y al régimen! Imaginen a Keir Starmer [líder de los laboristas] encarcelado en Inglaterra o a Mélenchon en Francia o a Sanders en Estados Unidos”.

El pasado 12 de junio el país celebró unas elecciones legislativas que pusieron a prueba la fuerza del Hirak y la capacidad de persuasión del régimen. Los comicios se celebraron y esa fue la victoria del régimen. Pero se batió el récord de abstención, con un 77%. Y esa fue la victoria del Hirak. El presidente no le concedió sin embargo ninguna importancia a esa tasa récord de abstención. Tebún declaró el domingo que sigue convencido de que las pasadas elecciones legislativas “fueron un paso decisivo” que ofrecen al pueblo “perspectivas prometedoras”.

Los activistas del Hirak reclaman una justicia independiente, una nueva Constitución y, sobre todo, un poder civil que no esté supeditado al mando militar. Para ellos, el presidente Abdelmayid Tebún, de 75 años, no es más que una marioneta en las manos del jefe del Estado Mayor, el general Said Chengrinha.

Sobre la firma

Francisco Peregil

Es corresponsal para el Magreb desde 2015, con sede en Rabat. Antes ejerció desde Buenos Aires durante tres años como corresponsal para Sudamérica. Comenzó en EL PAÍS en 1989, después de trabajar varios meses en 'El Mundo'. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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