Tropas en Afganistán

Las últimas tropas de Estados Unidos saldrán de Afganistán el 31 de agosto

Biden confirma el repliegue porque “mantener el statu quo no era una opción”

Un soldado afgano, este jueves en un puesto de control en la ruta que une Jalalabad y Kabul.
Un soldado afgano, este jueves en un puesto de control en la ruta que une Jalalabad y Kabul.MOHAMMAD ISMAIL / Reuters

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha dicho oficialmente adiós a Afganistán este jueves. En su primer discurso formal desde la salida de la base militar de Bagram, la más importante y última activa, hace una semana, el mandatario ha confirmado que la salida de las últimas tropas en el país centroasiático se completará el próximo 31 de agosto, once días antes de lo inicialmente previsto, en el 20º aniversario de los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

La rapidez en el repliegue, subrayó Biden, es sinónimo de seguridad para los militares. “El statu quo no es una opción”, recalcó el presidente, porque plantea muchas preguntas sin respuesta, como cuánto tiempo más habría que seguir sobre el terreno y no está dispuesto a “mandar a otra generación de estadounidenses a la guerra”. Al respecto, recordó los repetidos intentos, todos ellos frustrados, de poner fin a la presencia en Afganistán desde 2011.

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“No fuimos a Afganistán a construir un país. El pueblo afgano tiene el derecho y la responsabilidad de decidir por si solo su futuro y cómo quiere gobernar su país”, señaló el mandatario. También minimizó los riesgos de una posible reconquista por los talibanes, una eventualidad que cobra fuerza dado su claro avance territorial. “No es inevitable. Hay 300.000 tropas afganas bien equipadas y entrenadas, muy competentes en términos de combate”, frente a un número sensiblemente inferior de milicianos talibanes, unos 75.000, especificó. El veterano demócrata confirmó que se expedirán visas especiales para el personal afgano que ha colaborado con las tropas, así como un puente aéreo para sacar del país a los antiguos colaboradores y sus familias, que serán reubicados en terceros países. “Estados Unidos no será responsable de la muerte de civiles si los talibanes se hacen con el poder en Afganistán”, concluyó el turno de preguntas.

El discurso de Biden se atuvo a lo esperado, al mismo mensaje de cerrar capítulos y poner fin a guerras interminables que repite desde que tomó posesión como presidente en enero. Preguntado sobre la salida de la base de Bagram la pasada semana, Biden lo reiteró con crudeza el viernes: “Hemos estado allí durante 20 años, 20 años; los afganos van a tener que ser capaces de hacerlo solos con las fuerzas armadas que tienen”. El Pentágono confirmó este miércoles que la retirada de las tropas del país centroasiático ya se ha completado “en más de un 90%”.

Joe Biden, durante la rueda de prensa en la Casa Blanca este jueves.
Joe Biden, durante la rueda de prensa en la Casa Blanca este jueves. TOM BRENNER / POOL / EFE

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Antes de comparecer ante los periodistas, el presidente se reunió con su equipo de seguridad nacional para conocer los pormenores del repliegue, reunión a la que también asistió la vicepresidenta, Kamala Harris. La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, ya había advertido antes del discurso de que no cabía esperar una repetición de la famosa -y equivocada- proclamación del presidente George W. Bush sobre la guerra de Irak, en mayo de 2003: “Misión cumplida”. “No vamos a tener un momento de ‘misión cumplida’ en este sentido. Es una guerra de 20 años que no se ha ganado militarmente”, declaró Psaki en la conferencia de prensa diaria. El propio Biden rechazó tal posibilidad al ser preguntado por un periodista: “La misión puede considerarse completada [sólo] en el sentido de que hemos acabado con Bin Laden e impedido que se genere terrorismo en esa parte del mundo”.

Con el empaque formal de un discurso, pero lejos de pretender cualquier eco histórico como el de la frase de Bush sobre Irak, Biden ha salido hoy al paso de los críticos que le reprochaban no haberse pronunciado oficialmente sobre el adiós a una guerra imposible de ganar. Pero nunca ha ocultado su postura: “Me he opuesto siempre a tener tropas en Afganistán (...) Ninguna nación ha logrado unificar Afganistán”, respondió a un periodista.

El veterano demócrata ha tomado la decisión de abandonar Afganistán en un momento en el que el apoyo de la sociedad estadounidense a guerras interminables como la afgana languidece. En noviembre de 2001, tan solo dos meses después de los atentados del 11-S que desencadenaron la invasión, solo el 9% de los estadounidenses consideraban que la guerra era un error, mientras que el 89% aprobaba el envío de tropas. En 2019, cuando la firma hizo esta misma pregunta, un 49% consideraba el conflicto un error. Cuando llegó a la Casa Blanca, Trump ya había pactado con los talibanes completar el repliegue en mayo. El demócrata solo lo aplazó unos meses. En abril, al anunciar la medida, un sondeo de YouGov para The Economist señaló que el 58% lo apoyaba.

Veinte años después del ataque del grupo terrorista de Al Qaeda contra Estados Unidos, Washington ha asumido que no puede ganar esta guerra, solo terminarla. “Algunos insisten en que no es el momento para marcharse”, dijo Biden el viernes, pero “¿cuándo será buen momento para irse? -se preguntó- ¿En un año más? ¿En dos más? ¿En otros 10 años? ¿Después de 10.000, 20.000. 30.000 millones de dólares [de gasto] más?”.

Estados Unidos planea dejar en el país efectivos con la única misión de proteger la embajada estadounidense y el aeropuerto de Kabul, lo que se calcula ocuparía a unos 650 soldados, frente a los entre 2.500 y 3.000 que tenía el pasado abril (junto a unos 7.000 de la OTAN) y los 100.000 que llegó a tener desplegados en el momento más duro del conflicto. También busca una salida para todos esos traductores y personal de apoyo que colaboró con los aliados y que serán acogidos entre Estados Unidos y otros países de la Alianza Atlántica.

Los talibanes han avanzado posiciones en las últimas semanas y controlan ya un tercio del territorio; en poco más de dos meses se han hecho con al menos 140 de los 421 distritos en que se divide el país. Un informe de inteligencia estadounidense citado por The Wall Street Journal hace dos semanas calculaba hace dos semanas que los talibanes podrían tomar el control de la capital en un plazo de entre seis y 12 meses tras la salida de las tropas estadounidenses, pero, al ritmo de los últimos días, parece un plazo demasiado optimista. Como prueba de la angustia creciente en el Gobierno afgano, el ministro de Defensa, Bismillah Mohammadi, pidió a los civiles que se preparen para tomar las armas y frenar su avance.

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