Bruselas envía ayuda financiera de emergencia a Lituania ante el acoso migratorio de Lukashenko

La Comisión Europea libera 36,7 millones de euros para instalaciones de acogida y material de primera necesidad tras la llegada de miles de iraquíes y afganos trasladados por Bielorrusia

Un agente fronterizos lituano junto a migrantes detenidos cerca de la localidad de Vorzova tras llegar desde la vecina Bielorrusia este miércoles
Un agente fronterizos lituano junto a migrantes detenidos cerca de la localidad de Vorzova tras llegar desde la vecina Bielorrusia este miércolesINTS KALNINS (Reuters)

La Comisión Europea ha aprobado este miércoles una partida presupuestaria de emergencia de 36,7 millones de euros para ayudar a Lituania a gestionar la llegada de personas en busca de asilo, un movimiento migratorio orquestado artificialmente por Bielorrusia para desestabilizar a su vecino báltico y poner en jaque a la Unión Europea. La concesión de esa ayuda para financiar instalaciones de acogida y material de primera necesidad llega tras la evaluación de la crisis migratoria realizada sobre el terreno por un equipo de la Comisión entre el 8 y el 10 de agosto, una misión en la que se ha constatado el impacto de la presión migratoria que el régimen de Alexandr Lukashenko está ejerciendo de manera deliberada sobre Lituania.

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Desde principios de este año se han producido más de 4.000 entradas irregulares procedentes de territorio bielorruso en Lituania, un país que en 2020 solo había recibido a unos 260 inmigrantes irregulares.

El origen de los peticionarios de asilo también ha cambiado drásticamente después de que el Gobierno de Lukashenko organizase una secuencia de vuelos procedentes de Irak con migrantes de diversas nacionalidades a los que, una vez llegados al aeropuerto de Minsk, traslada directamente hasta la frontera lituana.

En 2020, las peticiones de asilo en Lituania correspondían sobre todo a bielorrusos (80) y rusos (65), según los datos de Eurostat, la agencia de estadísticas de la UE. Este año, en cambio, Lituania ha tenido una primera llegada masiva de iraquíes, sirios e iraníes, seguida de otra, iniciada en julio, con presencia mayoritaria de personas nacidas en República del Congo, Gambia, Guinea, Malí y Senegal, según la información facilitada por Frontex, la agencia europea de fronteras.

Lituania, con una población de 2,8 millones de habitantes, se ha visto desbordada por un flujo que ha situado al país en un ratio de casi 1.500 peticionarios de asilo por cada millón de habitantes, uno de los más altos de la UE. En 2020, solo habían llegado a Lituania 15 iraquíes para pedir asilo y desde principio de este año son más de 1.500.

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Frontex ya desplegó el 1 de julio una fuerza de intervención rápida en la frontera lituana, para contener la llegada de migrantes alimentada por Lukashenko. La misión de Frontex se reforzó a finales julio, con una presencia elevada a 100 agentes, 30 coches patrulla y dos helicópteros. Las gestiones del Alto Representante de Política Exterior, Josep Borrell, también han logrado que Bagdad frene la salida de vuelos hacia Minsk desde aeropuertos iraquíes.

Pero la presión migratoria de las últimas semanas ha dejado a Lituania con la obligación de gestionar y atender a más de 4.000 peticionarios de asilo, llegados de manera repentina y desde zonas del planeta sin ningún vínculo con el país báltico.

Los 36,7 millones de euros de ayuda de la Comisión Europea financiarán las instalaciones de acogida y los servicios de primera necesidad, desde alojamiento, alimentación y ropa hasta las vacunas contra la covid-19, material sanitario y productos de higiene personal.

Intención de levantar una valla

La Comisión señala que la ayuda financiera también podrá destinarse a reforzar los equipos que trabajan en la detención de potenciales víctimas del tráfico de personas o que prestan ayuda a las personas que necesitan protección internacional.

Fuentes de la Comisión aseguran que el organismo se mantiene en estrecho contacto con las autoridades lituanas por si las necesidades financieras aumentaran. Desde la Comisión se recuerda también que la partida liberada procede del fondo de asilo, migración e integración y, por tanto, se debe destinar a la gestión de los flujos de entrada, no al control fronterizo. “De modo que, en este caso, cualquier infraestructura relacionada con la frontera está fuera del ámbito de aplicación de la ayuda”, señalan en alusión a la intención de Lituania de levantar algún tipo de barrera en la zona limítrofe con Bielorrusia. “En general, la Comisión no financia vallas”, añaden esas fuentes.

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