Boris Johnson propone convocar una reunión del G-7 para analizar la situación de Afganistán

Lluvia de críticas en el Reino Unido a la retirada estadounidense del país centroasiático

Soldados británicos aterrizan el pasado domingo en Kabul para llevar a cabo las labores de repatriación.
Soldados británicos aterrizan el pasado domingo en Kabul para llevar a cabo las labores de repatriación.LEADING HAND BEN SHREAD (AFP)

Ante las imágenes de caos y pánico que se han podido ver en Kabul, Downing Street anunció este lunes la intención del primer ministro, Boris Johnson, de presidir una reunión virtual de líderes del G7 en “los próximos días”, para abordar la crisis de Afganistán. Reino Unido tiene la presidencia semestral del club de grandes potencias y el dirigente conservador comunicó su decisión al presidente francés, Emmanuel Macron, en una conversación telefónica que mantuvieron este lunes. Johnson reiteró la “necesidad” de adoptar una posición común respecto al “reconocimiento de cualquier futuro Gobierno” en Kabul y para “prevenir una crisis humanitaria y de refugiados”.

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Los diputados tendrán la oportunidad de airear sus denuncias y cuestionar la posición del Ejecutivo de Boris Johnson en un debate especial previsto en la Cámara de los Comunes para este miércoles. El primer ministro accedió durante el fin de semana a las llamadas de sus filas y de la oposición que le instaban a interrumpir las vacaciones ante la caótica y desastrosa situación en Afganistán. Pero el conservador Tobias Ellwood, que preside el comité parlamentario en Defensa, protestó al conocer este lunes que no habrá una votación como colofón al prometido debate. “Sin un voto simplemente confirmaremos que la política exterior del Reino Unido ha desaparecido en plena acción”, tuiteó.

En el marco del Consejo de Seguridad, que se reunió este lunes en Nueva York, Londres instó a los mandos políticos talibanes a garantizar el cese de las hostilidades a fin de que la evacuación pueda proceder de forma ordenada, que Afganistán no vuelva a ser refugio de terroristas y que cumplan la promesa de respetar los derechos fundamentales de hombres y mujeres.

La emoción pudo con el ministro de Defensa del Reino Unido. Ben Wallace, que patrulló en Irlanda del Norte con el regimiento de los Guardas Escoceses en los años de plomo del IRA, contuvo a duras penas las lágrimas este lunes, pero la voz se le quebró al comentar el plan de evacuación de Afganistán en una entrevista radiofónica. “Algunos no regresarán… y tendremos que esforzarnos en terceros países para procesar a esas personas”, dijo tras una emotiva pausa. Se refería a los numerosos afganos que han colaborado con las fuerzas del Reino Unido desde la invasión de 2001 y que se quedarán en tierra cuando despegue de Kabul el último vuelo militar con refugiados afganos aceptados por Londres.

“Porque soy un soldado. Porque es triste … Occidente ha hecho lo que ha hecho”, respondió a la pregunta de por qué se lo tomaba tan personalmente. Wallace explotó de tristeza y de la rabia que ha ido soltando públicamente a medida que la milicia fundamentalista aceleraba su ofensiva hasta tomar Kabul el fin de semana. El ministro responsabiliza directamente al anterior presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de aceptar un “acuerdo podrido” con el movimiento talibán, sellado en Doha en 2020, que es un “error” de graves consecuencias para la comunidad internacional. “Al Qaeda probablemente regresará”, señaló, tras advertir que no era el momento apropiado para retirar de Afganistán las tropas de Estados Unidos y otros miembros de la OTAN.

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La frustración por la “humillante derrota” se extiende a parlamentarios y analistas. “La crisis de Suez simbolizó el final de las ambiciones globales de Gran Bretaña y la caída de Kabul forzará la misma reflexión sobre Estados Unidos. También evidencia otro punto: la incapacidad del Reino Unido para mantener una posición separada de EE UU”, escribió Tom Tugendhat, diputado conservador, presidente del Comité en Exteriores y veterano combatiente de la guerra de Afganistán.

A su vez, el general David Richards, que fue jefe del Estado Mayor de la Defensa, afirmó en declaraciones a la BBC que la evacuación de civiles es una “admisión del flagrante y rotundo fracaso geoestratégico y de gestión gubernamental”. Y, entre otras voces críticas, el anterior asesor en Seguridad Nacional del Gobierno conservador y alto funcionario, con escaño ahora en los Lores, Mark Sedwill, afirmó este lunes que el retorno al poder de los islamistas talibanes representa una “amenaza directa” de terrorismo para el Reino Unido.

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