La Cruz Roja trabaja en las Islas Malvinas sobre una fosa común de soldados argentinos no identificados

El organismo internacional encuentra cinco cuerpos al exhumar la tumba y no cuatro, como se creía hasta ahora

Integrantes del Plan Proyecto Humanitario 2 en el cementerio de Darwin, en Malvinas.
Integrantes del Plan Proyecto Humanitario 2 en el cementerio de Darwin, en Malvinas.CICR

Argentina creyó durante 39 años que en la tumba número C.1.10 del cementerio de Darwin, en las islas Malvinas, descansaban los restos de cuatro combatientes de la guerra librada en 1982 contra Inglaterra. Sus nombres figuraban en una lápida desde 2004: el subalférez Ricardo Sánchez, Héctor Aguirre, Mario Luna y Luis Sevilla. Pero la información era errónea. Un equipo forense del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha exhumado esta semana los cuerpos y ha detectado que pertenecen al menos a cinco personas y no cuatro, como se creía hasta ahora. Falta saber quiénes son.

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“El martes 17, a pesar de las condiciones climáticas adversas, hemos estado en condiciones de exhumar la tumba C.1.10. Primero llamamos a un sacerdote, quien bendijo la operación, y luego se procedió a rescatar los restos. Hemos detectado huesos, restos, pero no cuerpos enteros. El estado de preservación es bastante bueno, lo que nos va a permitir hacer el examen de ADN con las muestras recogidas ya a los familiares. Estamos seguros que al menos son cinco personas las que están en esa tumba”, informó en rueda de prensa virtual este jueves Laurent Corbaz, coordinador del Plan Proyecto Humanitario 2.

La identificación de los restos localizados en esta tumba común se realizará en el laboratorio de genética del Equipo Argentino de Antropología Forense en Córdoba, en el centro del país. Un avión tiene previsto partir el próximo día 26 desde Malvinas hasta esta ciudad argentina con el material necesario para descubrir a quién pertenecen. En dos o tres semanas se conocerán los resultados.

La hipótesis principal con la que trabaja el equipo forense en Malvinas es que se trata de soldados fallecidos por la explosión de un helicóptero del grupo Albatros de Gendarmería el 30 de mayo de 1982 en Monte Kent. “El helicóptero explota y mueren seis personas. Cuando Cardoso recupera los cuerpos, 3 meses después del incidente, recupera fragmentos del cuerpo de Sánchez y tres soldados más que no pudo identificar”, explicó Luis Fondebrider, director de la unidad forense del CICR en Ginebra y exdirector del EAAF. “Se encuentran esqueletizados, por la explosión del helicóptero y porque estuvieron expuestos más de tres meses a la intemperie”, agregó.

De los 649 argentinos fallecidos en la guerra de Malvinas, 237 fueron enterrados en Darwin. El coronel británico Geoffrey Cardoso, encargado de recoger los cadáveres en 1982 y darles sepultura, no pudo identificar los restos enterrados en 121 de las tumbas, en las que incluyó la lápida “Soldado argentino solo conocido por Dios”. En 2017, el CICR encabezó el primer proyecto humanitario consensuado con Argentina y Reino Unido para identificar esos cuerpos. Lograron restituir la identidad de 115. Para sacar del anonimato a los siete restantes, el EAAF pide a las familias que perdieron a sus seres queridos en la guerra y aún no han aportado material genético que se pongan en contacto con ellos.

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En su informe sobre los combatientes argentinos enterrados en Darwin, Cardoso especificó que en la tumba común C1.1.10 descansaban los restos de Sánchez localizados en el Monte Kent y de otros tres militares sin identificar. Sin embargo, cuando en 2004 se remodeló el cementerio, junto a Sánchez se agregaron los nombres de Aguirre, Luna y Sevilla sin haber mediado una exhumación. Estos tres integrantes de la Fuerza Aérea en realidad no estaban allí. Sus cuerpos fueron localizados en 2017 en sepulturas individuales que hasta entonces habían permanecido anónimas y se hizo necesario esclarecer la verdadera identidad de quienes estaban en la tumba común, principal objetivo de este segundo proyecto humanitario.

Mañana, viernes, los expertos sobre el terreno viajarán a una zona de la isla Soledad conocida como Teal Inlet por los ingleses y Caleta Trullo por los argentinos para investigar la posible existencia de otros restos óseos. La excavación se realizará en la zona señalada por un médico de las tropas británicas que estuvo allí durante la guerra. Según su testimonio, en el lugar están los restos de al menos un soldado argentino que quedó fuera del radar de Cardoso al terminar el conflicto bélico.

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