Pesadillas, tristeza y clamor de justicia entre los familiares de las 298 víctimas del vuelo MH17 derribado en Ucrania

Los parientes describen su dolor durante el juicio contra tres rusos y un ucranio por el lanzamiento del misil que impactó contra el avión en 2014

Ria van der Steen, que perdió a su padre y a su madrastra en el vuelo MH17, en el juicio por el ataque contra el avión de Malaysia Airlines este lunes en Ámsterdam.
Ria van der Steen, que perdió a su padre y a su madrastra en el vuelo MH17, en el juicio por el ataque contra el avión de Malaysia Airlines este lunes en Ámsterdam.Peter Dejong (AP)

“Mienten, lo sabemos, y ellos saben que lo sabemos”. Con esta frase sacada del libro Archipiélago Gulag, del escritor y premio Nobel ruso Aleksandr Solzhenitsin, ha comenzado este lunes el relato de los familiares de las 298 personas fallecidas el 17 de julio de 2014, en el vuelo MH17 de las líneas aéreas malasias que se estrelló en la región ucrania de Donetsk. El aparato cubría la ruta entre Ámsterdam y Kuala Lumpur, y cayó en la zona de conflicto armado entre el Gobierno de Kiev y los insurgentes independentistas prorrusos. Las palabras del literato han sido pronunciadas por Ria van der Steen, que perdió a su padre y a su madrastra en la tragedia, e iban dirigidas “a las autoridades [de Moscú] que nos escuchan”. Según la Fiscalía, tres militares rusos y un civil ucranio son los sospechosos del derribo del aparato por medio de un misil ruso Buk. Aunque ellos no lo dispararon, se les acusa de participar en los preparativos, de ahí que sean señalados por dos hechos: la caída de la nave y la muerte de todos los pasajeros (196 holandeses) de diez nacionalidades.

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Ria van der Steen ha sido la primera de los ocho familiares convocados este lunes en el complejo judicial de Schiphol, junto al aeropuerto de Ámsterdam. Allí comenzó el pasado marzo el juicio por el MH17, y durante las tres próximas semanas la secundarán al menos otros 90 parientes directos. Hablan sin interrupciones ni preguntas de la sala. Y el relato de Ria ha mostrado el tono confesional de estas declaraciones. Punteadas solo por su propia emoción y el carraspeo y suspiros ahogados de los presentes, en un momento dado ha compartido una pesadilla.

“¿Papá dónde estás? —le interpelo— y él me pregunta qué estoy haciendo. Te busco —le contesto— y entonces veo que está muerto. Y lloro sin parar, y me despierto gritando, y así noche tras noche y no puedo despedirme”, ha dicho Van der Steen. La espera para la devolución de los cuerpos, destrozados por el estallido en el aire, ha sido larga y dura. “Mi padre medía dos metros y recibí un fragmento de un hueso de dos centímetros”, ha recordado. El duelo sigue todavía abierto. Ella encontró a su progenitor en los vídeos de seguridad del aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol. “Tenía la tonta esperanza de que él se volviera en la pantalla para mirarme antes de cruzar la puerta de embarque. Solo podré decir adiós cuando se condene a los culpables”, ha asegurado.

El Gobierno ruso ha negado su implicación en los hechos y tacha de político y parcial el informe del Equipo Internacional Conjunto que investiga el derribo del avión. Este informe señaló en 2019 a cuatro sospechosos: tres militares rusos (Igor Girkin, Sergey Dubinsky y Oleg Pulatov) y un ciudadano ucranio, Leonid Kharchenko. Todos ellos están siendo juzgados en ausencia, ya que no han comparecido. La Fiscalía considera que “se movilizaron para llevar una lanzadera de misiles hasta el emplazamiento desde donde fue disparado el proyectil, un Buk, que alcanzó al vuelo MH17”.

Hacia el mediodía, ha entrado en la sala Peter van der Meer, que perdió a sus tres hijas, Sophie, Fleur y Bente, de 7, 10 y 12 años, y también a su exesposa. Entre lágrimas, pero con gran entereza, ha descrito la pérdida del futuro que tenía con sus niñas. “Ya nunca podré llevarlas al colegio o a deporte; no podré reírme con ellas ni preocuparme en su adolescencia; abrazarlas, consolarlas, animarlas y asombrarme con su personalidad; jugar con mis nietos. La gente sigue adelante, y mi tristeza aumenta cada día”, ha explicado, para luego pedir a los culpables de lo ocurrido que hablen de una vez, “porque con la verdad tal vez pueda avanzar”.

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Los hermanos Vanessa y James Rizk, australianos, tenían 22 y 21 años cuando perdieron a sus progenitores. En una conexión a través de internet, han llamado “asesinos que arrastraron a la muerte a personas inocentes y ajenas a su lucha” a los causantes del derribo del MH17. Su mayor temor es que no llegue a saberse quién mató a sus “maravillosos” padres. “Estamos ante una frustrante pesadilla política, pero seguiremos adelante”, dijeron. Otro holandés, Sander Essers, carga todavía con los remordimientos de no haber dicho a su hermano, Peter, que anulara el viaje. “Me dijo dos veces que temía volar sobre un territorio como Ucrania, en guerra, y no le animé a volver”. Su hermano pereció junto con su esposa y los dos hijos de ambos, de 17 y 19 años. Por qué no se prohibieron los vuelos comerciales sobre Ucrania es una de las preguntas recurrentes de los familiares, muchos de los cuales precisan de ayuda psicológica.

Los jueces quieren saber si el vuelo MH17 fue derribado por un misil Buk. Si este fue lanzado desde territorio rebelde al este de Ucrania, y el papel jugado por los cuatro sospechosos. La Fiscalía sostiene que sus pruebas sobre el proyectil son concluyentes, y que el cuarteto colaboraba con los separatistas. Por eso, explican, facilitaron que la lanzadera del misil Buk fuera colocada en el lugar secreto adecuado. Sin embargo, Oleg Pulatov asegura que las conversaciones interceptadas por la justicia sobre ese traslado eran “una mascarada para engañar al enemigo”. La acusación insiste en que todos se encontraban en Ucrania en el momento de la tragedia, pero la mano ejecutora no está clara. El fallo está previsto entre septiembre y diciembre de 2022.

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