El presidente de Túnez anuncia su intención de reformar la Constitución con el Parlamento suspendido

El mandatario Kais Said promete designar en breve un nuevo Gobierno

El presidente de Túnez jura sobre la Constitución en su despacho, en octubre de 2019.
El presidente de Túnez jura sobre la Constitución en su despacho, en octubre de 2019.Zoubeir Souissi (Reuters)

Con el Parlamento suspendido de sus funciones y en medio de una acuciante situación económica, el presidente de Túnez, Kais Said, ha anunciado este sábado por la noche su intención de reformar la Constitución aprobada en el país en 2014, tres años después de la Primavera Árabe. Said, un profesor de Derecho Constitucional de 63 años, ya violentó la Carta Magna el 25 de julio cuando destituyó al primer ministro, Hichem Mechichi, suspendió por un mes la actividad del Parlamento y levantó la inmunidad de los diputados. Todo ello lo hizo amparándose en el artículo 80 de la Constitución, que autoriza al presidente a adoptar “medidas excepcionales” en caso de “peligro inminente para las instituciones del país”.

Said prorrogó en agosto la suspensión del Parlamento de forma indefinida y este sábado, arrogándose la capacidad de hablar en nombre de la mayoría, aseguró que el pueblo tunecino rechaza la actual Constitución. “Aunque respeto la Constitución, es necesario introducir cambios en ella”, añadió en declaraciones a varios medios locales.

Said prometió también formar un nuevo Gobierno “en breve”, sin precisar la fecha. Uno de sus principales consejeros, Walid Hajjem, había declarado a la agencia Reuters que el presidente pretende cambiar el actual sistema político, tal vez mediante un referéndum. Todo el mundo, dentro y fuera de Túnez, observa cómo este jurista derriba día a día las bases democráticas del único país en el que triunfó la Primavera Árabe. Pero Said goza de una gran popularidad, sobre todo entre los jóvenes, hastiados de una clase política que no ha sabido ofrecerles más soluciones que la represión policial cada vez que han salido a la calle a reclamar trabajo. Así que la clase política se muestra cauta en sus críticas a Said.

Incluso el poderoso sindicato UGTT, el más poderoso del mundo árabe, con más de un millón de afiliados en un país de 11,6 millones de habitantes, mide muy bien sus palabras antes de criticar a Said. No obstante, los avances de Said sobre los pilares del sistema democrático son de tal magnitud que el secretario general de la UGTT, Nordín Tabubi, llamó este sábado por la mañana a través de un comunicado a organizar unas elecciones legislativas que permitan contar con un nuevo Parlamento, antes de abordar cualquier reforma de la Constitución.

La respuesta de Said llegó el sábado por la tarde en forma de baño de multitud en el centro de la capital y después declaró a varios medios locales que reformará la Constitución y nombrará en breve un nuevo Gobierno.

“Detenciones arbitrarias”

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Durante los casi dos meses en los que Said ha asumido plenos poderes en el país, la represión ha escalado de forma preocupante. La ONG Human Rights Watch asegura que, desde el 25 de julio, tres parlamentarios han sido encarcelados por delitos relacionados con la libertad de expresión, y al menos 50 ciudadanos han sido detenidos, “de forma arbitraria”, bajo arresto domiciliario. Entre ellos, se cuenta un antiguo funcionario, un juez y tres legisladores. “Además”, señala Eric Goldstein, responsable de la organización en el norte de África, “se les está aplicando de forma arbitraria a docenas de tunecinos la prohibición de viajar, algo que viola la libertad de movimiento”.

Josep Borrell, el Alto Representante para la Política Exterior de la UE, visitó este viernes Túnez y se entrevistó con Kais Said y con representantes de los principales partidos políticos y de la sociedad civil. Borrell declaró en una comparecencia ante los medios: “He transmitido al presidente [Kais Said] los temores europeos, temores con respecto a la preservación del acervo democrático en Túnez, que es el único que puede garantizar la estabilidad y la prosperidad del país”.

Borrell dejó dicho que la Unión Europea determinará cómo sostener y acompañar la democracia del país, “en función de las medidas concretas que se adopten durante las próximas semanas”. Un día después, el presidente tunecino contestaba duramente a las palabras de Borrell: “Túnez no puede aceptar jugar el papel de alumno que espera a recibir las lecciones, las notas o los comentarios en su boletín”.

Mientras tanto, la situación económica sigue siendo acuciante. El sábado, un joven se inmoló en la céntrica avenida Habib Burguiba, como ya lo hizo el vendedor ambulante Mohamed Bouazizi, que desencadenó la Primavera Árabe en 2011. Y como lo han hecho desde entonces decenas de ciudadanos desesperados. Otros muchos, siguen echándose al mar. Este verano, entre julio y agosto, han llegado a Italia 8.000 emigrantes irregulares procedentes de Túnez. Es un 40% más que el año anterior, según el Foro Tunecino por los Derechos Económicos y Sociales (Fides).

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Sobre la firma

Francisco Peregil

Es corresponsal para el Magreb desde 2015, con sede en Rabat. Antes ejerció desde Buenos Aires durante tres años como corresponsal para Sudamérica. Comenzó en EL PAÍS en 1989, después de trabajar varios meses en 'El Mundo'. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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