El autócrata Alberto Fujimori, operado por una obstrucción coronaria

El expresidente peruano fue trasladado a una clínica privada desde el centro de reclusión donde cumple una condena de 25 años

Alberto Fujimori llega a una clínica de Lima, este lunes.
Alberto Fujimori llega a una clínica de Lima, este lunes.ERNESTO BENAVIDES (AFP)

El autócrata y expresidente Alberto Fujimori, condenado por corrupción, robo y crímenes de lesa humanidad, dejó la noche del viernes su lugar de reclusión en Lima y fue trasladado a una clínica privada de la comunidad peruano-japonesa. No es la primera vez que lo hace, debido a su delicada salud, pero este lunes tuvo que ser ingresado en un exclusivo sanatorio privado de Lima para someterse a un cateterismo y una cirugía coronaria consistente en la colocación de dos stents, dispositivos para desbloquear las arterias. Su hija mayor, la tres veces candidata presidencial Keiko Fujimori, informó de que la intervención duró 40 minutos y el médico personal del reo, el congresista Alejandro Aguinaga, dijo que el paciente “está estable”.

A media tarde del lunes, el Instituto Nacional Penitenciario reportó en un comunicado que Fujimori había sido internado en cuidados intermedios desde el viernes, y que los especialistas en geriatría y cardiología del hospital peruano-japonés indicaron que el reo requería “un procedimiento invasivo cardíaco”, por lo que debía ser trasladado a otro establecimiento con disponibilidad de cuidados intensivos.

“La parte más importante ha sido la colocación de stents, para abrir la arteria que se encontraba obstruyendo en un 70%”, comentó la líder del partido opositor Fuerza Popular, que también enfrenta un proceso judicial por lavado de activos, organización criminal y obstrucción a la justicia. La fiscalía ha pedido 30 años de prisión para ella, acusada por la supuesta recepción ilegal de millonarios aportes de campaña de la constructora brasileña Odebrecht.

El exgobernante fue extraditado de Chile en 2007, y en 2009 fue condenado a 25 años de prisión como autor mediato de las masacres de Barrios Altos y de la Universidad La Cantuta. Los asesinatos fueron cometidos en 1991 y 1992 por el Grupo Colina, un destacamento del Ejército formado durante el régimen de Fujimori, que secuestró y asesinó a opositores al Gobierno después del autogolpe de 1992. El exmandatario tiene cinco sentencias judiciales, pero Chile aceptó la ampliación de la extradición por otros dos casos de violación de derechos humanos, cuyos juicios orales aún no han iniciado.

El viernes por la mañana, el Gobierno formalizó la solicitud a la justicia chilena de ampliar la extradición del preso para juzgarlo por otros seis casos y delitos cometidos durante el fujimorato, entre ellos: homicidio calificado, lesiones graves, corrupción, secuestro agravado y revelación de secretos de interés nacional. El exasesor de Fujimori, Vladimiro Montesinos, cumple igualmente una pena de 25 años de prisión por los casos Barrios Altos y La Cantuta, además de delitos de corrupción. A finales de agosto fue trasladado a una prisión administrada por el Instituto Nacional Penitenciario luego de que la prensa denunció que hizo llamadas telefónicas de dos horas diarias durante la campaña electoral.

Montesinos telefoneaba a personas cercanas al exgobernante desde la oficina del director del centro de reclusión de máxima seguridad en la base naval del Callao. El establecimiento está a cargo de la Marina debido a un convenio con el Instituto Nacional Penitenciario que vence en enero próximo, plazo en el que los otros reos -miembros de la cúpula del grupo terrorista Sendero Luminoso- deben ser derivados a otros penales.

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El preso más caro de Perú

Después del traslado de Montesinos, el ministro de Justicia, Aníbal Torres, comentó que la permanencia de Fujimori en el penal de Barbadillo estaba en evaluación. El área construida en la década pasada para el autócrata tiene un área mayor a 100 metros cuadrados en un espacio que cuenta con una huerta, sumando en total más de 700 metros cuadrados en un cuartel de la policía.

Según un informe del año pasado del diario El Comercio, Fujimori es el preso más caro de Perú: para mantenerlo cada mes el Estado gasta en él un monto equivalente a 45 reos. A finales de septiembre, el ministro de Justicia fue más explícito sobre su situación penitenciaria: “En comparación con los demás, está en una cárcel dorada y eso no se justifica. El señor Fujimori es una persona considerada como uno de los seis más corruptos del mundo, es un criminal rematado. ¿Por qué va a tener un tratamiento diferente?”, cuestionó Torres.

Tras la cirugía del lunes, la líder opositora ha pedido al Gobierno de Pedro Castillo garantizar la salud de su progenitor. “Esperamos que se garantice la vida de mi padre como cualquier otro interno. Ha habido rumores de la posibilidad de cambiar de penal a mi padre. En el estado de salud en el que se encuentra sería un atentado contra su vida”, dijo a la prensa local.

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