Muere Abdul Qadir Khan, el ‘padre’ de la bomba atómica de Pakistán, a los 85 años

El físico es considerado como un héroe nacional por convertir su país en la primera potencia nuclear del mundo islámico en 1998

El físico nuclear paquistaní Abdul Qadir Khan, en una imagen de 2009.
El físico nuclear paquistaní Abdul Qadir Khan, en una imagen de 2009.AAMIR QURESHI (AFP)

El físico nuclear Abdul Qadir Khan, conocido como el padre de la bomba atómica de Pakistán, ha fallecido a los 85 años en Islamabad por complicaciones derivadas de la covid-19, ha informado este domingo la televisión estatal PTV. El científico había ingresado en agosto en el hospital KRL de la capital tras haber dado positivo por coronavirus, pero recibió el alta después. Su estado empeoró y volvió a ser hospitalizado con problemas pulmonares, indica PTV.

Khan nació en la localidad india de Bhopal, pero emigró junto con su familia a Pakistán cuando tenía 11 años, después de la partición del subcontinente. Está considerado como un héroe nacional por convertir Pakistán en mayo de 1998 en la primera potencia nuclear del mundo islámico, apenas unos días después de que lo hubiera conseguido su eterno rival, India. Pero luego se encontró en medio de una polémica al ser acusado de compartir ilegalmente tecnología con Irán, Corea del Norte y Libia, por lo que fue puesto de hecho en residencia vigilada en la capital del país, Islamabad, a partir de 2004.

Repudiado en su momento por el Gobierno, finalmente volvió a caer en gracia de las autoridades, en especial del entonces presidente paquistaní, Pervez Musharraf, tras pedir perdón ante el gran público y asegurar que había actuado en solitario. No obstante años después insinuó que no había sido más que la cabeza de turco de una trama mucho mayor.

En diciembre de 2006, la Comisión de Armas de Destrucción Masiva (WMDC, por sus siglas en inglés) dictaminó que Khan no podría haber actuado “sin conocimiento del Gobierno paquistaní” y, dos años después, este culpó a Musharraf del plan de proliferación, al describirle como el “gran jefe” de los acuerdos.

Un tribunal pronunció en 2009 el fin de su residencia vigilada, pero siguió sometido a una protección muy estricta y obligado a informar anticipadamente a las autoridades sobre cada uno de sus movimientos. En 2012 probó suerte en la política creando su propio partido, pero fracasó en las elecciones legislativas del año siguiente y disolvió la formación.

El presidente paquistaní Arif Alvi se ha mostrado en Twitter “profundamente entristecido” por el deceso. “Nos ayudó a desarrollar la disuasión nuclear, salvadora para la nación, y la nación nunca olvidará sus servicios”, señaló en un mensaje en la red social.

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites
Suscríbete aquí

“La nación queda enormemente en deuda con él por su contribución a nuestra capacidad defensiva. Ha sido una pérdida inmensa”, lamentó en un tuit el ministro de Defensa paquistaní, Pervez Jatak.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS