El fabricante israelí de ‘drones suicidas’ factura 19,4 millones de euros a Marruecos en pleno conflicto del Sáhara

El Frente Polisario ha denunciado la muerte de una docena de civiles desde mediados de noviembre en ataques con aviones no tripulados

El ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, del 24 de noviembre en Rabat.
El ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, del 24 de noviembre en Rabat.AFP

Los detalles sobre la relación del acuerdo de cooperación militar que Israel y Marruecos sellaron en Rabat la semana pasada comienzan a emerger en pleno conflicto del Sáhara Occidental. La empresa Industrias Aeroespaciales de Israel (IAI) ha recibido pagos por un monto de 22 millones de dólares (19,4 millones de euros) de Marruecos, según ha confirmado el diario Haaretz mediante el acceso a los dos últimos informes trimestrales remitidos por el principal fabricante aeronáutico del país a la Bolsa de Tel Aviv. Entre otros modelos, IAI fabrica el dron suicida Harop, un pequeño avión no tripulado con un radio de acción de más de 1.000 kilómetros, difícilmente detectable por los radares y capaz de transportar más de 20 kilos de carga explosiva.

El Frente Polisario ha denunciado la muerte desde mediados de noviembre de una docena de civiles en bombardeos con drones en el Sáhara Occidental, que atribuye al Ejército marroquí. Industrias Aeroespaciales de Israel se ha limitado a replicar a la información de Haaretz que “no hace declaraciones sobre sus ventas en África”. El Gobierno de Rabat guarda silencio ante las acusaciones del Polisario. Desde el 14 de noviembre de 2020, cuando el Frente Polisario decretó la ruptura del alto el fuego con Marruecos, en vigor desde 1991, el conflicto en la excolonia española se ha recrudecido.

El semanario estadounidense Defense News informó en octubre, citando fuentes marroquíes, de que Israel pretende vender drones a Marruecos mediante el acuerdo de normalización de relaciones entre ambos países establecido hace un año bajo el patrocinio de Estados Unidos. El portal digital informativo francés Africa Intelligence añade que ambos países negocian la fórmula para fabricar conjuntamente drones suicidas en Marruecos.

El informe financiero correspondiente al tercer trimestre de 2021, remitido la semana pasada por la compañía IAI a la Bolsa de Tel Aviv, donde cotizan sus acciones, detalla que su división de aviación registró un ingreso de 10 millones de dólares en el segundo trimestre, y otro de 12 millones de dólares en el tercer trimestre, según la documentación manejada por Haaretz, que confirmó en fuentes cercanas a las operaciones que ambos pagos habían sido efectuados por Marruecos. El diario The Jerusalem Post informó en octubre de que IAI estaba operando en el país magrebí a través de su filial BlueBird Aero Systems, especializada en drones tácticos.

El Frente Polisario denunció la muerte del menor saharaui Baani Yeslem Sidi, de 15 años, el pasado 25 de noviembre por el disparo de un dron. El 17 de noviembre, la organización alertó también sobre la muerte de 11 civiles en dos ataques presuntamente ejecutados por drones del Ejército marroquí.

Meses antes, el 8 de abril, el Frente Polisario informó de la muerte del jefe de su Guardia Nacional, Adaj el Bendir, de 65 años, quien fue alcanzado por un ataque en el que intervino un dron cuando se retiraba tras una incursión efectuada en la zona del Sáhara Occidental controlada por el Ejército marroquí.

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El sitio digital marroquí Le Desk desveló que la operación se había efectuado mediante un avión no tripulado de fabricación israelí que marcó el objetivo con un rayo láser. Después un caza F-16 de las Fuerzas Aéreas de Marruecos disparó contra el jefe de la Guardia del Frente Polisario, según la versión del citado portal informativo marroquí.

Una fuente del Frente Polisario que se expresó con la condición del anonimato señaló: “Marruecos intenta ocultar la identidad del armamento que está utilizando. Pero para nosotros estaba muy claro”. La misma fuente saharaui ha señalado que no le sorprende la noticia sobre los pagos de Marruecos efectuados a la empresa aeronáutica israelí. “El nivel de interacción entre esos dos países no se va a limitar a una compra de drones por 22 millones de dólares. Eso es una transacción ridícula. El verdadero intercambio será mucho mayor. Y es un motivo de preocupación no solo para los saharauis, sino para España y Francia. Esto es exportar al Mediterráneo todo el conflicto de Oriente Próximo”, agregó

Los drones suicidas Harop –definidos por IAI como “una combinación de las capacidades de un avión no tripulado y de un misil letal”– otorgaron el año pasado superioridad militar a Azerbayán frente a Armenia en su último conflicto armado por el enclave armenio de Nagorno Karabaj, con mayoría de población azerí. Israel mantiene una estrecha alianza de intereses con Azerbaiyán, país fronterizo con Irán, archienemigo regional del Estado judío. Con un reducido tamaño –2,5 metros de longitud y tres metros de envergadura de alas– el Harop busca, acecha e identifica los objetivos antes de estallar sobre ellos.

Relación semioculta durante décadas

Israel y Marruecos han formalizado ahora en público una antigua relación de cooperación militar semioculta durante décadas. Aunque ya establecieron lazos a la luz del día en 1993, al hilo de los Acuerdos de Oslo entre israelíes y palestinos, los vínculos diplomáticos se suspendieron tras el estallido de violencia de la Segunda Intifada en el año 2000. El expresidente de Estados Unidos Donald Trump dio un vuelco al statu quo al reconocer en diciembre del año pasado la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental a cambio de que Rabat normalizara su relación con Israel.

No es la primera vez que Marruecos adquiere aviones no tripulados a Israel. En 2013 compró, a través de Francia, tres drones de reconocimiento Heron, fabricados por IAI para su uso en el Sáhara Occidental. En 2019 adquirió también a Israel –octavo mayor exportador mundial de armamento– sistemas militares de radares y comunicaciones a través de terceros países.

“El acuerdo en materia de inteligencia, industria de defensa y entrenamiento militar nos permitirá trabajar en proyectos conjuntos”, declaró el ministro de defensa israelí, el exgeneral Benny Gantz, el pasado 24 de noviembre en Rabat tras el acto de la firma de un memorando de entendimiento con su homólogo marroquí, Abdelatif Ludiyi. Israel destacó entonces “el papel de Marruecos en el mantenimiento de la paz y la seguridad en la región”, a pesar del recrudecimiento de la tensión bélica en el Sáhara y de la ruptura de relaciones diplomáticas con Argelia.

La Administración del demócrata Joe Biden ha conservado como un valioso activo diplomático los Acuerdos de Abraham, que bajo la presidencia del republicano Trump propiciaron la normalización de relaciones entre Israel y cuatro países árabes: Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán (ahora congeladas por su crisis interna) y Marruecos. Pero mientras las dos monarquías del Golfo han preferido poner en primer plano la diplomacia y la economía y han dejado en la sombra la cooperación de seguridad, Marruecos ha optado por mantener un perfil diplomático bajo, con oficinas de enlace en lugar de embajadas, y potenciar el estrechamiento de los lazos de defensa en una señal de reforzamiento de su capacidad militar en medio de los conflictos activos en su vecindario.

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