Francia cierra una mezquita cuyo imam hacía “apología de la yihad”

El Gobierno de Macron endureció en agosto las leyes contra los discursos radicales

Un hombre pasaba este martes por delante de la Gran Mezquita de Beuavais.
Un hombre pasaba este martes por delante de la Gran Mezquita de Beuavais.FRANCOIS LO PRESTI (AFP)

La Gran Mezquita de Beauvais, una ciudad al norte de París, ha recibido una orden de cierre durante seis meses por la radicalidad de los sermones de un imam al que las autoridades locales y nacionales acusan de haber promovido un discurso de odio y de apología de la yihad. La prefectura del departamento de Oise ha hecho público este martes el decreto —firmado la víspera— que ordena la clausura temporal del lugar de culto musulmán conforme a la ley contra el radicalismo yihadista aprobada este mismo año.

En total, de las 2.623 mezquitas y salas de rezo que existen en Francia, algo más de una veintena permanecen cerradas, en parte por haber hecho algún tipo de apología del terrorismo o difundir discursos radicales, según cifras oficiales citadas por la prensa gala. La ley que permite el cierre de hasta por seis meses de estos lugares de culto cuyo discurso pueda incitar a la comisión de actos terroristas data de finales de 2017. Pero es sobre todo tras el brutal asesinato, en octubre del año pasado, del profesor Samuel Paty tras haber mostrado en clase unas caricaturas del profeta Mahoma, que el Gobierno de Emmanuel Macron mantiene una vigilancia estricta de los discursos religiosos potencialmente extremistas, en el marco de una ofensiva “contra las estructuras, asociaciones o personas próximas a entornos radicalizados”.

A finales del pasado agosto, el Parlamento dio su visto bueno final a la Ley que Reafirma los Principios Republicanos promovida por Macron para combatir, según sus palabras, “el separatismo islamista” y que busca fortalecer la normativa de 2017 contra el islamismo radical, aunque en el texto no se haga referencia específica a una religión concreta. Entre otros, penaliza los certificados de virginidad, impone la neutralidad religiosa a los trabajadores de los servicios públicos, a los que también protege de presiones radicales con el “delito de separatismo”, y busca que las asociaciones que aspiran a subvenciones públicas respeten los valores republicanos como la laicidad o la igualdad de género, además de imponer más claridad en la financiación de centros religiosos como las mezquitas.

Según el decreto oficial, la mezquita de Beauvais bajo la orden de cierre —los abogados de la asociación que la gestiona anunciaron a France Presse su intención de recurrir la decisión ante la justicia— permitió que un predicador que el templo asegura que es ocasional, pero que las autoridades consideran probado que es el “imam habitual”, predicara que la yihad es un “deber” y que los que emprenden esta guerra santa son “héroes al servicio de la protección de la religión musulmana, que según él [el predicador] está amenazada por las sociedades occidentales”. Además, el templo está acusado de “defender una práctica rigorista y radical del islam”, así como “la superioridad de las reglas religiosas sobre las del derecho civil, cuya desobediencia legitima”, más allá de “promover una aplicación estricta del velo islámico (…) y realizar afirmaciones discriminatorias, degradantes y hasta violentas” contra las mujeres que no se cubren con él, “y legitimando su castigo”.

Este discurso, que la prefectura afirma que ha sido además difundido por las redes sociales sin que los responsables de la mezquita hicieran nada por contenerlo, alienta al “repliegue identitario” e incita a sus fieles a “romper con la república”, hasta el punto que identifica a los “no musulmanes como enemigos” y llama al “odio” contra grupos como “los judíos, los cristianos o los homosexuales”. Para las autoridades francesas —el ministro del Interior, Gérald Darmanin, ya había adelantado hace dos semanas que se investigaba a esta mezquita— todo esto supone una incitación a actos de violencia que justifican el cierre del recinto, que acoge a unos 400 fieles y proporciona clases de árabe y apoyo escolar a unos 180 niños, “para prevenir la comisión de actos de terrorismo”.

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Sobre la firma

Silvia Ayuso

Corresponsal en Bruselas, después de contar Francia durante un lustro desde París. Se incorporó al equipo de EL PAÍS en Washington en 2014. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera en la agencia Efe y continuó en la alemana Dpa, para la que fue corresponsal en Santiago de Chile, La Habana y Washington.

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