Matteo Salvini: “Si gobernamos, los barcos de las ONG no entrarán en Italia”

El líder de la Liga Norte promete reactivar sus decretos contra la inmigración irregular, defiende incurrir en déficit para paliar los efectos del precio de la energía y cree que las sanciones contra Rusia no son eficaces

Matteo Salvini, líder de la Liga, en la sede del partido de extrema derecha en Roma, el viernes.
Matteo Salvini, líder de la Liga, en la sede del partido de extrema derecha en Roma, el viernes.Antonello Nusca

Matteo Salvini (Milán, 49 años), senador, exvicepresidente del Consejo de Ministros y extitular del Interior, saluda amablemente a los periodistas en la sede de su partido, en el barrio romano de Prati. Pide medio segundo antes de empezar la entrevista, se coloca las gafas de pasta negra y observa un mensaje que acaba de llegarle. “Aplazado hasta noviembre”, musita. Se refiere a uno de los procesos por secuestro de personas que le costó, durante su etapa como ministro del Interior, su empeño por no dejar entrar a ningún puerto italiano los barcos de las ONG que rescataban inmigrantes. En ese caso fue con la española Open Arms, un proceso del que cree que saldrá absuelto.

Aquella fue una época dura. Y muy tensa también con la Unión Europea. Y algunas cosas ha cambiado en su visión hacia Bruselas, explica en la entrevista con EL PAÍS. Pero en otras, promete, piensa volver a la carga desde el primer Consejo de Ministros si el 25 de septiembre gana la coalición de derechas de la que forma parte con Forza Italia y Hermanos de Italia. La victoria, a ocho días de las elecciones, parece descontada. Pero la Liga debe contener también la hemorragia de votos que, según Salvini, les ha costado entrar en el Ejecutivo.

Pregunta. Vistos los sondeos, ¿se arrepiente de haber entrado en el Gobierno de Draghi?

Respuesta. No, me pareció justo hacerlo durante la pandemia y comprometerse en primera persona. Un Gobierno solo del Partido Democrático y el Movimiento 5 Estrellas hubiera sido pésimo para Italia.

P. La coalición de derechas muestra divergencias en varios temas. La última fue el jueves a la hora de apoyar la resolución de la Eurocámara en la que se dijo que Hungría no es una democracia plena. Ustedes y Meloni han votado en contra.

R. Yo estoy contra las interferencias de los países extranjeros en Italia. Y si en Hungría acaban de votar y en Suecia también, yo respeto sus elecciones. No veo por qué la UE, en lugar de ocuparse de la luz, el gas y la inmigración, se preocupa de las normas de otros países.

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¿Hungría? La UE debería preocuparse de la luz, el gas y la inmigración en lugar de las normas de otros países”

P. Bueno, hay dudas de carácter democrático.

R. ¿Han votado los húngaros? Sí, y hace poco. Pues tomemos nota de lo que han elegido. Orbán no le cae simpático a la izquierda europea, pues peor para ellos.

P. Forza Italia, socio de su coalición, ha votado a favor de esa resolución.

R. Forza Italia forma parte del Partido Popular Europeo, que gobierna mal Europa con los socialistas. Pero las interferencias externas no me gustan. Si los húngaros han votado, respetémosles.

P. Forza Italia ha advertido de que si el próximo Gobierno de Italia no es europeísta saldrá de la coalición.

R. Nosotros no cambiamos colocación ni alianzas. Estamos con los países libres occidentales, con la OTAN, con la UE. Eso no se discute. Pero no se entiende por qué Europa debe abrir expediente a Polonia, Hungría o a Austria… o mañana a Italia.

P. ¿Usted no reconoce la etiqueta de extrema derecha?

R. ¿Los suecos están locos? No. Han votado y han cambiado de Gobierno porque estaban cansados de la izquierda. Si han elegido la derecha, estupendo.

P. Extrema derecha...

R. No. También nos etiquetan así a nosotros. Yo ahora, por ejemplo, tengo un juicio porque bloqueé una nave española que rechazó ir a España con su carga de inmigrantes y quiso venir a Italia. Y simplemente hice mi trabajo.

P. Si fuese otra vez ministro del Interior, ¿volverían sus decretos y los barcos de las ONG que no pueden entrar a los puertos italianos?

R. Las fronteras italianas son también europeas. Y si vuelven a ser un coladero, como ahora, es un problema para Europa. Tener fronteras protegidas y controladas es una ventaja para toda Europa. Ministros de toda la comunidad, también de España, nos felicitaban. Y salvamos vidas. Este año han muerto el doble de personas en el Mediterráneo que cuando teníamos los decretos de seguridad. Así que en el primer Consejo de Ministros volverán a entrar en vigor.

El lider de la Liga, Matteo Salvini, en la sede romana del partido.
El lider de la Liga, Matteo Salvini, en la sede romana del partido.Antonello Nusca

P. ¿Y los barcos volverán a quedarse fuera de los puertos italianos?

R. Sí, habrá la prohibición de ingreso en las aguas territoriales.

P. Meloni propone un bloqueo naval con embarcaciones militares.

R. Hagamos lo que funciona… Los decretos que firmé funcionaron sin todo eso. Simplemente colaborando con otros países, confiscando naves pirata y bloqueando el negocio de la inmigración.

P. Cuando ve el modo en que España ha gestionado este asunto en los últimos tiempos, ¿qué piensa?

R. Las imágenes en Ceuta y Melilla son elocuentes. España hace bien en defender sus fronteras. Pero si lo hace un Gobierno de izquierda, aunque sea con la fuerza, es normal. Si lo hace uno de derecha, usando solo el derecho, es fascismo.

Si un Gobierno de izquierda defiende sus fronteras, aunque sea con la fuerza, es normal. Si lo hace uno de derecha, usando solo el derecho, es fascismo”

P. Las divergencias en la coalición también alcanzan el asunto ruso. Usted ha pedido retirar las sanciones, y Meloni le desmintió.

R. No, yo he dicho que están ahí y las hemos aprobado. Pero ¿quién las paga? También los trabajadores italianos. Así que pido que la UE les proteja también. ¿Quieren seguir con las sanciones que son ineficaces? A mí no me parece que hayan parado la guerra. Siempre hemos aprobado las ayudas a Ucrania, también las sanciones. Pero no pueden pagarlas los trabajadores.

Las sanciones a Rusia son ineficaces. No me parece que haya parado la guerra”

P. ¿Entiende la inquietud que despierta su retórica en este tema?

R. Hoy ya ha salido un desmentido de los servicios secretos italianos sobre cualquier implicación de los partidos italianos en financiación rusa. No hay relación económica ni de ningún tipo. Con Putin dialogaban todos los ministros del mundo, pero después de la guerra cambia la relación. Es normal.

P. Mario Draghi, en una dura rueda de prensa, ha dado a entender hoy que usted hablaba a escondidas con los rusos.

R. No creo que se refiriese a mí, especialmente porque cuando me reuní con el embajador ruso en Italia para pedir la paz, lo he explicado siempre públicamente. Una vez, incluso, fuera del palacio Chigi, tras un encuentro con Draghi. Hay amplia documentación y visto que actúo a la luz del sol no tengo nada que esconder. Y déjeme que insista en que los responsables de la seguridad nacional han desmentido injerencias rusas en la democracia italiana.

P. Si gana su coalición, ¿no cambiará nada en este sentido?

R. Nada. Y la izquierda ha votado más veces en Europa a favor de Rusia que la Liga.

P. También hay discrepancias en su coalición sobre la posibilidad de incurrir en déficit. ¿Usted qué opina?

R. En esto sí tenemos una idea distinta de la emergencia. Hay que inyectar dinero inmediatamente. El dinero se necesita ahora. Mejor poner ahora 30.000 millones de euros a costa de la deuda para salvar la industria que tener que poner el triple luego para los Ertes. Cada día que perdemos es una fábrica que cierra.

P. ¿Y cómo se lo explicarán a Bruselas?

R. Si interviniera la UE estaríamos todos contentos. Pero antes de octubre ya ha dicho que no va a hacer nada. Y no pondrán el techo al precio del gas. No podemos esperar siempre a Europa.

P. ¿Podrán salir de la agenda Draghi y tocar algo en lo económico en una situación tan complicada?

R. Debemos hacerlo. Para empezar hay que reformar el sistema de pensiones, porque si no el 1 de enero se vuelve a la ley Fornero, que sería una calamidad [retrasa la jubilación hasta los 67 años]. Además, nuestra idea de tipo único del IRPF ha sido acogida por el resto de socios de la coalición.

P. ¿En qué otro modelo de tipo único del 15% se inspira el suyo?

R. Hoy ya está operativa para dos millones de autónomos en Italia y queremos extenderla a los contratados para contener la evasión fiscal.

P. No parece que haya cobertura para esa bajada de impuestos en este momento.

R. Absolutamente sí. El tipo único de los autónomos ya trae más dinero a las arcas del Estado.

Yo apuesto por un gran eje del Mediterráneo. Todavía más ahora con el tema de la agricultura, el mar y la logística”

P. Meloni ha pedido que se abandone el eje franco-alemán y se tengan en cuenta alianzas con el Este. ¿Usted piensa igual?

R. Yo apuesto mucho por el frente del Mediterráneo. Y ahora con el tema de la agricultura, del mar, de la logística... todavía más. Creo que nuestro eje debe ser ese: Portugal, España, Francia, Grecia, Malta, Chipre… Volvería a traer al Mediterráneo al centro. Y cuando esté en el Gobierno me gustará dar vida a ese eje. Así que más que mirar a Hungría o a Polonia, miro hacia España o Grecia. Ese frente será el desafío futuro, y no solo sobre la inmigración.

P. Usted fue muy duro con Bruselas en su anterior etapa en el Gobierno. ¿Ha cambiado algo?

R. Durante la covid hubo solidaridad europea y se respiró un clima de unión. Pero ahora con el tema del gas cada uno vuelve a ir por su cuenta. Pedimos que haga bien algunas cosas, como la protección de las fronteras, pero que dejé en paz otras, como la agricultura. La Europa que da ventaja a las multinacionales dejando al margen de la ley la dieta mediterránea no es mi Europa: es un lobby. Ahí alzaremos la voz, no nos dejaremos pisotear.

P. ¿Y cuál es su idea de Europa?

R. Una Europa de los pueblos. La Liga ya hablaba de eso hace 30 años. Una unión de distintos que respeta a los países individuales. Y hoy Europa no respeta suficientemente a Italia.

P. Con la llegada de su Gobierno, preocupa también un retroceso en el tema de los derechos civiles como el aborto o los derechos del colectivo LGTBI.

R. La última de nuestras preocupaciones es reformar esa ley. La última palabra le corresponde a la mujer. Quizá se puede actualizar, ayudando a los centros a favor de la vida a ofrecer otra posibilidad. En cuanto al colectivo LGTBI, yo mismo firmé una ley para castigar a quien les agrede, insulta o discrimina. Y sobre la familia, tenemos una visión distinta a la de la izquierda. Yo estoy en contra de los vientres de alquiler: las adopciones necesitan un padre y una madre. La madre es la madre, no el progenitor número uno o dos… La familia es un valor.

P. Perdone que entre en lo personal, pero ustedes hablan de la familia clásica, húngara, pero ninguno responde a ese modelo.

R. No es una familia tradicional, es el derecho del niño a tener un padre y una madre. Luego el matrimonio puede ir bien o mal, divorciarte… Pero el menor debe estar en el centro. El niño viene al mundo si hay una madre o un padre. Mire, yo estoy divorciado y tengo otra pareja. Visto desde la religión católica soy un pecador.

P. Si los resultados no fueran bien para usted tras las elecciones, ¿teme que el partido le busque sustituto?

R. No. Es curioso, porque estamos a punto de ganar. Me preocuparía si fuera el secretario del PD o del M5S, que están a punto de perderlas. Nosotros nos preparamos para gobernar.

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Sobre la firma

Daniel Verdú

Nació en Barcelona en 1980. Aprendió el oficio en la sección de Local de Madrid de El País. Pasó por las áreas de Cultura y Reportajes, desde donde fue también enviado a diversos atentados islamistas en Francia o a Fukushima. Hoy es corresponsal en Roma y el Vaticano. Cada lunes firma una columna sobre los ritos del 'calcio'.

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