Un aparatoso incendio afecta a la refinería de PDVSA en el oriente de Venezuela

Una laguna de residuos se prendió tras la caída de un rayo. Es el segundo accidente en una semana en una industria que no remonta

Una vecina cuelga su ropa, cerca de las instalaciones de la refinería Puerto La Cruz de Petróleos de Venezuela, en el Estado de Anzoátegui, en una fotografía de archivo de 2021.
Una vecina cuelga su ropa, cerca de las instalaciones de la refinería Puerto La Cruz de Petróleos de Venezuela, en el Estado de Anzoátegui, en una fotografía de archivo de 2021.Manaure Quintero (Bloomberg)

La tarde de este lunes, una columna de fuego de varios metros de alto se desató en la laguna de residuos de una refinería de PDVSA en Puerto La Cruz, en el Estado Anzoátegui, al oriente de Venezuela. Tras la emergencia, cientos de personas de las localidades vecinas evacuaron la zona. En videos en redes sociales se muestra cómo corren en pánico por las calles de la ciudad costera. El accidente ha ocurrido en medio de una fuerte tormenta y las autoridades lo atribuyen a la caída de un rayo en el lugar. Los vecinos han reportado la caída de una lluvia oscura.

Las autoridades informaron del despliegue de más de 150 bomberos para sofocar las llamas con espuma y evitar la propagación. Al final de la tarde se había controlado la situación. “Por fortuna, no hay ningún reporte de víctimas aun cuando el incendio está dentro de la propia refinería, activamos los protocolos, hemos desalojado las áreas operacionales y estamos abocados al combate del incendio. Estamos en pleno desarrollo para confinar el incendio a la laguna y luego sofocarlo”, aseguró el ministro de Petróleo, Tareck El Aissami, en la televisora estatal.

Se trata del segundo incendio de grandes proporciones que ocurre en esas instalaciones petroleras en menos de una semana. Un buque de carga se prendió en fuego el fin de semana cuando estaba haciendo el trasvase de combustible en el muelle de Guaraguao. Un brazo de carga se rompió lo que ocasionó un derrame en la cubierta del barco y en el muelle.

La industria petrolera venezolana está lastrada por años de malos manejos, corrupción y falta de mantenimiento que llevaron la producción al mínimo, luego de que Estados Unidos pusiera en 2019 un veto a la venta de crudo como parte de las sanciones de Washington al Gobierno de Nicolás Maduro por sus violaciones a los derechos humanos. El Gobierno chavista ha emprendido en varias oportunidades planes de emergencia para el sector y para finales de 2021 había logrado un ligero repunte de la producción de barriles, que nuevamente ha disminuido en los últimos meses y actualmente ronda los 700.000 diarios.

La semana pasada el secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, Haitham Al-Ghais, estuvo en Caracas con Maduro, quien hace lobby para el que precio del barril se mantenga en alrededor de 100 dólares de cara a la proximidad del invierno en el hemisferio norte, con el fin de mantener la estabilidad del mercado petrolero, trastocado por las sanciones impuestas a Rusia por la invasión a Ucrania que el mandatario sudamericano criticó una vez más.

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“Los inversionistas internacionales que vengan de Rusia, Irán, China, Kuwait, Colombia, México y Argentina tendrán las garantías para venir a producir gas en Venezuela y para llevar el gas a mercados internacionales”, puntualizó desde el Palacio de Miraflores. “Las élites de Europa y Estados Unidos se empeñan en las sanciones contra Rusia, se empeñan en crear una crisis energética, que impacta la economía, el comercio, la estabilidad del mundo”, añadió

Pese a que Al-Ghais señaló que Venezuela es clave para suplir los requerimientos de petróleo que se demandan actualmente tras la salida de Rusia del mercado, algunos especialistas ponen en duda que la industria pueda recuperarse en el mediano plazo y la multiplicación de accidentes como los de este lunes es una evidencia. En el segundo trimestre de 2022 la producción se promedió en 745.000 barriles diarios, 11.000 barriles menos que en el primer trimestre. PDVSA aún está bien lejos de la meta fijada por Maduro de bombear dos millones de barriles a finales de año y tres millones para 2023, razón por la cual es muy difícil que pueda convertirse en un suplidor de crudo y gas de Europa y Estados Unidos, en caso de que se levanten las sanciones y se permita su comercialización.

La producción petrolera venezolana está estancada y la mayor parte está comprometida a clientes como China e India que lo pagan con grandes descuentos. En su acercamiento a Irán, Maduro entregó la recuperación de la industria a ese país, pero los planes de mejora todavía no muestran resultados.

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