EE UU intercambia a los sobrinos de Cilia Flores condenados por narcotráfico por siete estadounidenses detenidos en Venezuela

Biden indulta y entrega a Franqui Flores y Efraín Campo Flores, detenidos en Haití hace siete años por narcotráfico, a cambio de la liberación de los exgerentes de Citgo estadounidenses

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con su mujer, Cilia Flores, en una imagen de febrero pasado.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con su mujer, Cilia Flores, en una imagen de febrero pasado.Matias Delacroix (AP)

La cuerda entre Estados Unidos y Venezuela se sigue destensando. Los Gobiernos han acordado un intercambio de prisioneros, que se convierte en el acuerdo más importante alcanzado desde que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, relajó su política sobre Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. Cinco exgerentes de Citgo, la filial de PDVSA en Houston, detenidos en 2017 en Venezuela cuando venían a una reunión de trabajo en la petrolera, y Mathew Heat y Osman Khan, detenidos en una operación militar desactivada por autoridades venezolanas, fueron este sábado liberados a cambio de Franqui Flores y su primo Efraín Campo Flores, sobrinos de la primera dama Cilia Flores, según han señalado cargos del Gobierno de Estados Unidos en una llamada con periodistas.

Las mismas fuentes señalaron que el intercambio de prisioneros se realizó en un tercer país, que no desvelaron, a donde llegaron aviones procedentes de Estados Unidos y Venezuela con los presos. Allí tuvo lugar el intercambio. Las negociaciones por parte estadounidense las ha liderado el enviado presidencial especial para asuntos de rehenes, Roger Carstens, y el equipo del Departamento de Estado. Biden tenía firmado el indulto de los presos venezolanos desde hace semanas, pero las negociaciones se han prolongado. Para el presidente, liberar a los condenados por narcotráfico ha sido una decisión “dura y dolorosa”, han dicho esas fuentes.

Flores y Campo Flores, los sobrinos de “la primera combatiente”, como le dice Maduro, fueron detenidos en Haití en una redada de la agencia antidrogas de Estados Unidos (la DEA, por sus siglas en inglés) en 2015, cuando tenían 31 y 32 años respectivamente, e inmediatamente fueron llevados a Nueva York para ser juzgados. Fueron condenados al año siguiente a 18 años de prisión en un caso que expuso aún más al chavismo a las acusaciones de sus vínculos con el narcotráfico en el más alto nivel. Cumplían su condena en una prisión de Florida.

En un comunicado, la Casa Blanca señaló que este sábado ya estaban volando de “vuelta a casa” los ex gerentes de Citgo, Jorge Toledo, Tomeu Vadell, Alirio Zambrano, José Luis Zambrano, José Pereira (que no tiene la nacionalidad estadounidense, pero residía en el país) así como de Matthew Heath y Osman Khan, detenidos en la operación militar. “Estas personas pronto se reunirán con sus familias y volverán a estar en los brazos de sus seres queridos, donde deben estar”, ha señalado Biden.

Los gerentes fueron convocados en 2017 a una reunión en la sede de la matriz de la empresa en Caracas y una vez allí, fueron llevados por agentes de seguridad enmascarados que irrumpieron en las oficinas. Por su parte, la Cancillería venezolana confirmó la liberación de “dos jóvenes venezolanos injustamente apresados en ese país”, sin desvelar su identidad, y también señalaron que decidieron liberar por razones humanitarias a los estadounidenses sometidos a causas judiciales en el país.

“Acogemos con satisfacción la liberación de Venezuela de seis ciudadanos estadounidenses injustamente detenidos y un residente legal permanente de Estados Unidos”, ha señalado el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken. “Aunque celebramos la liberación de estos ciudadanos estadounidenses de Venezuela, todavía tenemos más trabajo que hacer”, ha añadido.

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Este gesto ocurre después de meses de cruces e intentos de acercamiento entre Washington y Caracas, que se iniciaron el 5 de marzo de este año, justo en el aniversario de la muerte de Hugo Chávez, con la primera visita de altos funcionarios estadounidenses en años a Venezuela, donde ni siquiera hay embajada estadounidense. Desde el Gobierno de Joe Biden ya se había hecho una importante concesión a Maduro que fue sacar de la lista de la Oficina de Control de Activos en el Extranjero a Carlos Malpica Flores, otro sobrino de la primera dama, con altos cargos en el Gobierno y PDVSA y que ha sido señalado en varias tramas corruptas.

Estos acercamientos se produjeron en el marco de la crisis en el mercado energético que se desató tras la invasión de Rusia a Ucrania y el veto que impuso Estados Unidos al petróleo ruso. En ese contexto Venezuela, que hasta 2019 era proveedor regular de crudo de Estados Unidos, volvió a entrar en el panorama como un potencial suministrador, una estrategia que implicaría un levantamiento de sanciones, que desde la Casa Blanca siempre han supeditado al regreso de Venezuela a las negociaciones con la oposición iniciadas un año atrás en México.

Estados Unidos permitió a la petrolera estadouniense Chevron negociar los términos de sus actividades futuras con Venezuela, pero todavía no se han concretado en nada efectivo.

El chavismo ha pedido con vehemencia también el intercambio de estos prisioneros por otro miembro del entorno de Maduro, el empresario colombiano Alex Saab, que enfrenta un juicio en Miami y esta condición también ha entrado en el forcejeo con Estados Unidos. Hasta ahora los acercamientos entre ambos países han permitido estas liberaciones de detenidos. Del lado del Gobierno de Maduro, todavía no se han concretado gestos, pero se esperaba que en octubre podrían retomarse las conversaciones entre las delegaciones.

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