Saviano, tras la denuncia de Meloni por llamarla “bastarda”: “Todos los temores con este Gobierno estaban fundados”

El escritor, que acusa al Ejecutivo de amenazar las libertades, deberá afrontar dos procesos similares impulsados por los ministros Salvini y Sangiuliano

El escritor Roberto Saviano, tras salir del juzgado en Roma, este martes.
El escritor Roberto Saviano, tras salir del juzgado en Roma, este martes.FILIPPO MONTEFORTE (AFP)

La maquinaria legal del nuevo Gobierno italiano se ha puesto en marcha contra el escritor Roberto Saviano. En realidad, ya lo estaba antes de que se constituyese, pero los resultados se verán ahora. En los próximos meses coincidirán en el tiempo tres procesos contra el autor de Gomorra —la primera audiencia tiene lugar este martes— por supuesta difamación a la actual primera ministra, Giorgia Meloni, y a dos de sus ministros: el titular de Cultura, Gennaro Sangiuliano, y el de Transportes, Matteo Salvini (que también es vicepresidente). Las críticas a Salvini se produjeron cuando el líder de la Liga era ministro del Interior y, en el caso de Meloni, se trata de una respuesta del escritor a la visión de ambos políticos sobre la migración y a las muertes que se producen en el Mediterráneo.

La acusación contra Meloni llegó durante un programa de televisión el 7 de diciembre de 2020, cuando Saviano denunció la propaganda xenófoba y el uso electoral que la actual primera ministra y Salvini estaban llevando a cabo con los barcos de rescate de las ONG que trabajan en el Mediterráneo. En ese momento, la tensión era máxima y los enfrentamientos con la ultraderecha de estas organizaciones, como la española Open Arms, eran constantes. “Os habrá venido a la memoria toda la basura lanzada contra las ONG, a las que llaman ‘taxis del mar’ o ‘cruceros’. Solo me sale decir: bastardos. A Meloni y Salvini, bastardos, ¿cómo podéis?”, dijo en el programa Piazzapulita. En aquella ocasión fue Meloni quien le denunció.

Saviano, al teléfono, explica a EL PAÍS su punto de vista. “Este Gobierno quiere que quede claro que ninguna crítica es aceptable. Me intimidan a mí para intimidar a cualquiera que ose alzar la voz, cualquiera que ose reenviar al remitente su ferocidad y su incapacidad”, apunta. Además, justifica las palabras que usó contra Meloni: “Al hablar de los migrantes, la primera ministra usó una violencia verbal que ponía los pelos de punta. Ella y Salvini llevan años definiéndolos de manera indiscriminada como traficantes, violadores, delincuentes. Meloni, ante los náufragos que pierden su vida, tiene el valor de sostener que las naves de las ONG son naves pirata, que su pasaje debe ser arrestado y los náufragos enviados a Libia. Las ONG traen a Italia solo el 10% de los migrantes que llegan a nuestras costas: bloquearlos es condenarlos a la muerte. ¿Quién es Meloni para decidir quién vive y quién muere? Y soy yo quien difama...”.

El escritor no cree que los tres procesos sean casualidad. “Ellos son libres de decir lo que quieren porque tienen inmunidad parlamentaria en defensa de la casta. La libertad de prensa y de palabra está amenazada con este Gobierno. Todos los temores con este Ejecutivo estaban fundados, sobre todo la voluntad de llevar a Italia hacia el bloque de Visegrado [alianza de Polonia, Hungría, Eslovaquia y la República Checa] y de convertirse en su líder. Es así como leo, por ejemplo, los conflictos recientes con Francia [por la acogida de inmigrantes]”, insiste.

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, durante una sesión del G-20 en Balí, este martes.
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, durante una sesión del G-20 en Balí, este martes.Leon Neal (REUTERS)
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Anomalía procesal

La primera audiencia de este proceso empezará el martes ante la novena sección penal del Tribunal de Roma a las 13.15, presidida por la jueza Roberta Leoni. Meloni no declarará hasta la segunda sesión, cuya fecha todavía no se ha fijado. Pero una de las anomalías que resalta Saviano es que el abogado de la acusación será Andrea Delmastro Delle Vedove, actual viceministro de Justicia.

Saviano ha sido uno de los pocos autores que ha levantado la voz siempre contra la ultraderecha italiana. El proceso, sin embargo, ha despertado esta vez la indignación de una clase intelectual italiana poco acostumbrada últimamente a protestar y salir a la calle. Un grupo de ellos se reunirá este martes ante el juzgado para quejarse de la decisión de sentar en el banquillo a Saviano.

El segundo proceso será con su vieja bestia negra, el actual vicepresidente del Gobierno Salvini. El escritor lo llamó en su etapa como titular de Interior “ministro de la mala vita [algo así como del crimen organizado]”. Sucedió en 2018, cuando el líder de la Liga dio un mitin a Rosarno, uno de los epicentros en Calabria de la ‘Ndrangheta, y el político no se refirió a la citada organización mafiosa. Además, en las primeras filas había varios exponentes de las familias que controlan la zona, algo que llamó mucho la atención de Saviano. El término utilizado por el escritor parafraseaba el título del ensayo político de Gaetano Salvemini publicado en 1910 en el que acusaba al entonces primer ministro, Giovanni Giolitti, de utilizar el sur solo con fines electorales y de poder. La primera audiencia de este juicio está fijada para el 1 de febrero de 2023.

El tercer proceso, que podría no pasar por una audiencia, será contra el actual ministro de Cultura e histórico presentador de la RAI, Gennaro Sangiuliano. El periodista napolitano ha sido siempre un apoyo fundamental de la derecha en Italia y ha sido recompensado ahora por Meloni con una cartera importante. Saviano le felicitó irónicamente recordándole algunas de las amistades que presuntamente tenía y que se encontraban en la órbita de algunos clanes. Además, lo llamó “biógrafo de Putin” y “mediocre periodista”. Sangiuliano, sin embargo, quiere dinero y busca una indemnización millonaria para resarcir lo que considera una difamación.

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Sobre la firma

Daniel Verdú

Nació en Barcelona en 1980. Aprendió el oficio en la sección de Local de Madrid de El País. Pasó por las áreas de Cultura y Reportajes, desde donde fue también enviado a diversos atentados islamistas en Francia o a Fukushima. Hoy es corresponsal en Roma y el Vaticano. Cada lunes firma una columna sobre los ritos del 'calcio'.

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