El intérprete de los muertos

Un almeriense de 25 años ha creado una red de contactos para identificar cadáveres de migrantes ahogados en las costas españolas del Mediterráneo

El cadáver de un inmigrante magrebí, en una playa de Ceuta tras intentar cruzar a nado la frontera entre Marruecos y España en 2019.
El cadáver de un inmigrante magrebí, en una playa de Ceuta tras intentar cruzar a nado la frontera entre Marruecos y España en 2019.RAFAEL PEÑA (EFE)

Todo lo que cubre el traje de neopreno está intacto. De la cabeza, las manos y los pies solo quedan huesos. En el brazo izquierdo, un tatuaje de la Torre Eiffel empieza a diluirse, pero da la clave. Así consiguieron reconocerlo. Francisco Clemente (25 años) guarda en su móvil las fotografías de todos los cuerpos que, como este, ha podido identificar entre aquellos que no alcanzaron las costas españolas en el Mediterráneo. Este año lleva 30. Según la ONG Caminando Fronteras, que estima en 2.807 los fallecidos en las rutas migratorias a España en 2021, solo se han podido recuperar cinco de cada 100 cadáveres. Alguien lo saluda en el café Ortuño’s, en el puerto de Almería, donde pasa los días rastreando embarcaciones. Le preguntan qué tal: “Pues aquí estamos”, responde con un marcado acento andaluz, “todo el día entre los muertos”.

Clemente comenzó a trabajar con migrantes en el verano de 2018, cuando entró en Cruz Roja. Antes había cursado módulos de comercio y marketing; pero a él no le gusta estudiar. “Me preguntan si me leo los informes de migración, pero no, nada, son demasiado largos”, agrega entre risas el almeriense, mientras se acomoda las gafas de montura negra.

Sin trabajo, le aconsejaron en la oficina de empleo que fuera como voluntario a la ONG. “Empecé por puro aburrimiento”, reconoce. A mediados de 2020 creó Héroes del Mar, un perfil de Twitter con el que informaba de los naufragios y promovía por afición la actividad de Salvamento Marítimo, el principal interventor de embarcaciones ilegales junto con la Guardia Civil. Pronto creó una cuenta de Facebook afín y sus seguidores a ambos lados del Mediterráneo se dispararon, especialmente cuando empezó a dar noticia de los desaparecidos.

Francisco Clemente en la playa donde la Policía Nacional y Cruz Roja reciben a los migrantes irregulares, en Almería, el 15 de julio de 2021.
Francisco Clemente en la playa donde la Policía Nacional y Cruz Roja reciben a los migrantes irregulares, en Almería, el 15 de julio de 2021. EDP
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España carece de protocolos adecuados para orientar a las familias y facilitar la identificación de las víctimas de la migración irregular, según un informe reciente de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El estudio destaca la aparición de redes paralelas a los organismos institucionales, como las que ha creado Clemente. Las familias tienden a contactar con líderes comunitarios y activistas que puedan brindarles la guía que no han encontrado en la Administración.

En ocasiones, sin embargo, son algunas formas de precariedad, como la falta de internet, lo que dificulta la comunicación y la posible identificación de un cuerpo. Clemente recuerda que, durante la entrada masiva de migrantes que hubo en Ceuta el pasado mayo, un joven de entre 14 y 16 años perdió la vida: “El cuerpo estaba en perfectas condiciones, pero fue el que más me ha costado identificar. Tardé casi dos meses. La familia era de un pueblo muy pobre en Marruecos, no tenían internet, y fue por casualidad que alguien vio una publicación y contactó con nosotros”.

Clemente se refiere a la ONG de la que pasó a ser parte desde septiembre de 2020, cuando se convirtió en el delegado en Almería del Centro Internacional Para la Identificación de Migrantes Desaparecidos (CIPIMD), una organización que nació en Málaga en 2017. El CIPIMD tiene un convenio con las autoridades que facilita la tarea de identificación. Cuando los agentes de la sección científica de la Guardia Civil o la Policía Nacional le envían una fotografía, Clemente compara la fecha de muerte estimada por el forense con las embarcaciones que han naufragado, desde el estrecho de Gibraltar hasta el Levante. Luego publica imágenes en sus redes sociales que sean reconocibles. O bien fotos donde se vean tatuajes o cicatrices del fallecido. Entonces espera a que se comuniquen con él.

Hay una frase que Clemente repite con frecuencia: “Yo tengo contactos en todas partes”. Fuentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Almería confirman que recurren a él para rastrear las llegadas por mar de la inmigración irregular. Él se jacta de tener personas en Argelia y Marruecos que le dicen cuándo van a salir las embarcaciones y quiénes van en ellas.

En un extremo del puerto, pasado el astillero, más allá de la playa donde la Policía Nacional y Cruz Roja reciben a los migrantes irregulares, Clemente señala el lugar donde intercepta las comunicaciones de Salvamento Marítimo. “Con una radio VHF puedo escuchar hasta 60 millas náuticas: lo grabas y te enteras de lo que está pasando antes que nadie”, afirma, mientras pasa los dedos por su escasa barba.

Clemente no descarta que para las autoridades marítimas muchos naufragios hayan pasado inadvertidos. Según Víctor Vega, secretario general en la provincia de Almería de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), en ocasiones sus superiores “han dado la orden de no interceptar pateras”. “Llega un momento en el que estamos tan desbordados que se han dejado pasar”, señala Vega, que lamenta la falta de recursos de la Guardia Civil en la provincia andaluza para gestionar mejor la llegada de embarcaciones irregulares.

Cuando las familias le preguntan a Clemente por los migrantes que el mar aún no ha permitido localizar, responde: “Decimos que sus cuerpos se encuentran desaparecidos; aunque ya sabemos que puede extraviarse uno, pero cuando son 14 o 20, cuando hay un patrón, está claro de qué estamos hablando”. Un informe de la Universidad Libre de Ámsterdam, el único publicado sobre migrantes fallecidos en las costas españolas, muestra que entre 1990 y 2013 solo el 39% de los 1.068 cadáveres recuperados pudo ser formalmente identificado.

Una investigación de la Cruz Roja Internacional replicó el estudio para el periodo 2014-2019, aunque todavía no ha sido publicado. Un miembro del equipo, que prefiere mantenerse en el anonimato, señala que la cifra de identificados se elevó al 49,8%. Sin embargo, subraya que no pudieron recabar datos en más de una cuarta parte de los registros civiles donde estuvo la universidad holandesa. Entre otros motivos, porque les negaron en numerosas ocasiones la posibilidad de acceder a los archivos, sobre todo en Almería. Eso sí, según el último informe del 2021 del Centro Nacional de Desaparecidos (CND) del Ministerio del Interior, se ha detectado que esta provincia ostenta la segunda posición en cuerpos pendientes de identificar en la última década: de 103 recuperados, 84 permanecen sin nombre.

El CND señala que en torno al 30,9% de los casos de restos humanos sin identificar “podría” deberse a la “incidencia del fenómeno de la inmigración irregular”. Especialmente durante la última década, son cada vez más frecuentes las hileras de nichos con cuerpos de migrantes desconocidos que se amontonan en los cementerios de la costa española, sobre todo en la frontera sur. “Inmigrante”, un número, a veces un país o zona de origen y la fecha de su enterramiento es todo lo que figura en la lápida o la pared del nicho.

El clima y la geografía pueden ser determinantes. No es la primera vez que en la conversación aparece la Playa de los Muertos. Francisco Clemente observa la cajetilla de cigarros, donde relucen inscripciones en árabe. Fuma tabaco de contrabando que, como tantas cosas en Almería, también viene de Argelia. Señala en el mapa los puntos por donde más embarcaciones entran: “Llegan por todo Cabo de Gata, una zona difícil”, describe. Se trata de un territorio plagado de rocas y vegetación.

Solo en la frontera sur, desde el litoral en el norte de África hasta las costas españolas en el Mediterráneo, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía contabiliza más de 10.000 muertes registradas desde 1988. A medio camino entre San José y Carboneras está la Playa de los Muertos, que históricamente ha atraído hacia sus costas cadáveres de náufragos. Ahora, como en toda la costa andaluza, vuelven a llegar cuerpos sin vida. El propio Clemente, caminando por las playas de Almería, ha llegado a encontrar huesos en la arena.

De repente recibe una llamada. Luego guarda el móvil y resopla:

– Me dicen que hoy no llega nada, hace viento. Pero en dos días vendrán muchas pateras.

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