“Yo tenía la ilusión de ser contador, pero con la pandemia no creo que pueda ser posible”

Más de 2,5 millones de alumnos han abandonado sus estudios durante la crisis del coronavirus y existe el riesgo de cierre de unos 18.000 colegios privados en el país

Un joven camina frente al plantel "Casa Libertad" de la Universidad Autónoma de Ciudad de México UACM, en Iztapalapa, el 15 de agosto de 2020.
Un joven camina frente al plantel "Casa Libertad" de la Universidad Autónoma de Ciudad de México UACM, en Iztapalapa, el 15 de agosto de 2020.Nayeli Cruz

Edgar Huitrón sabe que de no encontrar un trabajo en las próximas dos semanas tendrá que abandonar la universidad. El joven, de 22 años, estudiante de la carrera de Contaduría Pública en la universidad privada Unitec en el municipio La Paz, Estado de México, no cuenta con los recursos para pagar sus colegiaturas. La crisis económica derivada de la pandemia ha frenado en seco sus planes académicos. Hasta marzo de este año, el joven costeaba sus estudios vendiendo quesadillas y gorditas con un puesto que colocaba en las ferias de comunidades como Mixquic y Chimalhuacán. El virus apagó las luces de los juegos mecánicos dejándolo sin dinero, semanas más tarde su padre perdió su empleo como obrero. Sin ingresos, el pago de las colegiaturas se ha convertido en un privilegio y en una carga: a la fecha adeuda unos 6.600 pesos (unos 300 dólares) del cuatrimestre en curso.

“Hace un año me dio influenza y quedé con el pulmón izquierdo lastimado, con esto qué quiero decir, que si a mí me da el coronavirus yo no lo contaría”, explica el joven que alguna vez consideró estudiar Medicina. Sus sueños de maniobrar un bisturí se esfumaron tras dos intentos fallidos para cursar esa licenciatura en una universidad pública, fue entonces cuando sus ingresos como vendedor de comida en las ferias le dio la oportunidad de inscribirse en una escuela privada. Su habilidad con los números terminó por decantar su elección a la contaduría.

Ahora, en el meridiano de su carrera, el joven que vive en el municipio de Nezahualcóyotl, uno de los más poblados del país, está a un paso de abandonar sus estudios. “He dejado ya de lado mi salud y me estoy moviendo para ver si encuentro trabajo, pero no he tenido una respuesta favorable. Yo tenía la ilusión de ser contador, pero con la pandemia no creo que pueda ser posible. Me siento triste, me siento frustrado, me duele abandonar la escuela porque me ha costado mucho trabajo y por no tener oportunidades me voy a ver obligado a desertar”, reconoce. No es el único, solo en este ciclo escolar 305.089 estudiantes universitarios abandonaron las aulas, según las estadísticas oficiales.

El abandono escolar se cifra en millones en México. La Secretaría de Educación Pública (SEP) calcula que alrededor de 2,5 millones de estudiantes de preescolar, primaria y secundaria han dejado las aulas durante la contingencia sanitaria. En un país donde antes de la pandemia 15 de cada 100 adolescentes de bachillerato abandonaban la escuela por falta de recursos o un bajo desempeño escolar, la pandemia amenaza con agravar el fenómeno de la deserción. Las autoridades ya han anunciado que se pondrá en marcha un programa de seguimiento, convenios con otras instituciones y becas para atajar el problema. Para Edgar estas medidas solo son “buenas intenciones”, “promesas”. Para él la ecuación es más simple: seguirá estudiando solo si consigue un trabajo.

La crisis económica derivada del coronavirus ha provocado una reacción en cascada sobre los colegios privados en México. De acuerdo con la Asociación Nacional de Escuelas Particulares, cuatro de cada 10 colegios privados están en peligro de cerrar definitivamente a causa de la pandemia, lo que supone el cese de unos 18.000 establecimientos de un total de 48.000 centros educativos privados en el país. Alfredo Villar, presidente de la Asociación explica que si a inicios de año se atendieron en este tipo de escuelas a unos 6,5 millones de alumnos, el siguiente ciclo escolar la matriculación podría bajar a 4,5 millones de estudiantes. “La mayoría de los alumnos se está metiendo a las escuelas públicas para tomar las clases por televisión por eso está sobresaturado ya el sistema educativo oficial”, señala.

La profesora Miriam Perea, de 43 años, ha sido una de las docentes perjudicadas tanto por la deserción como por la migración de estudiantes al sector público. Impartía clases a grupos de preescolar en un colegio particular ubicado en Tláhuac, al sur de Ciudad de México. Explica que de unos 28 niños promedio a los que formaba apenas se habían inscrito cuatro alumnos el mes de julio pasado, una cifra que hizo inviable su continuidad en el colegio.

“Me dio depresión una semana, qué feo que por una pandemia, ni siquiera es por tu trabajo, te despiden”. Perea lamenta que ni con el descuento de un 20% de las colegiaturas, con repercusión directa a su salario, haya conseguido salvaguardar su empleo. Sin embargo, confía en que podrá recuperarlo el siguiente curso. “Yo amo la docencia y espero con mucha fe que el trabajo vuelva con las clases presenciales”, zanja.

Como ella, Jessica Elizalde, de 33 años, fue notificada de su despido por teléfono a principios de este mes. Abogada de profesión, pero docente de vocación, impartía clases desde 2017 a nivel secundaria en el Colegio Francés Nueva Santa María, localizado al norte de la capital. La razón fue la misma: el descenso de la población escolar en un 50% respecto al ciclo escolar anterior. Esa misma semana, añade, al menos unos seis profesores más fueron despedidos.

“Sí me afectó mucho. No me puedo quedar quieta porque en mi casa también la están pasando mal, hay tres personas sin trabajo yo me sentí muy mal porque dije ‘yo soy la única que estaba trabajando”, reconoce. Con el ingreso que obtiene por dar asesorías jurídicas Elizalde buscará sortear la pandemia, sin embargo, advierte de que no quitará el dedo del renglón para seguir impartiendo clases.

“Este rezago de seis meses no se recupera”

Con más de medio millón de contagiados y más de 56.000 fallecimientos por el coronavirus el regreso a las aulas en México no tiene fecha en el calendario. El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha apostado por la televisión como el principal vehículo de la educación. A partir del 24 de agosto, las principales cadenas de medios emitirán 4.550 programas de televisión y 640 emisiones de radio con el contenido para 30 millones de alumnos de preescolar, primaria y secundaria. Una propuesta polémica que ha levantado más dudas que certezas entre los docentes estudiantes, padres de familia y expertos en educación.

Elda Barrón, experta en la formación de profesores de lengua extranjera por la Universidad de Cambridge y The Norwich Institute for Language Education, apunta a que si bien la televisión es la única alternativa que se puede ofrecer a nivel federal en igualdad de circunstancias para todos los mexicanos pedagógicamente habrá una carencia importante. “Este rezago de seis meses no se recupera. Los niños de kínder y de primero y segundo de secundaria están perdiendo en estos seis meses su ventana neurológica para desarrollar habilidades de comunicación, de comprensión, uso y manejo del idioma y de socialización”, refirió.

Marco Fernández, profesor de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey e investigador asociado de México Evalúa, indicó que la estrategia de becas impulsada desde el inicio del Gobierno de López Obrador resulta insuficiente frente a las deficiencias académicas y la frustración socioemocional derivadas de la pandemia. “Donde están los mayores peligros de deserción es en tercero de secundaria, media superior y superior porque es ahí donde los chicos, a las razones académicas y emocionales, suman las razones económicas; muchos están teniendo que salir a buscar algún empleo para ayudar en sus casas” concluyó.

Sobre la firma

Karina Suárez

Es corresponsal de EL PAÍS en América, principalmente en temas de economía y sociedad. Antes trabajó en Grupo Reforma. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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