El feminismo desconfía de que el nombramiento de Rosa Icela Rodríguez aporte más eficacia a la lucha contra la violencia de género

Políticas y feministas saludan el carácter simbólico de designar a una mujer para la Secretaría de Seguridad pero rechazan sus vínculos con el Ejército

Rosa Icela Rodríguez en una visita a plantíos afectados por la lluvia, en 2016, en Ciudad de México.
Rosa Icela Rodríguez en una visita a plantíos afectados por la lluvia, en 2016, en Ciudad de México.Cuartoscuro (Cuartoscuro)

El nombramiento de Rosa Icela Rodríguez como secretaria de Seguridad Pública, por la inusual forma en que se ha anunciado, sin que ella misma lo supiera, ha sorprendido a los periodistas que asistían a la conferencia matutina del presidente. Andrés Manuel López Obrador lo ha soltado a la brava en respuesta a una pregunta sobre el nivel de las políticas de Igualdad en su Gobierno, por tanto cabe leerlo en clave feminista, en el fondo y en la forma. Es la primera mujer que ocupará ese cargo en México, de crucial responsabilidad para el combate de los feminicidios, que suman 10 cada día. También es un símbolo que una mujer se haga cargo de una cartera tradicionalmente masculina, bajo cuyo mando están las fuerzas de seguridad del país, cuerpos con fuertes tensiones machistas, cuando no delitos graves, en su interior. En el ámbito feminista se recibe esta designación, que horas después todavía no tiene respuesta oficial por parte de la implicada, con diferentes expectativas.

Muchas consideran que como símbolo siempre es bienvenido, pero no todo el mundo cree que la figura de una mujer bastará para imprimir una perspectiva de género a un asunto, la seguridad y la violencia, que tanto lo necesita. “Ser mujer no nos hace feminista. Ella tiene una trayectoria ligada a algunos hitos en Ciudad de México, como la implantación de las alertas de género y eso es positivo, aunque no dieron grandes resultados. Es impulsora de ciertas políticas, pero creo que la seguridad general, el combate a la violencia, en el que no tiene tanta experiencia, van a absorber buena parte de su tiempo, necesitará una curva de aprendizaje, con independencia de que sea empática con la violencia de género”, empieza Ana Yeli Pérez, del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), a pesar de que no niega que este nombramiento presenta “una buena perspectiva”.

La coordinación entre los organismos dedicados a la violencia contra la mujer y la Secretaría de Seguridad es un reclamo habitual. Lo hacía, recientemente, la responsable de la Comisión Nacional contra la Violencia a las Mujeres (Conavim), Fabiola Alanís, que hoy recibe con esperanza y gran contento la designación de Rodríguez. “La lucha contra los feminicidios es una necesidad estratégica apremiante anclada a la secretaría de Seguridad y creo que habrá oportunidad de reforzarla con la nueva secretaria, la coordinación con las áreas de seguridad local, con los centros de comunicación y confianza, las llamadas de emergencia y respuesta inmediata. Hay cierta autonomía en estos organismos pero finalmente dependen de esa Secretaría, así como los recursos para equipar y capacitar a las fuerzas de seguridad”. Para Alanís, la llegada de esta mujer al cargo es clave.

La relación de Rodríguez con el Ejército —es ahora coordinadora de Puertos y Marina Mercante en la Secretaría de Comunicaciones y Transporte— nubla la percepción que algunas tienen para este nuevo desempeño. “Ahora sí la Seguridad se pintó de verde [ejército], un símbolo que no es tan seguro para las feministas. La seguridad de las mujeres es un asunto de Estado, de las instituciones civiles y no del Ejército”, advierte de inmediato la feminista y antigua diputada del PRD Leticia Burgos. “La Guardia Nacional también nos mata”. “Queremos un mando con mirada de género, pero vamos a ver…”, desconfía Burgos.

Las mismas cautelas, no ausentes de crítica muestra la diputada de Movimiento Ciudadano Martha Tagle: “En otras épocas nos habría dado mucho gusto que una mujer con capacitación de género esté en este espacio, porque nos llevaría a pensar en una forma distinta de tratar la seguridad en el país. Pero ahora no lo veo con alegría por su trayectoria tan cercana a la del presidente, su lealtad incondicional a él”. Para Tagle, Rodríguez apenas se ha dedicado en este tiempo a nombrar almirantes al frente de Puertos y Marina Mercante. “Estamos hablando de 17 hombres, de formación castrense que, aunque digan que no son militares, es una de las fuerzas armadas de México. El Ejército no deja de ganar presencia en muchas materias y el desconocimiento de ella en estas materias augura que seguirán siendo los militares quienes tomen muchas de las decisiones”, vaticina Tagle. Parecido opinaba Leticia Burgos: “También pusieron a una mujer en la secretaría de Gobernación y pues parece que le tembló la voz al siguiente día”.

Al otro lado del arco político, la exsecretaria de Hacienda y simpatizante del PRI Vanessa Rubio, senadora con licencia, saluda el nombramiento de Rodríguez por el “enorme gusto de que mujeres capaces lleguen a espacios que antes habían sido ocupados solo por hombres” y le desea “el mayor de los éxitos”. No obstante, advierte, “lo importante en materia de seguridad pública, como en cualquier otra política pública, es dar resultados. Es indistinto si eres hombre o mujer: los mexicanos queremos vivir vidas seguras y que ello sea garantizado por el estado. México sigue teniendo un número de homicidios y otros crímenes creciente que debe ser parado y disminuido. Uno de los lastres más graves del país son los crímenes contra las niñas y las mujeres. Estoy segura que Rosa Icela será sensible y consciente de ello para hacer los cambios y dar los resultados que se requieren”.

La nueva titular, en caso de que acepte el cargo, dirigirá también el gabinete de Seguridad que se reúne cada día y que coordina las estrategias entre el Ejército, la Marina y las fuerzas policiales, así como la Guardia Nacional. Rodríguez viene de “una familia humilde”, tal como la ha presentado esta mañana el presidente, con quien trabajó en un par de secretarías en la Ciudad de México cuando López Obrador era el presidente en esta entidad. También ha desempeñado el cargo de jefa de Gobierno con la actual gobernadora de la capital, Claudia Sheinbaum, quien ha alabado esta mañana su trayectoria política.

Más pesimista se muestra la directora de la Red Nacional de Refugios, Wendy Figueroa, acostumbrada a tirar con fuerza para que las instituciones políticas colaboren con el esfuerzo que organizaciones como la suya hacen cada día por las mujeres en ámbitos de violencia: “Con el contexto actual que vivimos en México y el sistema patriarcal que impera en todas sus instituciones, no es garantía que una mujer esté en puestos políticos, no significa que en la práctica, la realidad de miles de mujeres y niñas víctimas experimente un cambio a favor de sus derechos humanos”.

“Lo indispensable es que se extirpe el patriarcado de todas las instituciones y que las mujeres dejen de alinearse con él; es necesario su emancipación para poder romper con ese orden de opresión que seguimos viviendo en lo público y en lo privado”, ha añadido.

Lo que no parece en discusión, o no tanta, es lo simbólico de un nombramiento como este en clave feminista. El mensaje que lanza el que sea una mujer quien esté al frente de una cartera como esa. “Desde luego es una gran oportunidad, pero estaremos muy alertas, vigilantes y demandantes”, concede Leticia Burgos. “Es un buen mensaje para este país porque se trata de un perfil que inconscientemente se asocia a los varones y la jerarquía que implica. Se ejerce mucha violencia contra las mujeres también en los cuerpos policiales, que ahora tendrán una figura femenina al frente. En ese sentido es significativo y simbólico”, añade Ana Yeli Pérez.

Ese carácter didáctico, de modificación de la realidad en el imaginario colectivo cuando ven a una mujer dirigir a la Guardia Nacional, por ejemplo, es un valor que otorga la responsable de Conavim a este nombramiento: “Generará de forma natural un impacto psicológico para muchos aún inmersos en una cultura patriarcal”.

El presidente dijo después que la nominación de Rodríguez “no es nada más una cuota de género”, y citó algunos méritos que ve en ella, como su “honestidad, principios y experiencia”.

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