El fiscal Alejandro Gertz: “Lo de Cienfuegos ha sido un linchamiento mediático”

En sus primeras entrevistas desde la exoneración del general, el fiscal argumenta que la justicia de EE UU retiró los cargos porque no tenían sustento, no por acuerdos diplomáticos

Alejandro Gertz, fiscal general de México.
Alejandro Gertz, fiscal general de México.Moisés Pablo (CUARTOSCURO)

El fiscal general de México, Alejandro Gertz, ha dicho este martes que la justicia de Estados Unidos retiró los cargos por narcotráfico contra el general Salvador Cienfuegos porque carecían de todo sustento. En dos entrevistas con noticieros matutinos de la radio —el de Ciro Gómez Leyva y Carmen Aristegui— Gertz ha negado que el traslado de Cienfuegos a México fuera por “consideraciones diplomáticas”, como señaló en noviembre el Departamento de Justicia. Si lo hicieron fue, ha dicho, porque su caso en realidad no era tan sólido como ellos habían planteado.

Son las primeras palabra del funcionario, después de que la Fiscalía General de la República (FGR) anunciara el jueves pasado que no procesaría al general. Detenido en Los Ángeles en octubre, Cienfuegos estaba acusado de tres cargos de conspiración para traficar droga a Estados Unidos y uno de conspirar para lavar dinero del narcotráfico. El general, secretario de la Defensa durante el Gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018), estuvo preso algo más de un mes. Cumplido ese tiempo, el Departamento de Justicia solicitó a la juez que veía el caso que retirara los cargos por “consideraciones diplomáticas” para que Cienfuegos fuera trasladado y procesado en México.

En esas semanas, la cancillería mexicana desplegó una ofensiva diplomática de primer nivel, expresando la molestia del Gobierno por la falta de información de las autoridades de EE UU. Desde 2013, la DEA, la agencia antidrogas estadounidense, había investigado a Cienfuegos. Pero nunca informaron del contenido de la indagatoria al Gobierno mexicano.

En sus intervenciones de este martes, Gertz ha obviado todo el embrollo diplomático y ha asegurado que el único motivo del Departamento de Justicia de EE UU para mandar a México a Cienfuegos fue que no tenían nada.

Gertz ha dicho: “Desde 2013, la DEA comenzó una investigación de unos narcomenudistas en Las Vegas. Ellos lo dicen. Y encuentran que dos individuos, H-2 y H-9 [integrantes del cartel que, aseguran, colaboró con Cienfuegos] empezaron a hablar entre ellos de que tenían contacto con el secretario de la Defensa. Y lo describen como un señor absolutamente distinto al que conocemos. Nunca, además, dijeron nada, lo mantuvieron en absoluto secreto. Y de repente en 2020 detienen a este individuo en Los Ángeles. Y a los cuatro días mandan el expediente y dicen que tienen pruebas muy sólidas. Y que hagamos lo que proceda. Y resulta que al final ellos se arrepienten, retiran los cargos, lo declaran inocente y lo mandan para México. ¿Qué sentido lógico puede tener que después de una investigación de ocho años los investigadores digan ‘no tenemos nada contra él’?”.

Al decir esto, los entrevistadores le han insistido, primero, en la ofensiva diplomática y segundo, en cuál fue el elemento central que convenció a la FGR de que no había elementos para procesar a Cienfuegos en México. “El hecho de que los acusadores retiraron los cargos fue el elemento que nos convenció de que Cienfuegos era inocente”, ha dicho el fiscal. “Porque nosotros tuvimos que investigar lo que ellos ya desecharon”.

Ante el desconcierto, tanto Aristegui como Gómez Leyva han insistido. “Pero EE UU dijo que tuvo elementos sólidos”, ha dicho Gómez Leyva. “Pero entonces, ¿por qué retiran los cargos? ¿Por qué alguien hace eso?”, ha contestado Gertz. Por “consideraciones de política exterior”, ha contestado el periodista. Y Gertz, en un tono agresivo, ha contestado: “No me vengas con ese cuento, no señor. La política exterior es una cosa y la justicia es otra. No, no, todo esto huele muy feo, ¿cómo una fiscalía va a hacer un proceso acusatorio si ya los otros retiraron los cargos? Vamos a ver qué es lo que hay ahí. Ahora resulta que estos señores que hicieron la investigación secreta en base de dos señores que ya están muertos [en referencia al H-2 y al H-9]…. Es una trampa”.

Gertz ha insistido: “Si tú tienes pruebas incontestables, ¿luego te rajas? Las consideraciones de política exterior no tiene ningún valor. Esto es parte de una escalada y esa escalada la tenemos que parar. Vamos a ver por qué lo perdonaron allá. ¿Por qué cuando lo tenían presentado ante el juez de repente ya no tenían elementos? No nos vamos a dejar”, ha dicho. “Resulta que las conversaciones entre dos hampones que ya murieron son la base de una acusación así. No, hombre, no, esto ha sido un linchamiento”. Luego ha anunciado que van a ir a juicio. “¿Vámonos a juicio contra quién?”, le han preguntado los periodistas. Contra la DEA, ha dicho el fiscal. Luego ha mencionado “instancias internacionales”. A las repreguntas constantes de los periodistas, el fiscal no ha concretado a quién llevará juicio ni en qué instancia.

Cansada de los quiebres del fiscal, la periodista Carmen Aristegui ha ido de nuevo al punto. “Entonces, ¿son pendejos los de la DEA, fiscal?”. Gertz, que se ha reído antes de contestar y ha dicho: “Yo no llegaría a esa calificación, todavía”.

La gravedad de los dichos de Gertz, que ha obviado un mes de comunicaciones diplomáticas entre ambos países, ha provocado preguntas sobre la situación de otros exfuncionarios mexicanos, acusados igualmente en EE UU. Es el caso por ejemplo de Genaro García Luna, secretario de Seguridad durante el sexenio de Felipe Calderón. García Luna está preso en EE UU desde diciembre de 2019, acusado de narcotráfico. “Si las acusaciones son ridículas, ¿qué hay de otros funcionarios mexicanos?”, le ha preguntado Gómez Leyva. “Yo no hago asunciones de nada, porque parece que en este caso el único que tiene responsabilidad soy yo“, ha dicho Gertz. Luego ha vuelto al argumento de pedir responsabilidades al Departamento de Justicia de EE UU y a la DEA. “Vamos a irnos a los derechos humanos, a todas las instancias que tengamos que ir, porque no es el asunto de un individuo, es un asunto de un país y su credibilidad”.

Sobre la firma

Pablo Ferri

Reportero en la oficina de Ciudad de México desde 2015. Cubre el área de interior, con atención a temas de violencia, seguridad, derechos humanos y justicia. También escribe de arqueología, antropología e historia. Ferri es autor de Narcoamérica (Tusquets, 2015) y La Tropa (Aguilar, 2019).

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