López Obrador permitirá que los Estados y las empresas compren vacunas

El presidente mexicano zanja la polémica abierta por un grupo de gobernadores en la oposición sobre las críticas por el plan nacional de vacunación y la acusación de “monopolio” del Gobierno federal

Personal sanitario recibe la vacuna en Guadalajara.
Personal sanitario recibe la vacuna en Guadalajara.Francisco Guasco (EFE)

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha zanjado este viernes el conflicto abierto con un grupo de gobernadores de la oposición sobre sus críticas acerca del plan nacional de vacunación. López Obrador ha anunciado que a partir de ahora los Estados, si lo desean, podrán comprar por su cuenta vacunas avaladas por el Gobierno —como son las de Pfizer y AstraZeneca— así como las empresas. La medida contradice las recomendaciones del subsecretario de Salud y encargado de la gestión de la crisis sanitaria, Hugo López-Gatell, que señaló en medio de la polémica que descentralizar la campaña de inmunización puede tener efectos adversos para los resultados del plan nacional. Con esta iniciativa, más política que científica para el combate a la pandemia, el presidente trata de frenar el uso electoral de su estrategia sanitaria de cara a las elecciones de junio.

La campaña de vacunación llega en un contexto político delicado para el país, pues el 6 de junio de este año se esperan unos comicios legislativos —para la Cámara de Diputados federal— y la elección de cargos locales en 32 Estados del país, incluidos los gobernadores de 15 Estados. Los gobernadores de 10 Estados, representantes de partidos en la oposición al Gobierno, como el PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano, unieron sus fuerzas desde marzo de 2020 para diseñar estrategias de combate a la pandemia en un momento en el que las medidas que proponía el presidente resultaban tibias y escépticas: como fue el caso de las estampas religiosas que mostró López Obrador para frenar al virus, el rechazo a usar mascarilla, a continuar con sus giras multitudinarias por el país o a negarse a cerrar comercios e imponer cuarentenas más estrictas. La guerra política entre estos mandatarios y el Gobierno federal ha tomado un nuevo impulso con la estrategia federal de inmunización.

Gobernadores como Jaime Rodríguez Calderón, de Nuevo León, El Bronco, o Jaime Rodríguez Peralta, de Colima, presionaron estas semanas al Gobierno para comprar sus propias vacunas y diseñar una estrategia propia, alegando que la federal no resultaba efectiva. “Quieren adquirir vacunas, están en libertad de hacerlo, no quiero que se preste a la politiquería, esto es un asunto muy serio y hay que definir las reglas, no habrá retrasos en las autorizaciones, también para que no andén engañando de ‘voy a comprar y no me dejan’ y luego no hay nada en los hechos. Es pura demagogia”, sostuvo el presidente en su conferencia de prensa de este viernes.

Las declaraciones del presidente sobre la compra de vacunas, durante la conferencia matutina.VIDEO: EFE

López-Gatell había señalado un día antes su preocupación sobre este punto: “Desde el punto de vista técnico, el lineamiento es recomendar que eso no se haga, porque cada quien va por la suya y no estamos hablando de una estrategia de Estado, como si no fuéramos un país y simplemente fuéramos una comunidad desordenada, anárquica”. Y añadió que el plan nacional no es una ocurrencia política, sino que está avalado por el Comité Asesor Estratégico de vacunación de la OMS.

El subsecretario informó también de que las vacunas aplicadas hasta el último corte de ayer suman 567.379 y que el Gobierno de México se encuentra listo para recibir y aplicar más dosis. Aunque el Gobierno enfrenta una escasez y retraso en la aplicación desde que Pfizer anunció a principios de esta semana un recorte de la mitad los lotes previstos para este mes por obras de ampliación en su planta de Bélgica, donde intentarán cuadriplicar la producción para hacer frente a la ingente demanda de vacunas en el mundo. El subsecretario ha insistido, no obstante, en que la cantidad de vacunas será la misma, pero llegarán tarde, ya que los cargamentos previstos para el 25 de enero, 2 y 9 de febrero, se retrasarán y se entregarán el día 15 de ese mes.

Ante este nuevo desafío que frena la inmunización en uno de los peores momentos de la pandemia para el país, y especialmente la capital, con una saturación hospitalaria de más del 60%, el Gobierno planea cubrir la demora de la farmacéutica estadounidense con la compra de vacunas de CanSino, de China, y la rusa Sputnik V. El material que llegará al país es el principio activo y todavía harán falta unas semanas para preparar las dosis y transportarlas a todos los territorios. El objetivo es inmunizar a más de 14 millones de habitantes hasta marzo con cuatro prototipos diferentes. Dos tercios vendrán de Rusia y China, mientras que el resto se completará cuando se regularice la producción de Pfizer y empiece la distribución de la vacuna de Oxford y AstraZeneca.

En medio de las dificultades del Gobierno federal para hacerse con la cantidad suficiente de dosis llega la medida que otorga más autonomía a los Estados. El presidente ha retado a los mandatarios a enfrentar una crisis sanitaria sin precedentes por su cuenta. Por su parte Jaime Rodríguez, El Bronco, ha celebrado este viernes la medida: “Esperamos que el proceso sea ágil, pues no hay tiempo que perder. ¡Vamos a salvar vidas!”.

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