Alejandro González Iñárritu regresa a filmar a Ciudad de México

El director de ‘Amores perros’ vuelve a las calles de su ciudad natal a filmar en medio de un gran hermetismo

Alejandro González Iñárritu, durante la 72a edición del Festival de Cannes, en mayo de 2019.
Alejandro González Iñárritu, durante la 72a edición del Festival de Cannes, en mayo de 2019.Pascal Le Segretain (Getty Images)

Dos décadas después de filmar Amores perros en Ciudad de México, una de las películas que marcó un antes y un después en la historia del cine mexicano y que catapultó a su director al cine internacional, Alejandro González Iñárritu ha regresado con su cámara a la ciudad en la que nació hace 57 años. Está actualmente filmando en la capital del país su nuevo largometraje, titulado temporalmente Limbo.

Aunque Iñárritu y su equipo han sido completamente herméticos frente al tema del filme y el proceso de rodaje –se dice que es una película con un enfoque político basado en los años 80, que muy pocas personas han leído el guion entero y que Iñárritu le pidió a su equipo firmar un contrato de confidencialidad para que no se filtre información a la prensa– hay secretos difíciles de guardar en el cine cuando se filma en lugares tan concurridos y emblemáticos de la capital, como la calle Isabel la Católica, en el centro histórico.

El director escogió para su nuevo proyecto lugares claves de la ciudad como la plaza del Zócalo o el Castillo de Chapultepec. El miércoles, los pasantes del centro se encontraron con decenas de extras acostados sobre la calle y observados por el protagonista de la película, el actor Daniel Giménez Cacho –quien ha trabajado con los otros grandes del cine mexicano, como Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, y más recientemente en Chicuarotes, dirigida por Gael García Bernal, quien como actor ganó fama mundial por protagonizar Amores Perros.

“Hubo desde chicas punk (con el cabello verde o naranja) hasta un constructor con casco, estudiantes, oficinistas en traje, danzantes prehispánicos y hasta un algodonero”, escribió el diario Reforma sobre los extras de Iñárritu en la filmación del miércoles. “Casi en todo momento, el director portó cubrebocas, igual que todo su elenco, que solo se lo retiraban cuando sonaba la claqueta y el grito de “¡acción!”.

El rodaje del jueves en el centro, en la calle de Madero, llevó a cerrar un cuadrante de varias manzanas que enfureció a los transeúntes. “Ustedes y sus pinches peliculitas que no piensan en la gente”, dijo una transeúnte al diario El Universal, molesta por las calles bloqueadas. Otro transeúnte fue detenido tras saltarse las barandas del rodaje, y golpear a uno de los guardias de seguridad.

Días antes del arranque de la filmación, el Zócalo apagó el alumbrado público de Palacio Nacional, edificios de gobierno o el Templo Mayor, por petición de la empresa Limbo Films y con autorización de Comisión de Filmaciones de la Ciudad de México. El transporte Metro cerró estos días una estación del Zócalo. Después de un año en el que la pandemia puso en pausa múltiples proyectos de filmación en la Ciudad de México, la urbe estará ahora y al menos por cinco meses más con el rodaje de Limbo, pendiente de cómo se verá el centro de la ciudad bajo el ojo de uno de sus directores más queridos.

Fotograma de la película 'Amores perros' del año 2000.
Fotograma de la película 'Amores perros' del año 2000.

Alejandro González Iñárritu, uno de los tres directores mexicanos más reconocidos a escala internacional, celebró a finales del año pasado el aniversario de la película que lo catapultó a la fama y que, paradójicamente, lo alejó de los sets mexicanos: Amores perros, que cumplió 20 años desde su estreno en el 2000. “Esta película a mí sí me cambió la vida, hubo un antes y un después”, dijo el cineasta al comienzo del festival de cine de Morelia, en octubre, cuando presentó una versión restaurada. Después de eso vinieron para él Babel (grabada en México, Estados Unidos y Japón), Biutiful (con el actor Javier Bardem en España), Birdman (en las calles de Nueva York, con la que ganó un Oscar a mejor película), y The Revenant (con Leonardo Di Caprio, que le hizo ganar otro Oscar a mejor director).

Ahora vuelve a México con una película en español, y con un deslumbrante equipo mexicano. En el proyecto Limbo también están Tita Lombardo como productora, que fue parte del equipo de Amores perros y Babel, y el director de arte Eugenio Caballero (ganador de un Oscar por su trabajo en el Laberinto del Fauno de Guillermo del Toro, y quien también trabajó en Roma, de Cuarón).

En el festival de Morelia, sin mencionar su nombre, el director hizo ciertos comentarios criticando los recortes del presidente Andrés Manuel López Obrador al sector cultural. Habló de “no claudicar en medio de estas circunstancias [de la pandemia], con poco apoyo de los gobiernos”. En su momento se hablaba del recorte a varios fideicomisos que el Gobierno pensaba cancelar, incluidos los que apoyan a los cineastas. “Un país sin cine es un país ciego”, dijo el director. Un país que pronto se verá de nuevo a través del lente de Iñárritu.

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Sobre la firma

Camila Osorio

Corresponsal de cultura en EL PAÍS América. Ha trabajado en los diarios La Silla Vacía (Bogotá) y la revista The New Yorker (Nueva York), y ha sido freelancer en Colombia, Sudáfrica y Estados Unidos. Es colombiana y vive en Ciudad de México.

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