Yusuf Amdani, el millonario pakistaní que quiso llevar más de 5.000 dosis falsas de la Sputnik V a Honduras

El empresario, uno de los hombres más influyentes en Centroamérica, reconoce que estuvo detrás del envío de las vacunas decomisadas en México y asegura que su intención era distribuirlas de forma gratuita entre sus familiares y colaboradores

El presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, y el empresario pakistaní Yusuf Amdani, en 2017.
El presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, y el empresario pakistaní Yusuf Amdani, en 2017.EL PAÍS

Todo empezó con más de 5.700 dosis de la vacuna rusa Sputnik V escondidas en dos hieleras. Las autoridades aduanales y militares anunciaron la semana pasada el hallazgo de miles de frascos dentro de un avión privado aparcado en el Aeropuerto Internacional de Campeche, en el sur de México, que tenían como destino San Pedro Sula, la ciudad más poblada de Honduras. Después de que se dio a conocer el decomiso se multiplicaron las sospechas sobre un posible robo de los fármacos, una hipótesis descartada por Rusia y las autoridades mexicanas, que señalaron que se trataba de productos apócrifos. La trama ha dado ahora un giro inesperado. El millonario pakistaní Yusuf Amdani, uno de los hombres más poderosos en Centroamérica, ha reconocido que está detrás del envío fallido de los fármacos. “La finalidad de traer estas vacunas era única y exclusivamente para ser aplicadas de forma gratuita a nuestros colaboradores y sus familiares”, aseguró Grupo Karim’s, propiedad de Amdani, en un comunicado.

“En ningún momento y bajo ninguna circunstancia, Grupo Karim’s pretendía introducir de forma ilegal vacunas”, agregó la empresa, con fuertes intereses en la industria textil e inmobiliaria y presencia en México, Emiratos Árabes, Pakistán, República Dominicana y cuatro países de Centroamérica. La firma argumentó que tenía el derecho de buscar las vacunas por su cuenta, al margen de las negociaciones gubernamentales, por el principio de acceso a la Salud, consagrado en la Constitución hondureña. Justificó también en el boletín que sufrió “un duro golpe” en sus operaciones tras la llegada de la pandemia de la covid-19. “Con la mejor de las intenciones se buscaron alternativas para la adquisición de vacunas en aras de salvaguardar la vida de nuestros colaboradores y sus familias”, insistió la compañía.

La figura de Amdani, que cuenta con un pasaporte de Honduras, emergió en los últimos días después de que el informativo hondureño Noticieros Hoy Mismo publicara que su nombre aparecía en los papeles de una avioneta Cessna 414 con capacidad para ocho pasajeros y dos tripulantes, y matrícula HR-AYI. El Ejército mexicano no detalló en su momento a quién pertenecía la aeronave y se limitó a decir que la había incautado, junto con las vacunas de contrabando. Los tripulantes, todos hondureños, habían sido presentados ante la Fiscalía General de la República (FGR). Una investigación de Univisión afirmó citando a fuentes militares que los detenidos habían sido liberados por orden del Gobierno mexicano, en concreto, la Secretaría de Relaciones Exteriores. Al momento del arresto, uno de los acompañantes, señalados como colaboradores del empresario pakistaní, amenazó a los soldados y les dijo que “no sabían con quién estaban tratando”, según el reportaje. La FGR ha dicho este miércoles que los siete hondureños detenidos evadieron la custodia judicial tras ser llevados a un hotel de Campeche.

La prensa hondureña reseña que Amdani llegó al país en 1991, tiene conexiones políticas importantes y es uno de los empresarios más cercanos al presidente, Juan Orlando Hernández. Aunque es señalado como uno de los hombres más ricos de Honduras, no hay un consenso sobre el tamaño de su fortuna; Forbes cita inversiones por 100 millones de dólares en 2019. En México se han destacado supuestos vínculos del multimillonario con el conservador Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Campeche es uno de los feudos más importantes para el PRI y de donde es su dirigente Alejandro Moreno. En la primera mitad del año pasado, Amdani realizó varias donaciones en Campeche de insumos para el combate a la pandemia y fue captado posando con el gobernador priista Carlos Miguel Aysa González. Esos nexos con la política han vuelto a salir a la luz en la trama de las supuestas vacunas rusas. Uno de los documentos que se han filtrado a la prensa es un permiso de la Secretaría hondureña de Desarrollo Económico que autorizaba el vuelo a México, lo que levanta dudas sobre si las autoridades centroamericanas estaban enteradas de antemano del envío irregular de vacunas a su territorio.

El mismo tipo de vacunas que fueron decomisadas también se aplicaron a más de 1.000 trabajadores de una planta de Grupo Karim’s en Campeche, de acuerdo con el periódico Reforma. Las vacunas se repartieron también a transportistas y colaboradores externos a la compañía que, según los testimonios recabados, firmaron un documento en el que desistían de tomar acciones legales por la inmunización. La preocupación ahora es que no saben qué les inyectaron. Oficialmente, la Sputnik V solo se ha aplicado en Ciudad de México, a más de 1.000 kilómetros de Campeche.

El Fondo Ruso de Investigación Directa (RDIF), el organismo gubernamental a cargo del desarrollo y promoción de la Sputnik V en el extranjero, habló desde un inicio de una “provocación” para desacreditar su vacuna. “El análisis de las fotografías del lote incautado, incluido el diseño de envases y etiquetas, sugiere que se trata de una sustancia falsa que no tiene que ver con la vacuna original”, explica el RDIF en un comunicado. “El procedimiento de envío también infringió los protocolos de envasado y transporte de la vacuna oficial Sputnik V”, sigue. EL PAÍS constató que los frascos que transportaban la vacuna también tenían faltas de ortografía en ruso.

Apenas el pasado 9 de marzo, ocho días antes de la incautación, el Gobierno hondureño dio a conocer que había pactado con Rusia la llegada de cuatro millones de dosis de la Sputnik V. Fue hasta el 13 de marzo que el país centroamericano, uno de los más pobres del continente, recibió un primer cargamento de vacunas con 48.000 dosis a través del mecanismo Covax. Desde entonces, Honduras solo ha logrado inmunizar a unos 43.000 habitantes entre una población de casi 10 millones, según la base de datos Our World in Data. Almani, que aparentemente no ha sido detenido, se excusó en la desesperación por la lenta vacunación e instó a la Administración de Hernández a colaborar con el sector privado. “El Gobierno de Honduras no debe enfrentar esta crisis en solitario”, se lee en el comunicado. La principal incógnita, como desde el principio, es de dónde salieron esas 5.000 dosis falsas: el principal pendiente de la investigación conjunta que anunciaron Rusia y México tras el decomiso.

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