“La versión sobre lo que pasó en el río San Juan con los normalistas de Ayotzinapa es una invención”

Por primera vez, el investigador de la desaparición de los 43 normalistas denuncia que parte del relato de lo ocurrido que dio el Gobierno de Peña Nieto fue un montaje

Omar Gómez, en entrevista el año pasado.
Omar Gómez, en entrevista el año pasado.Nayeli Cruz

La nueva investigación del caso Ayotzinapa se afianza tras la identificación de uno de los 43 estudiantes desaparecidos, Jhosivani Guerrero, el segundo en dos años. El foco de la Fiscalía se ha desplazado 800 metros, la distancia que separa el basurero de Cocula de la barranca de La Carnicería, escenarios de la vieja y la nueva narrativa respectivamente. “La barranca es el lugar más importante porque tenemos certeza del lugar y de las identidades”, defiende Omar Gómez, titular de la unidad especial de la Fiscalía mexicana para el caso.

A punto de cumplir dos años al frente de la unidad, Gómez parece mucho más seguro en su cargo, más confiado en sus pesquisas, al punto de señalar que parte de la versión de los hechos que dio el Gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-218) fue un mero montaje. Entre 2014 y 2015, la Fiscalía explicó que un contubernio de autoridades y criminales atacó a los estudiantes normalistas en Iguala. Los mataron, quemaron sus cuerpos en el basurero y luego echaron los restos al río. En octubre de 2014, los investigadores, encabezados por Tomás Zerón, hoy prófugo por tortura y desfalco, anunciaron el hallazgo de restos humanos en el río. El laboratorio informó semanas después de que esos restos habían pertenecido en vida a Alexander Mora. Era el primer estudiante identificado.

“El río fue una invención”, crítica, contundente, Gómez. No discute que los fragmentos óseos recuperados fueran del estudiante, sino que los sacaran del río, que las cosas ocurrieran como dijeron Zerón y compañía. “A Alexander Mora lo descubrieron en una bolsa en el río San Juan, pero el río tiene encima un signo de interrogación enorme”, aclara. Luego recuerda las quejas de los peritos del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en aquel entonces, cuando denunciaron que el día en que descubrieron la bolsa con los restos de Mora, a ellos, peritos coadyuvantes, les impidieron la entrada.

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Pregunta. La barranca de La Carnicería aparece como el escenario más importante, pero, ¿qué hay entonces del basurero y el río?

Respuesta. Nosotros estamos poniendo en tela de juicio lo del río. ¿Ha sido real, un hallazgo real, con una cadena de custodia real? Es lo que estamos dudando.

P. Pero una cosa es que no vieran cómo sacaron las bolsas del río y otra es que se inventaran todo. ¿Por qué dice que se lo inventaron?

R. Es parte de la línea de investigación que nosotros tenemos. No hay una ilación lógica en todo aquello. O sea, llevas a una persona [se refiere a un detenido, Agustín García, que Zerón llevó de manera irregular al basurero y el río, quien habría señalado el lugar donde echaron los restos]. Le vas maltratando en el helicóptero, llegas allá, lo llevas a un lugar y ahí señala unas bolsas. Pero bueno, ¿cuáles bolsas? Y al otro día aparece otra bolsa, en otro lugar diferente. Son cosas que tenemos dentro de la investigación.

[Además de Mora, la vieja Fiscalía anunció en su día la identificación de otro normalista, Jhosivani Guerrero, precisamente el estudiante identificado ahora. Sus supuestos restos habían aparecido igualmente en el río. Gómez explica que, entonces, la coincidencia genética era “del 17%, como si pones a todos los Gómez en una habitación, ¿eso significa que somos todos familia?”, pregunta sarcástico.]

P. José Larrieta, responsable del informe que hizo la oficina del ombudsman sobre el caso -informe repudiado ahora por la propia institución- dice que los restos hallados en el río sí corresponden a Guerrero, basándose en el estudio que hicieron en 2015 en el propio laboratorio de Innsbruck.

R. Bueno, los peritajes que hicieron dieron como resultado bajo moderado. Y eso significa que tienes que ir con mucho cuidado. No se hizo con ADN nuclear, sino mitocondrial, o sea solo comparas con la madre, no con el padre o los hermanos. En su informe tratan de armar toda una justificación con una data que no era fuerte, era débil. Más bien quien está falseando -y espero que la dependencia se haga cargo de su investigación- es este señor.

P. Si lo del río es una invención, ¿quién participó ahí, además de Zerón?

R. Hay otras autoridades, del orden estatal y federal.

P. ¿Policía estatal de Guerrero, ministerial estatal?

R. [Ríe]. Ahí tengo que cuidar la investigación. Lo que sabemos es que en algún momento hubo un cruce, se mezclan las autoridades federales con las estatales, en la desaparición y el encubrimiento. Piensa que el 5 de octubre de 2014 [el día en que el EAAF denunció que no les dejaban pasar a la zona del río y el basurero] la entrada estaba salvaguardada por policía estatal. Y hay declaraciones de policías estatales que dan información de que la propia Procuraduría -la antigua Fiscalía- les mandó ahí para cuidar. Vamos tirando del hilo, hemos avanzado. Y te aseguro que era algo impensable. Pero los pactos de impunidad también se rompen, antes pensaba que no, que nadie delataba a nadie.

P. Si la barranca es el escenario central, ¿qué otros son potencialmente importantes?

R. Estamos trabajando en Carrizalillo [un poblado a 80 kilómetros de Iguala. En su día, vecinos señalaron mucho movimiento de hombres armados en las horas posteriores al ataque]. Siempre ha sido una zona importante de búsqueda, por las referencias, los datos que tenemos en declaraciones nuevas. Hay datos e indicios que nos llevan allí. Es una zona interesante.

P. Una fuente contó a este periódico hace unos días que con el Ejército ha habido un movimiento importante en los últimos meses, en el sentido de su apertura, forzada por el presidente. ¿Qué documentos han encontrado?

R. Hay varios que son importantes. He visto una voluntad diferente, muy diferente. Los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) están viajando a estos lugares [los batallones de Iguala y Teloloapan, la zona y la región militar] con la Comisión presidencial encargada del caso y es algo que impacta a la investigación, pues al final ellos nos proveen información.

P. ¿Son documentos importantes en cuanto a la noche del ataque, al encubrimiento, a los días posteriores?

R. A todo. Son documentos que te dicen cosas.

P. ¿Algo más concreto?

R. Hay mucho sobre los eventos del 26 y 27 de septiembre de 2014. Antecedentes también. Y luego una cuestión superinteresante sobre cómo ellos desplegaban a los elementos para hacer búsquedas.

P. ¿Qué sigue ahora?

R. Me voy a Austria, a llevar cuatro restos nuevos al laboratorio. Son restos que se encontraron recientemente en la barranca. Se han hallado después del último viaje a Innsbruck, entre febrero y mayo. Yo creo que vamos a seguir trabajando en la barranca un rato. No está agotado. Nos queremos sentar con el EAAF. Los indicios que hemos encontrado han sido en distintas franjas del lugar. Los indicios que nos dieron positivo fueron en dos cuadrantes, separados por unos 60 metros. Y todos ellos han salido por criba. No estaban expuestos, sino que los hemos encontrado en excavaciones de hasta ocho centímetros, el espacio entre la superficie y tierra madre, digamos.

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Sobre la firma

Pablo Ferri

Reportero en la oficina de Ciudad de México desde 2015. Cubre el área de interior, con atención a temas de violencia, seguridad, derechos humanos y justicia. También escribe de arqueología, antropología e historia. Ferri es autor de Narcoamérica (Tusquets, 2015) y La Tropa (Aguilar, 2019).

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