RELACIONES ESTADO-IGLESIA

El secretario de Estado del Vaticano llama a superar la polarización en México

La gira de Pietro Parolin escenifica la buena relación entre la Santa Sede y el Gobierno de López Obrador, que acostumbra a citar al papa Francisco en sus discursos contra la desigualdad y la pobreza

El cardenal Pietro Parolin habla con la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, este lunes.
El cardenal Pietro Parolin habla con la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, este lunes.EDGARD GARRIDO / Reuters

La visita a México del secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, ha escenificado esta semana la buena sintonía que existe entre la Iglesia católica y el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que acostumbra a citar al papa Francisco como argumento de autoridad en sus discursos contra la desigualdad y la pobreza. La gira del cardenal Parolin ha incluido actos diplomáticos con la jefa de Gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, el canciller Marcelo Ebrard y una reunión con el presidente en el Palacio Nacional. Todo rodeado de la exquisita cordialidad diplomática. El único mensaje más directo fuera de los canales formales llegó el domingo, durante la homilía en Basílica de Guadalupe, cuando el cardenal dijo: “México tiene necesidad de reconciliarse consigo mismo, de reencontrarse como hermanos, de perdonarse mutuamente, de unirse como sociedad superando la polarización”.

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Un mensaje enmarcado en los discursos tradicionales de la Iglesia en México contra “la desigualdad social, la pobreza, la violencia del crimen organizado”, pero donde Parolin también aludió a “la división por causas políticas, sociales y hasta religiosas”. Esta segunda variable cobra aún más relevancia al llegar tan solo dos semanas después de los comicios intermedios en el país.

La elección de miles de cargos públicos estuvo envuelta en un ambiente de fuerte polarización promovida por las incesantes batallas ideológicas y el señalamiento de adversarios por parte del presidente, convertido en el principal eje del debate público mexicano. Hasta el punto de que estas elecciones intermedias, más que nunca, se interpretaron como un plebiscito en torno a la figura de López Obrador.

La relación durante estos tres años de obradorismo con la Iglesia ha estado, en todo caso, marcada por la sintonía. Un entendimiento representado por la figura del nuncio apostólico en México, Franco Coppola. En una entrevista reciente con EL PAÍS, el nuncio reconoció que antes de tomar posesión el líder de Morena escribió una carta al Papa pidiendo la ayuda de la institución católica para apaciguar la violencia del crimen organizado.

Desde entonces, la Iglesia se mantiene en diálogo continuo con el Ejecutivo, como mostró la reciente visita del propio Coppola a Aguililla, Michoacán, uno de los territorios mexicanos más azotados por la violencia. Una cercanía que ha llegado incluso a alinearse en los temas más polémicos, como el apoyo a Félix Salgado Macedonio, el candidato de Morena a gobernador de Guerrero, hombre cercano al mandatario, acusado de violación y abuso sexual.

Las coincidencias de fondo también fueron resaltados por el canciller Marcelo Ebrard, durante un acto conjunto este lunes. “México valora el carácter valiente y transformador del papa Francisco quien ha puesto en primer lugar a los menos favorecidos y la causa de la paz. También se ha mantenido firme en la búsqueda de soluciones a temas como los derechos humanos, los migrantes o solidaridad con los desposeídos, aspectos con los que el Gobierno de México coincide plenamente, señor secretario. El presidente quiere subrayar sus coincidencias con la Santa Sede con motivo de esta visita”.

En los discursos públicos de López Obrador suelen resonar con frecuencia cuestiones religiosas. La propia adscripción del presidente a un credo en concreto es motivo de debates e interpretaciones. A pocos días de las elecciones, el mandatario se declaró cristiano, aunque sin aclarar las dudas y los rumores sobre su cercanía con la Iglesia evangélica. “Si todos fuésemos cristianos en ese sentido, que lo somos, porque somos muy humanos, el cristianismo es humanismo, viviríamos en una sociedad mejor”, dijo también entonces. Unas declaraciones meditadamente ambiguas con las que apelar a todo el espectro cristiano en México, casi el 90% de la población.

Una tradición que también ha sido resaltada por Parolin durante su gira mexicana: “Un país cuyas raíces cristianas injertadas en el árbol vivo y profundo de las culturas indígenas, ya ellas profundamente religiosas, han propiciado una sociedad profundamente solidaria como se demostró especialmente en los momentos más difíciles”.

El único frente abierto durante los tres años de Gobierno de Morena se vivió en marzo de 2019, cuando el presidente envió una carta al rey de España y al papa Francisco reclamándoles que pidieran perdón a los pueblos originarios de México por los agravios cometidos durante la conquista. La respuesta del Vaticano fue recordar al Gobierno mexicano que el pontífice ya había llevado a cabo un acto simbólico en julio de 2015, durante un viaje que hizo a Bolivia.

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