El gobernador electo de Nuevo León celebra el apoyo de López Obrador a varios de sus proyectos

Samuel García declara que está “muy contento” tras salir de su primera reunión con el presidente después de haber ganado la gubernatura del Estado

El gobernador electo de Nuevo León, Samuel García, y Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional este miércoles.
El gobernador electo de Nuevo León, Samuel García, y Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional este miércoles.Presidencia de México (EFE/Presidencia de México)

La visita del gobernador electo de Nuevo León, Samuel García, a Palacio Nacional le ha llenado de contento. Acabada la campaña, acabadas las acritudes con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a quien ha encontrado “muy cálido”. Al salir, García ha anunciado tres compromisos adquiridos con el mandatario en materia de aguas, seguridad y transporte. “Ha sido una gran reunión, de diálogo y construcción”, al parecer del político regiomontano, de 33 años.

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La reunión entre ambos líderes era un asunto que despertaba el interés debido a los roces recientes durante la campaña electoral. García ha logrado para Movimiento Ciudadano una de las plazas más codiciadas del país, al ganar la gubernatura de este Estado, el más industrial y próspero. Jalisco, otra entidad de fuerte potencial económico, también la tiene el movimiento naranja. Esa es la razón de que el joven candidato retara al líder del Ejecutivo en términos territoriales y fiscales durante el periodo electoral, sin embargo, el asunto financiero ha quedado hoy relegado a fechas futuras, “para agosto o septiembre”, según García. Hasta octubre no tomará posesión del cargo.

La presa Libertad sí ha estado entre los puntos a tratar con el presidente. La nueva fuente de abastecimiento de agua para el área metropolitana de Monterrey es uno de los proyectos que el gobernador electo quiere avanzar y ha encontrado el apoyo del Gobierno federal. [El presidente] “va en serio con el tema del agua, con la presa y otras opciones”, ha dicho García, aunque no ha entrado en mayores detalles. “También va en serio con la seguridad. Nuevo León se tiene que blindar para que siga la inversión extranjera”, ha añadido en declaraciones a la prensa. Pero lo que ha calificado de “histórico” para su Estado ha sido “el apoyo del Gobierno federal” al tren suburbano Apodaca-García, dos poblaciones separadas por unos 52 kilómetros, pero que se necesitan casi dos horas en automóvil para recorrerlos. “Esa es la noticia más importante” para el gobernador, quien también está interesado en la vía interserrana La Gloria-Colombia.

Finalmente, López Obrador ha ofrecido al político de Movimiento Ciudadano el lugar donde sacarse la foto del apretón de manos, entre la galería de próceres del Palacio Nacional. Ambos líderes han fijado la imagen de su encuentro bajo el cuadro de Francisco I. Madero. García ha regalado un par de libros al presidente y le ha dejado su programa de Gobierno. “Le va a ir muy bien a Nuevo León con el presidente Andrés Manuel”, ha asegurado exultante el gobernador en ciernes.

Así le ha llamado en otras ocasiones, pero el tono no era el mismo. Envalentonado por las encuestas y los buenos augurios de su candidatura en las pasadas elecciones, García hizo del enfrentamiento directo con el Gobierno federal parte de su campaña: “Nunca vamos a permitir que desde el centro nos maltraten, que desde el centro nos digan qué hacer, pero menos que desde el centro se quieran meter a nuestras tierras”, dijo en una ocasión. Tras ganar las elecciones, fue preguntado por temas como el aborto, el matrimonio homosexual o la legalización de la marihuana. Contestó: “Son temas que polarizan y no quiero ser un Andrés Manuel”.

El presidente no fue la única diana de sus embates electorales. Se alegró especialmente de que el PRI no hubiera obtenido gubernaturas, porque lo considera la “vieja política”, su bestia negra.

Nuevo León es uno de los territorios más simbólicos del país, por su empuje económico, pero también es cierto que atraviesa un mal momento en las cuentas. García se ha quejado recurrentemente del desequilibrio entre el aporte fiscal del Estado y lo que recibe del Gobierno federal, a quien acusa de entregarles apenas el 10% de lo que entregan, lo que considera un “maltrato”. “Nuevo León no puede permitir que habiendo tantas carencias se lleven nuestro dinero y lo tiren en otros lugares. Pido que se respete el sistema federal y nos den lo que nos corresponde”, dijo en una entrevista reciente con este periódico.

El político de Movimiento Ciudadano tampoco lo tendrá fácil con la política local porque el Congreso en Nuevo León está dominado por el PAN y el PRI.

López Obrador se ha reunido en los últimos días con la gobernadora electa por el PAN en Chihuahua, Maria Eugenia Campos, a quien también ha dedicado palabras corteses. “Debemos atender las necesidades de Chihuahua, con independencia de las banderías partidistas, no se puede discriminar a nadie, nos tenemos que poner de acuerdo por el bien del pueblo”, ha dicho.

Con García ha aplicado la misma receta. “Fue amistosa y productiva la entrevista con Samuel García, gobernador electo de Nuevo León. Será buena la relación entre ambos gobiernos, poniendo siempre por delante el interés del pueblo”, ha escrito el presidente en su cuenta de Twitter.

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